martes, 2 de diciembre de 2014

CARTA A UN (A) IMBÉCIL

El día domingo 30 de noviembre a las 10 de la mañana vi por el retrovisor su picop doble cabina color rojo. Íbamos mi hijo y yo por la avenida La Barranquilla, zona 5; usted esquivó varios carros dando tumbos y justo en el cruce previo a la bajada que da al estadio Mateo Flores viró con tal impulso que atropelló a una pareja que iba en una moto: el conductor se pegó de cara contra la pared y la muchacha rodó en el asfalto. Otro motorista se me atravesó y chocó con nosotros.

En mi conmoción puse luces de emergencia y bajé a verificar a los golpeados. Afortunadamente, el motorista que atropellé no sufrió daños, pero su moto se averió un poco y nuestro carro se dañó del frente. Usted como un perfecto cobarde se fue sin dejar rastro, así que me puse a levantar del asfalto a la muchacha para ponerla a salvo en la acera. La muchacha estaba golpeada, no reaccionaba y el otro señor sangraba de las rodillas y de las manos.

Los carros pasaban sin detenerse, solo mi hijo y yo asistimos a los atropellados. El motorista que arrollamos es un mensajero que estaba trabajando en domingo.

Yo sé que en Guatemala detenerse a ayudar a alguien puede ser una estupidez, pero no quería dar un mal ejemplo a mi hijo para que en el futuro no sea un miserable como usted. La Policía llegó y le explicamos lo sucedido... los agentes le pidieron la licencia a los heridos y los papeles –en lugar de ayudar en algo– y nuestro atropellado contó la historia. De haberlo malherido o matado yo en este momento estaría en la cárcel, gracias a usted.

Auxiliar o ayudar en Guatemala nos cobra un precio; posiblemente seremos castigados (nos interrogarán policías, diputados o contralores, por ejemplo), pero todo eso es mejor que ser un pusilánime como usted. Sócrates dijo que ser víctima de una injusticia es mejor que cometerla. Ojalá, tarde o temprano, caiga la justicia sobre nuestros actos o sobre nuestra indiferencia.

1 comentario:

juliofernando8 dijo...

Me encanta la redacccion de la nota, es increible y a la misma vez inquietante como la gente es tan cobarde y faltos de valores para no reconciliar sus propias responsabilidades. Insto a que siga actuando de la manera en que lo hace y como usted menciona, nuestros actos seran el ejemplo que tomaran nuestros hijos, GRACIAS.