miércoles, 10 de diciembre de 2014

ANTES DE QUE NOS OLVIDEN


Antes de que olviden estas palabras deseo que guarden para ustedes acaso las más claras: que la voluntad se impone en la dificultad no en el bienestar; que no existe cosa más miserable que regatear el sufrimiento, el talento y los logros de otros guatemaltecos; que aceptar una crítica sin una propuesta es como aceptar un cheque sin fondos; que las palabras coherentes con las acciones son el único antibiótico contra la demagogia.

En una de mis películas favoritas, Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea, el personaje dice que una de las características del subdesarrollado es su incapacidad para retener un sentimiento por demasiado tiempo, olvidamos demasiado rápido; en tales sociedades quienes sufren son aquellos que guardan una memoria que se acumula y se resiste.

En Guatemala el olvido es acaso lo único que tenemos seguro.

Quizá porque todo lo guardamos emocionalmente. Escapamos de nuestros errores, por eso recaemos en ellos una y otra vez. Como en las novelas históricas de Francisco Pérez de Antón, donde las situaciones son actuales, pero se desarrollan dos o tres siglos atrás. Siempre llegamos al mismo sitio porque desconocemos que estuvimos allí. Porque el estudio de la historia siempre es algo mutilado y condenable en la vida subdesarrollada.

Tal como el personaje de la película de Gutiérrez Alea, es imposible ausentarse y estar presente dentro de una colectividad que se detiene un minuto para resguardarse de los balazos, otro minuto para levantar a los muertos y luego continúa con la borrachera, el consumo y la fiesta. O que sacude sus panfletos de indignación y, dos días después, se dedica a llorar frivolidades. Definitivamente, somos la gente más fría y más sumisa del trópico.

Antes de que nos olviden (ya sea que  nos maten, censuren o tiren a la basura años de nuestro esfuerzo por aportarle algo a esta sociedad) es necesario hacer más fácil el camino para los que vienen. Recordar que el presente es tanto ayer como también es mañana.

No hay comentarios: