jueves, 19 de mayo de 2016

LA FUERZA DE GRAVEDAD


La dignidad no se ve a simple vista. No hace alardes, no exhibe méritos. Casi siempre se oculta detrás de la apariencia más sencilla.

Lejos de celebrarla, a la dignidad la vemos de lado. No se aprecia el esfuerzo por hacer las cosas, según las reglas establecidas, desgraciadamente ponemos por encima del honesto al tramposo y al embaucador, al demagogo y al cínico. Todo por el simple hecho que nos parece más “chispudo” el charlatán corrupto que el emprendedor mesurado y correcto.

Usted se habrá dado cuenta de la manera en que cedemos ante el autoritarismo y el descaro. Impresionante ver cómo la ostentación es vista como una cualidad sin importar el origen ilícito de la riqueza. Prueba de esto es la manga de delincuentes que ha destruido el Estado guatemalteco o como los “respetables” monopolios han evadido cientos de millones de quetzales de impuestos. Nosotros hemos pagado sus casas, su viajes y sus lujos de mal gusto,¿con qué?: con gente muerta en los hospitales y en las calles. Con filas de desempleados. Con niños, ancianos, mujeres y hombres muriéndose de hambre, ¿por qué?, sencillo, creemos que los delincuentes siempre vienen con una cara signada de tatuajes, hablando de esta forma, comportándose de esta otra; nunca es el señor trajeado que detrás de un escritorio exhibe su título universitario y se enriquece con el contrabando, tampoco el banquero que avanza velozmente en su BMW o el funcionario siniestro y sonriente que da declaraciones ambiguas a la prensa.

Aunque la dignidad puede hallarse en todo, es poco apreciada. Quizá el problema comienza desde lo que enseñamos a nuestros hijos. No se trata de la moral que imponemos, sino de la ética con que actuamos. La ética plantea un ejercicio de vida y la moral es únicamente censura y adoctrinamiento.

¿Acaso el policía que no acepta mordidas, el funcionario intachable, el empresario que paga salarios dignos a sus empleados o el trabajador esmerado, están salvando a Guatemala de caer en la absoluta degradación?