miércoles, 26 de diciembre de 2012

LAS PALABRAS


Gabriel García Márquez recuerda el día en que su abuelo  le dio un diccionario y le dijo: “Este libro nunca se equivoca”. El futuro novelista observa el grueso tomo y  le pregunta al anciano: “¿Y como cuántas palabras tiene?”. “Todas” fue su respuesta inmediata. 

En mi casa tuve un diccionario que pasó de mi abuela a mi madre hasta terminar en mis manos. UnPequeño Larousse Ilustrado, que en la última página tenía un colofón que lo fechaba en 1938. Era un objeto extraño, un pesado y bello libro de páginas amarillas a punto de romperse. Miles de palabras, fotos y mapas. Fue el primer libro que abrí en mi vida, comencé a leerlo y me perdí antes de acabar la A. Sus letras eran cursivas pequeñas hilándose unas con otras hasta el infinito. 

Me recuerdo abriendo en clase mi viejo diccionario. Los demás chicos de Segundo Primaria llevaban algo más portátil, unos Sopena de bolsillo que eran tan delgados que podían doblarse. No me gustaban, presentía que les faltaban demasiados significados. Para mí un objeto que careciera de significados no valía la pena. Mucho de eso llevo resguardado hasta el presente. Dar con la palabra justa, es dar con esa palabra que vale tanto como una pregunta, como una respuesta, como una realidad. 

En un presente que adolece de sin sentidos, cultivar el significado de esas palabras, hoy tan devaluadas: amor, felicidad, solidaridad, justicia, libertad... es acaso una digna resistencia. Una claridad que deviene al saber que todos estos términos no pueden comprarse, aunque los veamos ofertados en cualquier lugar y por cualquier motivo. Mi viejo diccionario podía definir y describir estas palabras, pero jamás su más profundo significado, porque para explicarlas era necesario resumir la experiencia humana a su más profunda esencia. 

Entre tanta palabrería cursi y mellada por voluntades pobres, hace falta reconducirse por una búsqueda más humana de los grandes significados. Aquello que sólo encontramos en la esencia, acaso una razón más poética que nos libere de tantas conciencias falsas, de tanto vacío, de tanta demagogia y de tanta intolerancia.

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