miércoles, 19 de diciembre de 2012

A MEDIO DICIEMBRE



Aquí, entre la conmoción que genera la peor matanza escolar que se haya registrado en los Estados Unidos y la muy estrambótica instalación  de una pista de hielo ocupando la Plaza de la Constitución de la Ciudad de Guatemala. 

Aquí, entre las noticias “culturales” que no paran de hablar del accidente de avión que cobró la vida de una cantante mexicana que yo nunca escuché y los mega-parqueos atascados de todos los centros comerciales de nuestro país.

Aquí, entre el advenimiento de nuevas tradiciones locales: Black Friday  y  Thanksgiving day y esa muy drenada imagen de familias chapinas compartiendo un tamal alrededor de la publicidad nacionalistoide que explotan desde los bancos hasta la licoreras.

Aquí, entre las calles iluminadas por millones de lucecitas parpadeantes que cubren muchísimos árboles de la ciudad y la misma cantidad de personas sin aguinaldo… no, sin sueldo… no, sin trabajo que desde hace meses llegan su casa sin nada entre las manos.  

Aquí, entre la montaña de recibos que imprimen los aparatos POS por las compras al crédito durante un día de diciembre y las enormes colas que aguardan los guatemaltecos para obtener su DPI antes del dos de enero.

Aquí, entre las muchas madres, padres, esposas o esposos de migrantes que esperan a sus seres queridos detrás de la barra de salida del Aeropuerto La Aurora y el muy lucrativo negocio que representa la transferencia de remesas durante estas fechas para el imperio nacional de la usura.

Aquí, entre desalojos, amenazas de tomas, personas reprimidas junto a llantas ardiendo en pie de lucha y el optimismo ante la impredecible llegada de una nueva Era para la Cultura Maya.

Aquí, entre al fanatismo conservador que nos mantiene lisiados del alma y la arrogancia de quienes se asumen como jueces morales de una sociedad disfuncional sin comprometerse al trabajo duro de cambiarla.

Aquí, entre los niños que quieren nuevos videojuegos, adolescentes que sufren en las puertas de los almacenes de ropa, adultos que no alcanzan a pagar la casa nueva y los millones de guatemaltecos que tocan a la ventana de los restaurantes pidiendo algo para comer.   

No hay comentarios: