miércoles, 30 de noviembre de 2011

LA INTIMIDAD DE LO PÚBLICO

Desertar de la intimidad puede ser la vía más rápida para hacerse celebre. Celebridades sin talento demostrado. Celebridades que nacen para darle carne fresca a los mirones de oficio que, acomodados frente a una pizza y a un doble litro de gaseosa, se dan a la sencilla operación de aplanar el control remoto de la televisión durante todo el día. Una programación que nos mantiene rumiando la vida privada (más que pública) de los famosos. Algo que puede elevar a genialidad la convivencia de un grupo de adolescentes desempleados en un reality show -con funciones corporales expuestas e incluidas- o trivializar un terremoto, una guerra o la escena de un crimen capturada por un camarógrafo ocasional.

La telerrealidad nos cauteriza de inmediato el asombro. Los noticieros han abandonado por completo el análisis a profundidad, para darle paso a las noticias en tiempo real, haciéndose y haciéndonos, testigos protegidos de la tragedia. Cámaras y pantallas que están por todos lados. En la cola de un banco nos podemos anestesiar con escenas blooper (el vídeo del chico que se partió la cara tratando de darse un clavado, por ejemplo); o el restaurante que incluye un tele-noticiero dentro del almuerzo; o las imágenes de última hora proyectadas por gigantescas pantallas móviles a la orilla de la calzada; no digamos las páginas de Internet donde las noticias se rebasan segundo a segundo adeternum.

Tal parece que mezclar la intimidad junto a los asuntos más relevantes forma parte del tiempo que vivimos. De las escenas de un gigantesco incendio, saltamos a la playa topless donde capturaron a determinada actriz gringa. De la masacre perpetrada por un cartel mexicano, a las confesiones de algún futbolista gay. Si antes parecía una repugnante pérdida de tiempo ver un show como Cristina (copia de otros talkshows), ahora resulta que se ha convertido en un canon de originalidad en la televisión latinoamericana. La gente sigue llamando “artistas” a los famosos y devorando todo cuanto les sucede o puede llegarles a suceder. ¿Será que toda esa información indiscriminada ha servido para mejorar en algo nuestras sociedades?



miércoles, 23 de noviembre de 2011

IMÁGENES DE HISTORIA ANTIGUA

Mi libro de Historia Universal de Editorial Kapelusz abierto en la página 52 dice: “Grecia Antigua” y de inmediato deshila una larga lista de nombres de ciudades y de personajes. Imágenes que de inmediato refieren algo cómodo y reconocible, incluso para un niño de 6to grado de primaria. Vasos con inquietantes ilustraciones de héroes alados y mujeres con narices lineales. Columnas de templos blancos que se sostienen dignamente. Esculturas de ancianos filósofos o poetas que, con los ojos borrados en señal de eternidad y sabiduría, introducen el capítulo de “Literatura y pensamiento” en la historia antigua. El yeso rayando una pizarra de madera es el fondo sonoro que me sustrae de una visión de héroes y de dioses con nombres difíciles, rostros temperamentales, bucles, liras y laureles.

Lo que no pude disfrutar en el colegio, lo busco entre las páginas de una enciclopedia Salvat que descansa en el librero de la sala de mi casa. Cuatro de la tarde: la Teogonía, los filósofos griegos, las Islas Jónicas y la civilización Cretense, Platón, Aristóteles, la Iliada, la Odisea... soy un niño temperamental y curioso, avanzo tomo por tomo rastreando claves para entender ese lugar extraño y remoto llamado Grecia. Han pasado veinticinco años y aún no he terminado de completar ese rompecabezas inmenso que es la Cultura Griega, pero en la intermitencia de mi edad adulta siempre voy de vuelta hacia ella, buscándola en todo, hasta en las cosas nuevas, y termino por darme cuenta de que se necesita más de una vida para conocer todo acerca de ella.

Pero hoy tecleo “Grecia” y el Internet me dispara imágenes nuevas. El archi-conocido rostro de los funcionarios de “países benefactores” que siempre dan la mano a los estadistas que han caído en la vergüenza del préstamo y la privatización. Treinta mil empleados estatales en reserva con los ahorros para su vejez repartidos en bonos falsos. Caducos rescates financieros para encubrir delitos económicos tales como mentir y especular con el dinero de las grandes mayorías. Una columna de manifestantes que sostienen una pancarta que dice “Grecia sufre”.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

ESTA EXTRAÑA NORMALIDAD

1. Una familia guatemalteca comparte la cena frente al televisor —la imagen muestra una camilla puesta encima de un cuerpo y una poza de sangre—, el niño le pide a su mamá que le sirva más fresco.
2. Una vecina aconseja a la joven maltratada que acuda a denunciar a su marido al juzgado; ella le dice que no: ¡Qué dirían en el colegio de los patojos, en el gimnasio, en la iglesia…!
3. El ex funcionario acaba de cumplir su condena de cuatro años por corrupción y dice que ahora está listo para volver a la política, pues terminó la pesadilla del actual Gobierno y que está listo para recibir la invitación de integrar el nuevo Gabinete.
4. Llega completamente afectada al trabajo, le robaron el teléfono a punta de pistola dos motoristas en un semáforo de la Avenida La Reforma; su compañero de oficina le dice que es culpa de ella, que debería polarizar los vidrios de su carro para que no la asalten de nuevo.
5. La picop patrulla los para, han bebido demasiado, pero entre todos comienzan la coperacha para pagar la mordida que de plano van a pedirles los policías.
6. Luego de presenciar la balacera donde mataron a un piloto y al ayudante del bus, los pasajeros esperan a que pase otra camioneta para no llegar tarde al chance.
7. Luego de discutir en la chicharronera acerca de la necesidad de imponerle la pena de muerte a todos los criminales del país, se sube completamente borracho al carro y atropella a un niño dos cuadras más adelante; ni siquiera piensa en detenerse, acelera el carro y huye a toda velocidad para que no lo metan al bote.
8. Un joven que llegó de provincia bastante enfermo recibe una cita para dentro de dos meses, y la señora que espera tranquilamente a que le sellen su constancia del IGSS le comenta que ella no se siente realmente enferma, que sólo quiere desquitar lo que le cobran mensualmente y aprovechar el permiso para hacer unos mandados.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

SUEÑOS INTACTOS

Panajachel en el año 95 era sólo una calle larga que terminaba en el Lago. El destino obligado para los adolescentes roqueros que bajábamos de los buses con grabadoras, camisas de franela, pantalones rotos y botas tipo soldado. Hippies-artistas de un Pana que tengo bien grabado en la memoria. Acaso el despertar de una generación que era la bisagra entre esa larga noche de la guerra y el prematuro optimismo que trajeron los Acuerdos de Paz para los guatemaltecos. En sus cafés hablé con personas sumamente interesantes; digamos que aquel pueblito de Sololá significaba uno de los espacios más abiertos a la libre expresión de las ideas, un breve paraíso capaz de sustraernos del monótono conservadurismo chapín. Un sueño que, una década después, parece encontrarse sepultado debajo de uno de tantos feudos de provincia, tan lleno de abarroterías, pick ups polarizados, pacas y restaurantes de comida rápida, como de doble moral y de violencia.

Gracias a una invitación de Radio Ati, tuve un encuentro con el nuevo Pana. Todo parecía igual, pero era distinto. Yo, un treinta añero cercano a cuarentón, con cada vez menos pelo y más libras, me descubrí ajeno a los nuevos jóvenes que tomaban cerveza en las banquetas y deambulaban de lugar en lugar. Los escenarios se poblaban de músicos que invocaban la nostalgia por el rock en español de una época asumida tempranamente como remota. Pequeños buses con turistas ancianos pasaban tomando fotos. El Lago de Atitlán -siempre hermoso- ya me parecía un paisaje cansado.

Visité amigos muy queridos que hicieron su vida allí y, durante toda una tarde, compartí con Lucía Escobar, que me mencionó a los grupos organizados de panajachelenses que, tras el oscuro rol de centinelas encapuchados, se habían convertido en un poderoso grupo de terror local. Veía mucha tristeza en sus ojos, pero valiente como siempre, Lucha me dijo que iba a denunciarlos. Casi un mes luego de esa experiencia, pienso en Pana.

Lucía: muchas cosas importantes podrán desvanecerse o destruirse, pero lo importante es mantener con dignidad nuestros sueños intactos.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

TÚMULOS

Una maldición eterna profirió mi amigo luego de romper el eje delantero de su carro en un túmulo. Allí nos quedamos tirados, sin poder avanzar, en medio de un caluroso pueblo de la costa. No hay nada más abominable que caminar dos kilómetros bajo el sol en busca de algún mecánico chapucero. Encontramos un pinchazo y a un hombre con una barriga enorme que nos mandó con un patojo de regreso en su pickup.

Orillados bajo un escuálido arbolito, esperamos a que el chico terminara de subir el carro con un tricket. Nosotros -como unos verdaderos buenos para nada- nos quedamos a la espera de una buena noticia, lo que no sucedió. Durante un par de horas el proto-mecánico estuvo moviendo fierros debajo del vehículo, hasta que salió con una sonrisa y nos dijo que el tren delantero del carro “se chingó” , y que no teníamos de otra que llamar a una grúa. Bueno, ¿qué se le iba a hacer?, mi amigo no estaba al día con el seguro, así tuvimos que aceptar el servicio que daba el dueño del taller.

Allí vamos, en el asiento delantero de un camión destartalado convertido en grúa, el mecánico panzón, el muchacho chispudo, mi amigo y yo, apachurrados hasta llegar a la capital, escuchando los coros evangélicos que sonaban desde el radio. Yendo de vuelta con nuestro viaje frustrado a la playa. En el camino las vallas redundantes de los dos candidatos a la presidencia, las piedras pintadas a la orilla de la carretera, los baches innombrables en el asfalto, los pueblos llenos de casas hechas de lámina y los miles de túmulos que hay en cada poblado próximo. Bromeo diciendo que “El túmulo es la prueba concreta de la existencia del hombre” parodiando el aforismo de Luis Cardoza y Aragón que refiere a la poesía. Nos reímos amargamente. Todos los alcaldes ponen túmulos y se huevean un montón de pisto, eso es lo que hacen los políticos chapines, ponernos túmulos por todos lados- nos dice el mecánico mientras ve hacia adelante. Sus palabras me dejan pensando un momento, sigo observando los camiones cañeros que, cuasi-vencidos por el peso, pasan al lado nuestro.