miércoles, 21 de noviembre de 2012

LA HISTORIA EN PARTÍCULAS ELEMENTALES


La historia no se repite, sólo reincidimos  en nuestros errores. 
La historia no se borra, sólo la  alteramos para  el olvido. 
La historia no se inventa, sólo la erigimos en mitos falsos. 
La historia no se advierte, sólo buscamos sus  peores senderos.  
La historia no se adelanta, sólo la perdemos en la marcha. 
La historia no se reconstruye, sólo caen las falsas memorias. 
La historia no se planifica, sólo la encadenamos por largo tiempo. 
La historia no se equivoca, sólo se despejan las cegueras.

La historia no se transforma, sólo adelantamos nuevos caminos.
 La historia no se muere, sólo cambia  de voces en su relato. 
La historia no se traduce, sólo se traslada a otras coincidencias. 
La historia no se concluye, sólo encuentra sus desvíos.
La historia no tiene protagonistas, sólo tiene testigos privilegiados.

La historia no se escribe, se lee tarde. 
La historia no se lee, se escribe tarde. 
La historia no se enseña, se   acumula en el camino. 
La historia no se devuelve, se transforma en una cicatriz. 
La historia no se pelea, se congela en discursos. 
La historia no se vuelve puerta, se hace ventana.
La historia no es un monumento ecuestre. 
La historia no es un día de feriado. 
La historia no son  tantas fotos amarillas. 
La historia no son los museos. 
La historia no son las pizarras de las aulas. 

La historia no son los tomos con fechas entre la A y la Z.
La historia son los vicios individuales y los vicios colectivos. 
La historia son las acciones de lealtad con el presente. 
La historia son las pequeñas razones dentro de los grandes cambios. 
La historia son las historias que la asedian. 
La historia son esas partículas elementales, esas formas invisibles que se convierten en un todo. 
La historia son los lectores que abren este periódico para entender el presente. 
La historia son los nombres incluidos y también los que han sido tachados.

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