miércoles, 2 de mayo de 2012

PEQUEÑAS TRAGEDIAS


Me sorprendió leer el artículo “El peligro acecha en los autobuses de la capital” publicado en Siglo 21 el lunes recién pasado y firmado por Rodrigo Pérez.

Guatemala es un país de grandes, medianas y pequeñas tragedias. Un país de grandes, medianas y pequeñas injusticias. De cada una están repletas las páginas de los diarios: escándalos de corrupción que pasan de gobierno a gobierno como jugando a la tenta; terribles imprevistos naturales que borran aldeas y cosechas; masacres coronadas por ejércitos de narco sicarios; espectáculos parlamentarios protagonizados por quienes lamentablemente nos representan, y así... todo ese derrumbe nacional que deviene de los miserables aplazamientos que los chapines (gobernantes y gobernados) hemos endosado de generación a generación. Aplazamientos que nos tienen sitiados; nudos que van cerrándose hasta casi asfixiarnos.

Es extraño hallarse un reportaje acerca de esas pequeñas tragedias diarias, esas pequeñas tragedias que tienen una nula presencia en los periódicos y que sólo se hacen visibles cuando se trata de una grotesca nota roja que tiene como escenario un autobús.

Al igual que a los mafiosos identificables en el Congreso, pero que alcanzan la inmunidad más descarada gracias al sistema legal que ellos custodian, el problema del transporte urbano es algo evidente y vergonzoso. ¿Cómo un asunto tan visible puede romper todas las reglas con total impunidad? ¿Cómo un asunto tan visible puede restregarse en la cara de los planes de ordenamiento municipal y en todas esas decorativas medidas impuestas por EMETRA a los pilotos responsables? Frente a las autoridades los dueños de buses blanquean el dinero de las pandillas en las zonas de mayor conflicto. Frente a nosotros se abusa de los derechos humanos de los usuarios y de aquellos que son la mayoría -los trabajadores, los pobres- sin que exista un mínimo consenso por acabar de una vez por todas con este problema.

No existen las pequeñas tragedias. Pero en el marasmo de grandes males, como en una guerra, se hacen invisibles dolores agudos y constantes, el transporte público de la Ciudad de Guatemala es un ejemplo claro de eso.