miércoles, 20 de febrero de 2013

PARA UNA CRÍTICA ESTÉTICA DE LA DEMOCRACIA


Ni consultores ni gurús  ni guías espirituales ni expertos en mercadeo bien remunerados lograrán espabilarnos. Estamos inmersos en el dogma de una sociedad dividida por irreconciliables diferencias que parecen no tener convergencia alguna. Desde lo alto del poder económico, político o mafioso (ese sí muy coincidente en diversos puntos) es imposible hallar una coherencia a  los micro-climas emocionales de que adolecemos los guatemaltecos.

El ambicioso joven político usa la misma jerga trasnochada de sus antecesores, viejos lobos de mar en eso de la demagogia electorera. El gran capital estará de su lado, siempre y cuando sus postulados  mantengan intacto el discurso, el accionar  y los compromisos asumidos con los viejos comerciantes del Estado. Sucede que nada de esto cambia, porque desde lo alto de esta torre no existe otra versión de  Guatemala que no sea  la del cuadro al óleo de una calle de la Antigua  o la de aquella amarillenta postal con una niña indígena siempre sonriente.

A los grupos que tienen el poder de decisión en nuestro país  se les hace imposible comprender que ya existe  una  estética de nuestra democracia; una estética de nuestra multiculturalidad. Temas por demás re-ensamblados en cada gobierno y que luego de onerosas campañas publicitarias terminan cayendo en los mismos clichés.

Entonces: ¿Quiénes son los rostros de la democracia? ¿Quiénes son los rostros de la multiculturalidad?: son sus creadores; son sus invisibles; son sus artistas. Para hablar de ellos hay que referirse al presente y no solo a la obra  patrimonial, edulcorada por elogiosos comentarios periodísticos desinformados. Me refiero al arte y a la cultura en general. Toda esa obra que a partir de finales de la década del noventa (luego de los Acuerdos de Paz)  que viene surgiendo casi por generación espontánea gracias a esa suerte de  Big Bang de libre expresión que se abre paso en un país que intenta una y otra vez abrirse a un mundo contemporáneo que parece rebasarlo... 

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