miércoles, 25 de abril de 2012

PUNTO Y LÍNEA SOBRE EL ALTIPLANO


Hoy por la tarde estaré moderando una charla con tres de los artistas jóvenes más importantes de Guatemala: Sandra Monterroso, Ángel Poyón y Benvenuto Chavajay. Esta conversación titulada “Punto y línea sobre el Altiplano” se realizará en San José de Costa Rica en el marco de un encuentro regional de arte contemporáneo titulado Temas Centrales. Entonces hablaremos de la creación emergente realizada por intelectuales del interior del país; creación que ha soportado el desdichado marbete de “arte indígena”, una añeja clasificación por demás estereotipada y mediocre.




Multidisciplinarios, creativos, idealistas y geniales dentro de lo que cabe, se han saltado la muy chapina actitud de “víctimas estables” para convertirse en los gestores de una avanzada cultural sin precedentes. Limitados por las mil y una razones que tenemos para la inmovilidad, han conformado colectivos artísticos que vienen posicionando a municipios como San Pedro la Laguna (Sololá) o San Juan Comalapa (Chimaltenango) en el panorama de la crítica latinoamericana de arte. En su mayoría de origen tz´utujil y kaqchiquel, su obra deviene de una manera muy compleja y sofisticada de observar su realidad inmediata. Sin los atavismos del folclore y del colorismo asignado al arte “primitivista”, muchos de los creadores jóvenes prefieren tomar otro lindero, el del arte contemporáneo, el de la música experimental, el del teatro performance, el del cine y el de la literatura urbana. Benvenuto Chavajay y Ángel Poyón recién vuelven de México, donde exhibieron en la muy prestigiosa Zona Maco, la feria de arte contemporáneo más importante de Latinoamérica. Sotzil Jay es en la actualidad uno de los grupos más influyentes de creación escénica en Centroamérica, algo que lograron investigando su propia tradición dramatúrgica. Rosa Chávez ha representado varias veces a Guatemala en el Festival de poesía de Medellín, ante una audiencia de varios miles de personas. Sin dejar de mencionar los aportes de Luis Eligio Calí a la música experimental y de René Dionisio a la propuesta electrónica.






miércoles, 18 de abril de 2012

MONUMENTICIDIO

¿Qué sucedería si todos los monumentos de la Ciudad de Guatemala amanecieran sin cabeza?, ¿cómo entenderíamos ese mensaje? Unos dirían que fueron los zetas. Otros que es un asunto de las maras. Muchos analistas creerían que es un mensaje de los sectores más duros de la ultra-derecha. Algunos columnistas y empresarios opinarían que fue el sector magisterial o alguna célula de guerrilleros rezagados. El gobierno creería que fue la oposición. La oposición creería que fue el partido en el poder. Los curadores de arte opinarían que es una pieza de arte contemporáneo.


La prensa recibiría ésto como un mensaje de la censura. La comunidad palestina diría que fue Israel. Los israelitas dirían que fue una facción de palestinos radicales. Los venezolanos culparían a Estados Unidos. La embajada de Estados Unidos enviaría un mensaje diciendo que esto es una campaña a favor de la legalización de las drogas. El Ministerio Público investigaría tal tema como una extorsión dirigida al alcalde. El alcalde arremetería contra la prensa. Los culturalistas dirían que es una previa que trae el Oxlajuj B'ajtun. Los evangélicos se manifestaría en la Plaza de la Constitución para orar por Guatemala. La Iglesia Católica convocaría en una concentración a los pies de la estatua del Papa en la Avenida las Américas.


Los movimientos indígenas dirían que el Tecún Umán de González Goyri no los representa y que le da igual. Los sindicalistas dirían que el Monumento al Trabajo de Yela Günter no se parece en nada al proletariado guatemalteco y que también les da igual. Los escritores dirían que el Miguel Ángel Asturias de la Avenida Reforma tampoco los representa. Las feministas opinarían lo mismo de la Dolores Bedoya de la Septima Avenida zona 1.


Tal destrucción del patrimonio sólo incomodaría a quienes verían con gran indignación cómo el Justo Rufino Barrios y toda la zoología de lobos, toros y leones que luce nuestra ilustrada ciudad, aún se sostienen en sus pies, pero sin cabeza,

miércoles, 11 de abril de 2012

DISTANTES Y DISTINTOS

Desde las opiniones especializadas, hasta las más grotescas posiciones políticas, tienen lugar en esas galaxias denominadas “redes sociales”. Redes, porque se tejen hebra a hebra y atrapan millones. Sociales, porque acercan y familiarizan a personas completamente distintas y completamente distantes.

Facebook es insondable. Si nos llega a enganchar, podemos pasar días y noches enteros, durante años, husmeando las vidas de aquellas personas que nos aceptan y aceptamos como amigos. Muchísimos rostros que tratan de decirnos algo en cada lacónica hoja de vida puesta en su perfil. Adolescentes que se retratan a sí mismos colocando un Blackberry frente al espejo; adultos que buscan la foto que los enmarque como sofisticados o como iconoclastas. Esas miradas que desfilan en el casting de nuestra existencia virtual y que dentro de ésta nos convierten en espectadores y actores de su cotidianidad.

Twitter es mucho más agresivo. La única certeza de la vida en esta red, es que existir allí es un acto de consumir, verificar y producir información nueva. Con frases breves el tuitero busca crear vínculos o enunciarse respecto a temas específicos. Recuerdo una vez que, pasados dos minutos luego de un fuerte sismo, se multiplicaron por cientos las reacciones de otros guatemaltecos que habían pasado dicha experiencia frente a la pantalla de su computadora.

El blog es, sin lugar a dudas, el medio más democrático que existe para la discusión y la difusión de las ideas. Cualquier persona con un correo electrónico puede abrir uno y está al alcance de cualquiera que acceda a este medio. Los blogs son hojas de palabras que flotan en el Internet buscando un lector. Su diversidad es vasta, lo que representa su fuerza y su debilidad, pero leyéndolos podemos formarnos una idea de las contradicciones y de los senderos paralelos que toma el libre albedrío cuando los medios de comunicación tradicionales tratan de imponer una agenda a la opinión pública y una visión unilateral a los acontecimientos inmediatos.

lunes, 9 de abril de 2012

VIVIR AQUÍ (LO QUE PODEMOS PEDIR Y ESPERAR)

Hace años escuché este dicho: Al que no sabe a dónde va, cualquier camioneta lo lleva. No recuerdo a qué venía tal referencia a la sabiduría popular chapina, sin embargo me pareció lo más adaptable a nuestro constante estado de incertidumbre presente y de futuro impredecible.

Vivir aquí es ser protagonista y espectador de un proceso que nunca termina. Testigo de esa indescriptible necesidad humana de tener esperanza. Una esperanza que se degrada con cada apuesta electoral, reivindicativa, pero de claridad nula . Ver todos los días una diferente manifestación; ver desfilar por el Centro Histórico a los pobres de los pobres: a los campesinos desplazados, a los ancianos jubilados, a los estafados por los bancos, a las víctimas de la violencia... eso que nuestra completa indiferencia va convirtiendo en paisaje urbano. Un paisaje incómodo para todos. Inútil. Vacuo. Algo que conmueve a la gente sensible de este país (que todavía la hay), sin cruzar la línea de la emotividad, de la consigna y del protagonismo de unos cuantos.

Cuando se exige una sociedad más justa, se pide algo abstracto. Para erradicar la violencia, hay que erradicar la impunidad. Para erradicar la impunidad, hay que erradicar la pobreza. Para erradicar la pobreza, hay que erradicar la ignorancia. Para erradicar la ignorancia, hay que plantear la igualdad ante la ley. Para que la ley sea justa, hay que formarnos en principios que no sean simples premisas egoístas, para liberarnos del egoísmo necesitamos una ética.

Porque cualquier bus nos lleva, no sabemos hacia dónde vamos. ¿Qué otra cosa podemos plantear, lector amigo, sino propuestas reales, efectivas y llenas de compromisos? Necesitamos, antes que todo, una garantía de libertad. Libertad de opinar y discutir nuestras ideas sin que nadie nos coarte. Necesitamos un capitalismo ético, que no se sostenga en la pobreza de las mayorías, en la corrupción y en la desigualdad. Necesitamos que desaparezcan los privilegios minoritarios para la educación, la cultura y la dignidad humana.