miércoles, 18 de junio de 2014

EL ESPLENDOR DE LOS ACTOS PEQUEÑOS

Recoger el envase plástico que alguien dejó tirado sobre un arriate. Detenerse para darle paso a la señora que, muerta de nervios, atravesó su carro a mitad de la calzada. Hacer un largo silencio mientras nuestro hijo nos cuenta acerca del niño de su clase que expulsaron por hacer bullying. Comprar el libro del joven poeta que recién acaba de sacar un libro y no pedir que nos lo regale. Buscar una película guatemalteca en cartelera para engrosar su taquilla.

Dejar de ver con envidia el jardín del vecino. Hacer un cumplido a la compañera o al compañero de nuestra vida. Preparar una taza de café y ser el que sirve, no el servido. Apagar nuestro celular mientras cenamos con la familia. Hacernos el propósito de llegar cinco minutos antes a cualquier cita. Ceder el asiento en el autobús sin que alguien nos presione para hacerlo. Ser cada día más ayuda y menos estorbo.

Ceder la cola a un anciano o a cualquier persona que no tenga condiciones físicas para soportar tal tormento. Permitir que otro pueda brillar sin pedirle que nos dé algún crédito. Tratar de mantener la cabeza despejada un par de horas cada día. Empaparnos con la lluvia prestando nuestro paraguas a quien nos acompañe.
Dejar la militancia de amarguras que ronda cada conversación. Ser considerado con quienes hacen el esfuerzo por cambiar las cosas y ser drásticos con los corruptos e ineptos. Tratar de formar nuestra opinión y no simplemente reforzarla con la demagogia de la mayoría. Encender el cerebro antes de agraviar o de aplaudir.
Darnos valor con ejemplos y con acciones propias. Razonar con base en la justicia y no en la venganza. Ir por el camino correcto aunque sea el más difícil y solitario...

Porque la estupidez, la mediocridad, la corrupción, la impunidad, el egoísmo, la desfachatez, el populismo, la superficialidad, la prepotencia, el crimen y el nepotismo no descansan en Guatemala. Porque es el esplendor de los actos sencillos lo que puede hacer girar los engranajes de un verdadero cambio. Porque no se puede cambiar un sistema obsoleto a través de nuestro conformismo e indiferencia.

1 comentario:

Miriam Ochoa dijo...

Claridad en la exposición sobresaliente