miércoles, 29 de julio de 2015

EL MAR QUE NOS ENCIERRA

Podemos sentirnos dentro de una isla rodeada de tierra. Una isla pequeña en un istmo pequeño. El mar que nos encierra no es más que circunstancias. La ignorancia, es una. El miedo, es otra.

El mar que nos encierra está repleto de tiburones. El crimen organizado más antiguo del continente. La permanencia histórica de una impunidad que sabe muy bien cómo reciclarse. Los Señores de Xibalbá que se llaman jueces, mercenarios, congresistas, partidos, organizaciones, sindicatos o instituciones.

El mar que nos encierra es noche pura. Difícil es encontrar el fondo. No divisamos la otra orilla ni tampoco el horizonte. No hallamos el reflejo de la luz sobre el agua. Agua oscura que se traga cualquier imagen. Uno se agota esperando que salga el sol. Entonces nos acomodamos (o resignamos) a la tierra firme ingeniando una esperanza de luz que nos devuelva la vida, la dignidad, la permanencia.

El mar que nos encierra tiene olas enormes. Olas que son paredes. ¿De dónde cobrar el valor para navegarlo y salir para siempre de esta circunstancia? La marea del ánimo concentrado: la violencia, la intolerancia, el mesianismo, el odio, el dolor, el egoísmo, la mediocridad. Bregar para salir es hundirse. Surfear en sus costas es hacer política.

El mar que nos encierra es helado. Es tan indiferente que congela. Congela los intentos, los entusiasmos, los esfuerzos honestos. Hace que desde la orilla todo trabajo parezca inútil, ridículo o poco menos que nada. Su temperatura alejó a los peces y dejó únicamente a los depredadores. Una muerte del espíritu que aísla a los pescadores y a los navegantes.

El mar que nos encierra lo llevamos dentro. Afuera existen caminos, montañas, lagos, vías... pero existe un vacío que fuimos llenando alrededor. La pesadilla fue tan larga que decidimos dejarla intacta. Se viene un despertar que no será fácil; salir de la isla. Despertar es ver que este océano, esta cárcel, no es otra cosa que las pequeñas derrotas que permitimos, y que el mar que nos rodea es algo que puede extinguirse un poco cada día.

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