miércoles, 26 de noviembre de 2014

DE LA NOCHE A LA MAÑANA

¿Qué más nos queda sino crecer?

El desencanto es permanecer en el mismo sitio esperando que todo cambie. El desencanto es permanecer en el mismo sitio esperando que todo se borre. El desencanto es permanecer en el mismo sitio esperando que todo se componga. De la noche a la mañana, así, de manera orgánica, tal como avanza el musgo o se muere un pájaro.

Vivir una vida o morir varias muertes no es necesariamente crecer, porque estamos rodeados de eventos pasajeros que nos distraen. No aprender del dolor nos hace mezquinos. La peor mezquindad es la que no aprende jamás de la consecuencia de sus actos.
El camino indicado no es un asunto de suerte, sino de encontrar señales. Cruzar, volver, avanzar, ver el horizonte. Un buen rumbo siempre nos da un horizonte. Cuando tal destino es incierto, hay que desistir del mismo camino.

¿Qué podemos decirles a los más jóvenes acerca de lo que es crecer y de lo que esto significa en una sociedad de puntos extremos que jamás coinciden? De la indiferencia a la intolerancia. De la superficialidad al victimismo. Del ninguneo a la demagogia. ¿Qué puede aprender un niño guatemalteco acerca de la madurez?
¿Será una sociedad madura esa que olvida con tanta velocidad cualquier ignominia? En un año de injurias, vergüenzas y cataclismos políticos todo parece desvanecerse sin dejar mancha.

Luego del destape mediático y de la apelación al insulto por parte de la ciudadanía medianamente informada, ¿qué queda? Solamente una grieta –casi un abismo– una consecuencia inútil. Porque las opiniones correctas sin acciones comprometidas son demagogia. Porque la demagogia es una deformidad de las sociedades que se niegan a crecer.

El subdesarrollo es olvidar las grandes ofensas a cambio de pequeños beneficios.

A las generaciones que vienen no les queda más que evitar nuestros lamentables errores. Quizá el mejor legado sea decirles que no existen atajos, que no hay madurez sin compromisos, que no hay compromisos sin responsabilidades: que es imposible crecer sin comprender las necesidades y los derechos de otros.

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