miércoles, 1 de mayo de 2013

MELANCOLÍA


La misma cara que hace mi hijo adolescente cuando escuchamos Soda Stereo o Andrés Calamaro es la que yo hacía cuando mi madre escuchaba sus discos de Mocedades o de Julio Iglesias. Un día me toca dar una conferencia y me presentan como “escritor contemporáneo” y… aquel marbete de poeta joven se va al carajo. Entonces llega el amanecer en el que uno dice: es importante comenzar a pagar mi seguro funerario.

El abdomen crece. El sueldo que hace unos diez años sería una fortuna, ahora no alcanza ni para cancelar la tarjeta de crédito. Vamos a los conciertos de los músicos amigos y tanto ellos como su público se han quedado calvos. Uno se emborracha y pasa con resaca tres días. Dejan de ser divertidos los toboganes de las piscinas (a veces ya ni cabemos en los resbaladeros). Comenzamos a insultar con vehemencia a los que manejan lentamente en el carril izquierdo cuando vamos al trabajo. Nos hacemos adictos al Pepto Bismol. 

Damos excusas como: no pude llegar porque amanecí con un dolor de espalda tremendo. Nuestras pláticas se asemejan a la que tenían nuestros padres con nuestros tíos acerca de los tiempos políticos que nos tocó vivir, en comparación con la generación presente que no parece interesarse por nada.
De pronto nos interesan los anuncios de televisión que hablan de parrillas de asar que separan la grasa saturada. Pagamos cuotas de gimnasio que son casi un salario mínimo para asistir una vez por semana. Los niños nos dicen “gracias señor”. Las sienes se llenan de canas y renunciamos a los tintes masculinos. Comenzamos a valorar nuestras fotografías en los álbumes pequeños que daban con cada revelado. Abrimos nuestros correos electrónicos y los encontramos saturados de anuncios de cruceros. 

Un día amanece y nuestros amigos ya están divorciados o ya se fueron del país o son militantes fundamentalistas del evangelio… es entonces cuando uno descubre que ha iniciado el ascenso de esa larga cuesta llamada melancolía.

1 comentario:

David Pellecer Ruiz dijo...

Gracias por esa historia que te da una perspectiva de la vida, para mi tal vez aun esta muy lejos pero la tristeza en los poemas siempre se toma mucho mejor que en la vida.
Que siga ese flujo de creatividad.