miércoles, 29 de mayo de 2013

LIBROS LLAVE

¿Cuál es el libro o cuál será el libro de nuestra vida? Pensando bien la pregunta: ¿Existe uno, dos, tres, cuatro o toda una biblioteca que nos sea indispensable para vivir?
Soy lector. Desde niño, leer fue mi compañía y fue mi cuarto propio. Leyendo he atravesado la felicidad y la desdicha. El amor, el duelo, la distancia y la presencia. Leer ha sido un ejercicio necesario para existir. De eso que esta columna sea una breve reflexión acerca de lo que llamo “Libros-llave”.
En alguna parte de nuestra memoria quedan recuerdos sensibles. Algunas veces intactos, algunas veces derruidos. Crecemos a golpes y en ese viaje orillamos aquel primer asombro, aquel primer sueño. Sin este equipaje quedamos vulnerables a nuestra propia miseria. ¿En qué punto del trayecto llegaron esas palabras que nos incitaron a repensar la vida? A mí me sucedió con tres libros: El Lobo Estepario de Hermann Hesse (a mis 15 años); El Extranjero de Albert Camus (a mis 17); Hojas de Hierba de Walt Whitman (a los 20). 

El entusiasmo por los libros recibe un tiro mortal en nuestra educación primaria y un tiro de gracia en la secundaria. En medio de una cultura mojigata y represiva, no es extraño que el libro sea una amenaza. Así los niños y adolescentes de nuestro país saltan del muermo de leer panfletos moralistas intrascendentes, al tedio de hacer el resumen de una sentimentaloide narración del Siglo Diecinueve, todo para terminar el día buscando chatarra en la televisión, en la radio, en la Internet o en el paisaje citadino, tan plagado de vallas y anuncios por todos lados. 

Un libro sugerido puede hacer el cambio. Un maestro que acerca la lectura es un maestro que entrega la llave. Una llave que abre el conocimiento crítico. Una llave que libera todo lo contenido por siglos de patrones educativos obsoletos. Leer no tiene por qué ser un asunto de intelectuales-locos-fumados. Leer no es perder el tiempo; es comenzar a quitar el candado que nos impide a los guatemaltecos formar parte de una sociedad abierta al presente.

miércoles, 22 de mayo de 2013

GUATEMALA: TEOCRACIA DE LA OBEDIENCIA


Una teocracia es un gobierno donde uno o varios dioses dirigen una nación a través de sus líderes. Los líderes son aquellos seres predestinados para recibir telepáticamente las directrices morales que guiarán a su pueblo. Directrices que ponen como base y fundamento la conservación intacta de los valores religiosos, entiéndase, los predicados espirituales relativos a la economía y a la acción política. 
Seguramente, amigo lector, usted debe estar pensando: ¿Dé que “”##%%&& está hablando este loco?¿Ahora pretende dar algunas nociones de antropología? Nada más lejano a mis intenciones, le aseguro. 

Desde hace un tiempo he comenzado a escribir notas para un posible libro relacionado con el movimiento cultural guatemalteco de los últimos veinte años. En un foro acerca de arte contemporáneo, Ángel Poyón, un joven artista y gestor cultural de San Juan Comalapa, nos daba un curioso dato relacionado con las actividades que realizan en su municipio, … a la gente de Comalapa les gusta que pongamos cine del que hacen en Irán, porque les recuerda mucho a nuestro pueblo y a sus problemas. Tal aseveración no ha dejado de darme vueltas en la cabeza. 

Ante la división ideológica escandalosamente visible que tiene Guatemala en este momento, uno no puede más que pensar que el comentario de Poyón puede aplicarse a todo el país. Al igual que el dogmático Irán de los años ochenta, los guatemaltecos parecemos una suerte de teocracia consumista y cristiana. Nuestros líderes políticos y empresariales ante las cámaras me recuerdan en mucho a los ayatolas o a los Gaddafis que defendían sus posturas racistas y antioccidentales. Es preocupante que los sectores más reaccionarios del país ahora comiencen a hablar de “intervención extranjera” y demás. Tal pareciera que no podemos darnos cuenta de que los ojos del mundo están puestos sobre nosotros luego de que comenzaron a volver los fantasmas del conflicto armado. 

Somos una teocracia sin dios. La única deidad que mueve a este “pueblo” es la obediencia ciega. Obediencia ciega a los añejos patrones heredados de racismo, de mercantilismo y de falsa moral religiosa.

miércoles, 15 de mayo de 2013

INFORME MORAL DEL CLIMA


Una oleada de enfrentamiento moral sacudió a los guatemaltecos en días recientes. El agreste clima de tensiones ideológicas tuvo su  mayor intensidad el día 10 de mayo del año 2013, cuando le fue dictada sentencia por el delito de Genocidio al exjefe de Estado Efraín Ríos Montt. Tal situación fue precedida por un temblor de cinco grados en la escala de Richter que fue sensible en todo el país. 

Moral: adj. Que no concierne al orden jurídico, sino al fuero interno o al respeto humano. Moral: adj. Que no pertenece al campo de los sentidos, por ser de la apreciación del entendimiento o de la conciencia. (Diccionario de la Real Academia Española).

Es necesario aclarar que tal inestabilidad ha sido muy visible, tanto en las redes sociales como en las columnas de opinión en los medios impresos y en las distintas declaraciones realizadas por personajes del ámbito político que, al ser entrevistados por los medios radiales o televisivos, han manifestado su conformidad o inconformidad con el fallo. 

Clima: Conjunto de condiciones atmosféricas que caracterizan una región. (DRAE) 
Es importante observar dicho fenómeno como algo completamente normal, en una región que se ha caracterizado por una falta de conciliación democrática y una  carencia absoluta de justicia ética acumulada de siglos.

Se pide a las personas que durante los siguientes días tengan en cuenta que toda situación puede ser riesgosa. Cualquier comentario, por moderado que sea, de inmediato puede tomarse como una ofensa. Lo que llevará a que usted sea señalado de miembro activo del Comunismo Internacional con sede en Moscú (A los menores de veinte años que lean esta columna les sugiero que busquen en Google “Guerra Fría”) o puede ser tachado de miembro  encubierto del Movimiento de Liberación Nacional MLN (misma recomendación anterior). 

A propósito: Los “indígenas” también son seres humanos ; eso lo dijo y lo defendió fray Bartolomé de las Casas hace cuatrocientos años. Espero que no lo incluyan en una nueva lista de delincuentes guerrilleros.

miércoles, 8 de mayo de 2013

BANANOS Y CEREBROS


Uno de los relatos más fascinantes del escritor  Augusto Monterroso advierte: 

 Lo único positivo que los gobiernos dictatoriales de Hispanoamérica han hecho por esta región es expulsar cerebros. A veces se equivocan de buena fe y expulsan a muchos que no lo merecen; pero cuando aciertan y destierran a un buen cerebro están haciendo más por su país que los Benefactores de la Cultura, que convierten a los talentos de la localidad en monumentos nacionales incapaces de decir una frase o dos que no se parezcan peligrosamente al lugar común o, en el mejor de los casos, al rebuzno, que, viéndolo bien, no ofende nunca a nadie y a veces puede incluso embellecer la caída de la tarde.  

Este párrafo pertenece al relato la exportación de cerebros del libro Movimiento Perpetuopublicado en 1991. Con sabia ironía, Monterroso  celebra que los gobernantes y que los empresarios de nuestros tristes trópicos  sigan exportando bananos, porque los cerebros que se van ya no vuelven a nuestras provincias. Aquí pensar siempre nos duele. Aquí pensar siempre nos amarga. Aquí pensar siempre nos aísla. Aquí pensar siempre nos condiciona a buscar ese trocito de espejo que pueda reflejarnos. 
Las noticias: declaraciones de altos funcionarios que no corresponden a personas con el mínimo de inteligencia requerido para atarse los zapatos. Políticos listos (pero nada cultos) cuyas ocurrencias discursivas no  rebasan las frases  más célebres de Chespirito o de Cantinflas. Gente que en pleno siglo  veintiuno abandera militancias congeladas hace treinta años en la Guerra Fría. Templos cristianos que superan por una decena de veces al Centro Cultural Miguel Ángel Asturias... 

Ante tanta sórdida demagogia y ante  tanta moral de gritos, parece realmente inútil el uso del cerebro para vivir en Guatemala. Pero es tan triste saber que irse es tan malo como quedarse sin  hacer algo que cambie tal estado de cosas. No se trata de odiar la ignorancia en los demás, sino a la ignorancia  que nos rebasa. El presente es lo único que podemos reescribir a nuestra voluntad. 
Usted llegó hasta esta línea (sonrío), hoy  asoma la esperanza.

miércoles, 1 de mayo de 2013

MELANCOLÍA


La misma cara que hace mi hijo adolescente cuando escuchamos Soda Stereo o Andrés Calamaro es la que yo hacía cuando mi madre escuchaba sus discos de Mocedades o de Julio Iglesias. Un día me toca dar una conferencia y me presentan como “escritor contemporáneo” y… aquel marbete de poeta joven se va al carajo. Entonces llega el amanecer en el que uno dice: es importante comenzar a pagar mi seguro funerario.

El abdomen crece. El sueldo que hace unos diez años sería una fortuna, ahora no alcanza ni para cancelar la tarjeta de crédito. Vamos a los conciertos de los músicos amigos y tanto ellos como su público se han quedado calvos. Uno se emborracha y pasa con resaca tres días. Dejan de ser divertidos los toboganes de las piscinas (a veces ya ni cabemos en los resbaladeros). Comenzamos a insultar con vehemencia a los que manejan lentamente en el carril izquierdo cuando vamos al trabajo. Nos hacemos adictos al Pepto Bismol. 

Damos excusas como: no pude llegar porque amanecí con un dolor de espalda tremendo. Nuestras pláticas se asemejan a la que tenían nuestros padres con nuestros tíos acerca de los tiempos políticos que nos tocó vivir, en comparación con la generación presente que no parece interesarse por nada.
De pronto nos interesan los anuncios de televisión que hablan de parrillas de asar que separan la grasa saturada. Pagamos cuotas de gimnasio que son casi un salario mínimo para asistir una vez por semana. Los niños nos dicen “gracias señor”. Las sienes se llenan de canas y renunciamos a los tintes masculinos. Comenzamos a valorar nuestras fotografías en los álbumes pequeños que daban con cada revelado. Abrimos nuestros correos electrónicos y los encontramos saturados de anuncios de cruceros. 

Un día amanece y nuestros amigos ya están divorciados o ya se fueron del país o son militantes fundamentalistas del evangelio… es entonces cuando uno descubre que ha iniciado el ascenso de esa larga cuesta llamada melancolía.