miércoles, 20 de mayo de 2015

LA PARKA



Cuando veo la sangre empozada siento un fuerte mareo, de eso que a los primeros diez minutos de este magistral cortometraje me venga una especie de desmayo. 


“La Parka” es el título del documental de Gabriel Serra que representó a los cineastas jóvenes latinoamericanos en la última entrega de los óscares. Serra, de origen nicaragüense, fue el primer director centroamericano nominado por la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas. Que alguien de su edad, y con una opera prima, pase de inmediato a competir por una estatuilla es una situación inédita. 


Una cascada de imágenes precisas, crudas. La verdad acerca de un personaje, La Parka, el hombre de mirada triste que labora en un frío rastro de la Ciudad de México matando a varias centenas de reses cada día. Una voz narrativa que apunta sencillas reflexiones acerca de la muerte  a partir de su oficio de verdugo. El sonido de un refrigerador que nos hiela desde el otro lado de la pantalla.


Este documental nos coloca en uno u otro sitio de la cadena alimenticia. El que mata y el que muere. El que come y el que será devorado. También expone la condición humana: quitar la vida para que otros puedan sobrevivir. El matarife y el carnicero son representaciones del sistema mismo. En los momentos más conmovedores vemos al padre y al ser humano que teme profundamente a la muerte y a sus pesadillas; Efraín (La Parka) sueña que sus víctimas le dicen “ Ahora te toca a ti”. Ante las imágenes que acompañan este relato cualquier película gore se reduce a un mediocre ejercicio de terror. Miedo es aquello que consumimos cada día.   





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