miércoles, 13 de mayo de 2015

LAS CONSECUENCIAS...

“El carácter es aquel orden moral visto a través de una naturaleza individual”. –Cito a ese enorme pensador que es Ralph Waldo Emerson. 

Años luz que no vemos tal orden moral. Actuamos, correcta o incorrectamente, encerrados en nuestros reductos de conciencia. Quizá porque esa manera de ver la vida es sumamente práctica. No existe una consecuencia para nuestras acciones mientras no afecten al vecino. En el peor de los casos, no existe una consecuencia de nuestros actos mientras no seamos descubiertos.

Miren hasta dónde hemos llegado los guatemaltecos pensando de esa manera. La familia que tan silvestremente derrocha en un fin de semana miles de quetzales mal habidos en cualquier shopping mall citadino —extorsiones y muertos debajo—. 

El nuevo empresario que signa cheques de seis ceros en cada narco diezmo y es ejemplo de prosperidad para la congregación. La muchachita aquella de la cuadra que ahora conduce un vehículo agrícola blindado pagado con los dólares mohosos de algún congresista o funcionario que la tiene como amante y testaferro de sus movidas. 

Pedimos gente con carácter. Hemos tenido criminales. ¿Quién dice que no se necesita un pseudocarácter para ser un asesino o un ladrón de cuello blanco? 

El verdadero carácter se inicia con el compromiso más humilde: el servicio. ¿Acaso podemos comprar la dignidad y la esperanza perdidas? Todo poder verdadero se fundamenta en la consecuencia moral nuestros actos.

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