miércoles, 6 de marzo de 2013

PÁGINAS EN BLANCO


Cuando un periodista inquiere a un político respecto a un asunto complicado, uno puede observar un lapso en el cual su rostro es igual al de una página en blanco. No tiene, no puede, no quiere decir... habla por hablar, evade, decide aruñar todo el óxido de muletillas que le son familiares. 
Todos los guatemaltecos pensamos que tenemos la respuesta a cualquier problema. Atesoramos esa dichosa solución a la problemática nacional: “Metámosle huevos al asunto”,  “mandemos a la miércoles a toda esa gente y hagamos nuestra propia agenda”, “si el problema es simple, muchá, es cuestión de hacer que las cosas funcionen”...

Padecemos de un extraño pánico a quedarnos callados y pensar con claridad las cosas. Vemos un partido de futbol y todos opinamos acerca de cuál es el momento propicio para empujar el balón adentro de la portería. Pero nuestras chapinísimas opiniones de espectadores se dan contra la realidad cuando somos uno de los once  jugadores adentro de la cancha. 

Me desaniman  los arranques tan propios de nuestra apasionada verborrea. Quizá porque ya me cansé de las respuestas dadas a preguntas que nadie ha hecho. Qué tal si en el fondo los guatemaltecos no somos más que catorce millones de  páginas en blanco. Qué tal si de verdad nos gusta vivir entre el desorden y la angustia y el dolor y el desempleo y la injusticia social y la amnesia histórica. 

¿Cómo encontrarle sentido a un país que es inconsciente a su propia tragedia? ¿Cómo llenar de esperanza y de sentido la página que  tengo enfrente? ¿Puede acaso tener algún valor  esto que escribo o es que será mejor guardar silencio y pasar a la tribuna de los observadores? Pienso en la página en blanco. Pienso en el silencio. Pienso en aclarar mis ideas. Pero pienso y pienso acerca de seguir escribiendo.

1 comentario:

Silvia Titus dijo...

Sigue escribiendo porque aunque tu escrito sea leído un millón de veces sin realmente entender a profundidad lo que quieres proyectar, mas de alguna de esas veces tu escrito dará en el punto exacto, a la persona adecuada, en el momento indicado y gracias a ello abrá una pequeña diferencia de la cuál a lo mejor no te enterarás nunca pero cambiará el futuro.