miércoles, 17 de febrero de 2010

LOS IDIOTAS



En la película Los idiotas, del director danés Lars Von Trier, los personajes mantienen su posición anti-sistema actuando como deficientes mentales. Simple. La sociedad se unifica a partir de convencionalismos predecibles y actitudes que salvan un orden establecido; el idiota es aquel que demuestra su incapacidad para mantenerse dentro de la norma. En esta cinta los protagonistas establecen su secta a partir del apego a su papel como subnormales dentro de todos sus espacios de convivencia: familia, trabajo y rutina. Esta exigencia hace que la disidencia y el radicalismo vulnere al grupo. Así es como pasan de actuar desde la oposición, a convertirse en otra manifestación del poder que desprecian.
Esta obra fue realizada en 1998 dentro de la corriente cinematográfica del Dogma 95 y es un ensayo por demás lúcido acerca de la demagogia y la supuesta apertura al diálogo en las sociedades contemporáneas. Los idiotas de Von Trier no están reflejados en sus personajes, sino en la decadencia que atraviesa el discurso moralista y políticamente correcto de los que se hacen llamar censores democráticos. Una censura que se ejerce a partir de la “normalidad” y que no sirve de otra cosa si no es para enmascarar la corrupción y la violencia con que se ejerce el poder político.
Tal parece que nuestra idiotez germina en la aparente sobriedad que nos lleva al conformismo y a la incapacidad para defender nuestras ideas. Perder reflejos tales como la dignidad o la empatía con tal de pertenecer a una colectividad ávida por consumir todo lo que tenga enfrente. Rendirse ante esa aparente libertad, de hacer y decir, que en nuestra actual situación no es más que un mero espejismo.