miércoles, 22 de enero de 2014

LUNES CÍVICO

Quitando el Lunes cívico, todo lo demás venía del extranjero. El tedio, la primera mañana del primer lunes tenía que ser dedicado a la patria. Entonces, cada aula tenía la nacionalista obligación de hacer un altar, pegar carteles, hacer dibujos de ceibas con bolitas de papel de china; hacer monjas blancas trazadas sobre una cartulina y rellenas de algodón; recortar las fotografías de los próceres o del presidente de turno...

Aquellos lunes salía a lucir la radio casetera que se mantenía en la dirección junto a la secretaria que oía José Luis Perales todo el día, solo que en esta ocasión ponían una cinta masticada que reproducía nuestro himno nacional. El maestro de física nos pegaba en la espalda cuando no estábamos parados completamente erguidos. La supervisora de primaria nos decía que debíamos meternos la camisa, escupir el chicle y peinarnos. El sol de las ocho de la mañana comenzaba a calentar y nosotros completamente tensos permanecíamos en formación, del más alto al más pequeño, siempre con un brazo de distancia.

El director daba su sermón. Oratoria que siempre concluía con: “Jóvenes, les pedimos que les recuerden a sus padres estar al día con la colegiatura, si no no se les entregarán exámenes”. Pasado este punto, era obligada la Jura a la Bandera, que daba el aplicado del grado a cargo. Una tortuosa explicación acerca de los símbolos patrios por parte de algún alumno castigado y terminaba con la niña cursi que recitaba algún poema acerca de nuestros paisajes, nuestro quetzal y nuestro no sé qué más.

Al terminar el acto, llegábamos sudados a la clase, así que salíamos a comprar una Coca Cola y a intercambiarnos estampas del Mundial México 86, donde nos debatíamos acerca de si le íbamos a Brasil, a Francia o a Alemania. La clase tenía un cartel con las reglas de orden y limpieza del aula, decorada con un dibujo muy bien logrado de un Garfield que señalaba el título. Los nombres de mis compañeros eran: Johny, Estiven, Franklin y hasta conocí uno que se llamaba Estalin.

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