martes, 24 de junio de 2014

LA GUÍA TELEFÓNICA Y LA BIBLIA



Hace unos días un amigo me compartía sus ideas para estimular la lectura en Guatemala.  Lo interrumpí de manera tajante y le pregunté: ¿Cuántos libros creés que necesitamos los guatemaltecos para entender nuestro país? Me escuchó, se quedó analizando y de inmediato improvisamos una lista de referencias; enumeramos los autores y los títulos que consideramos imprescindibles, pero a lo largo de la tarde fuimos añadiéndole más títulos a lo que terminó siendo una biblioteca básica acerca de nuestra historia, nuestra literatura y nuestra compleja sociedad. 

Me recuerdo que alguien muy querido siempre me decía: “En la casa de los guatemaltecos sólo hay dos libros: la guía telefónica y La Biblia.”. La frase me hizo gracia hasta que me di cuenta de la tragedia que encerraba. Somos un país cerrado a la lectura, algo tan malo como un país que opta por quemar sus propios libros. Una sociedad que comienza quemando libros, termina quemando personas. Una sociedad que comienza ignorando sus libros, termina ignorando su presente, su pasado y su futuro. 

Definitivamente existen textos que debemos conocer, sea cual sea nuestra ideología, devoción o escolaridad. Excluir, por ejemplo, el Popol Vuh a cambio de imponer manuales moralistas o religiosos a los niños, me parece nauseabundo. No digamos anular de manera simplista esa enumeración de autores que inicia con los primeros cronistas y que puede llegar hasta el día de hoy, haciendo la respectiva lectura de Enrique Gómez Carrillo, Luis Cardoza y Aragón, Miguel Ángel Asturias y Augusto Monterroso.

Para la segunda década del Siglo XXI la lectura de los nuestros ya no es imposible. En el Internet existe desde hace varios años una página http://www.literaturaguatemalteca.org/  
acaso el archivo más respetable de autores guatemaltecos que hay, creada y cuidada por Juan Carlos Escobedo. 

Editorial Cultura, F&G Editores, Magnaterra, Artemis Edinter y Editorial Piedra Santa también se han dado a la tarea de publicar obras de todas las épocas de forma consistente y heroica. No digamos a quienes apuestan por escritores mucho más recientes: Catafixia Editorial, Letra Negra, Metáfora, Vueltegato, Alas de barrilete, Editorial / X, Palo de Hormigo... entre otras.

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