miércoles, 27 de agosto de 2014

QUE SE JODAN ELLOS POR IGNORANTES

Todos los seres humanos somos capaces de razonar. Nadie puede excluirse de esta regla, aunque la forma de articular opiniones-principios-acciones de tal o cual individuo sean por demás mezquinas. O como magistralmente lo expone Groucho Marx durante el episodio del juicio en la película Sopa de Pato: “Este hombre parece un idiota, habla como un idiota y se comporta como un idiota. No se dejen engañar: Es un idiota”.

Sin embargo, existe algo en el oficio de pensar. Tal cosa pareciera que es un privilegio elevado a un rango superior, algo dado. Aquí me permito otra cita cinematográfica: en la película el Mago de Oz existe un personaje, el Espantapájaros, el cual carece de la capacidad de razonar.
Al final de la cinta, el Mago premia la fidelidad de Espantapájaros otorgándole un título universitario, lo que de inmediato activa en el personaje la capacidad y la autoridad para discernir, y de esa manera quedar inscrito en ese rango difuso de “persona intelectual”.

Vemos a los intelectuales como aquellos seres que, sentados alrededor de una mesa, disertan con lujo de palabras rebuscadas acerca de un tema. Tema que inician con la muletilla: “Esto no es tan simple como parece”. Y, efectivamente, todo parece más complicado luego de escucharlos.

Dicen por ahí que un intelectual es quien hace que las cosas fáciles parezcan difíciles, mientras que un poeta es el que muestra fáciles las cosas más complicadas. Al fin sobrevive únicamente aquel que inspira a sus contemporáneos para que piensen libremente y no el que cerró su conocimiento a las masas incultas.

El derecho a pensar es algo que debe ser democrático y activo si queremos superar la noche que vivimos. En una sociedad que manipula el criterio a través de los prejuicios, la moralina y el retraso educativo, son los librepensadores quienes deben apuntarse la responsabilidad de cerrar la brecha entre expertos y desinformados. No vale replegarse a esa desgastada pose de “que se jodan ellos por ignorantes”.

1 comentario:

Simón Nel dijo...

"«Toda verdad es simple.» ¿No es esto una mentira al cuadrado?"
El que escribió esto, ¿era un poeta o un intelectual?

¡me llegó su columna, saludos!