miércoles, 20 de agosto de 2014

TRES PUNTOS SUSPENSIVOS DEL PRESENTE

Cuando no tengamos un bolsillo para cada cosa. Cuando no tiremos la piedra y escondamos la mano. Cuando no usemos el simulacro del “esto debería”. Cuando no generalicemos. Cuando no valgamos por nuestro pasado, sino por nuestro presente. Cuando no seamos un estorbo para nadie...

Cuando no vivamos acorralados por la rabia. Cuando no exista la página manchada de insultos. Cuando no desencadenemos la derrota. Cuando no regateemos a otros ni el talento ni el valor ni la felicidad. Cuando no provoquemos sin asumir compromisos. Cuando no veamos el fracaso histórico como una responsabilidad ajena...

Cuando no busquemos las fisuras ideológicas sino las interrogantes. Cuando no enfrentemos la injusticia con amargura sino con valor. Cuando no jodamos el talento de nuestros hijos. Cuando no enturbiemos el esfuerzo de nuestros padres. Cuando no seamos un signo sin significante. Cuando no abramos las represas del odio...
Cuando no inyectemos de prejuicios a las generaciones que vienen. Cuando no derribemos el árbol que no sembramos. Cuando no usemos en vano la palabra sacrificio. Cuando no le hablemos al “pueblo” sino al individuo. Cuando no metamos a todos en el mismo costal. Cuando no busquemos nuestro rostro en el espejo de otros. Cuando no sudemos calenturas ajenas. Cuando no seamos de los que predican y no se convierten. Cuando no tengamos solamente el principio básico de sobrevivir...

Cuando no pasemos sobre el esfuerzo de otro. Cuando no ensuciemos la calle que no hemos caminado. Cuando no digamos “sería usted tan fino de permitirme”. Cuando no seamos los que eligen sino los electos. Cuando no digamos lo que quieran oír sino esa verdad que no le gusta a nadie. Cuando no seamos predecibles. Cuando no seamos clones rumiando frente a las vitrinas. Cuando no vivamos la vida de otros...

Solo hasta entonces habremos concluido este muy triste episodio de nuestra historia.

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