miércoles, 11 de diciembre de 2013

LA RESPUESTA DE NELSON

Calcular el odio, explotar y dividir… Esas prácticas constantes en nuestra Historia. Víctimas y victimarios, íntegros y corruptos… Ese caudaloso río que termina reduciéndose a unas cuantas páginas de un libro escolar de estudios sociales. Eso tan torrencial que concluye en la anécdota de rápida explicación didáctica, donde los detalles más dolorosos son observados con una distante resignación congelada.

En mi columna de la semana pasada reflexionaba acerca de ese espacio de nadie que es la admiración colectiva. ¿Por qué no existe un guatemalteco destacado que no tenga detractores y que no levante dos o más bandos de admiración o descalificación? Bueno, creo que la respuesta a mi pregunta vino con el suceso más relevante de los últimos días: la muerte de Nelson Mandela.
Ocupado viendo las reseñas por todas partes. Los documentales que hasta los medios de comunicación más mediocres usan como apología a la enorme personalidad del líder sudafricano. Muestras de admiración que dan la esperanza de que nos adentramos en una nueva etapa del pensamiento político. Un tiempo que le corresponde a seres humanos como Nelson Mandela, símbolos de dignidad y de coherencia. Un nuevo tiempo donde los caudillismos son algo tan repugnante y tan caduco como la peste negra.

Organizar el resentimiento es mucho más fácil que abrirle paso a la conciliación. La venganza siempre es un tropiezo para la justicia. El odio no paga el odio. Ni el dolor es algo que pueda ser canjeado por el dolor de otros. Hace poco más de una década quedó un siglo marcado por el radicalismo. Los residuos están a la vista: los vetustos andamiajes del comunismo, la vergüenza de los genocidios en Europa, Asia, África y Latinoamérica, las sociedades con “democracias” separatistas o la herencia del más corrupto capitalismo son el lastre que heredamos.

Pienso que la respuesta al Siglo XX fue Nelson Mandela. La dignidad es ver hacia atrás y entender que toda tragedia es inútil sino construye un nuevo y mejor camino.

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