miércoles, 26 de septiembre de 2012

COMBUSTIBLE


Si el ruido de las balas fuera combustible, tendríamos abastecida toda  Guatemala con gasolina barata. Si nuestro desencanto fuera combustible, llenaríamos los tanques de todos los aviones del mundo. Si nuestra rabia y  frustración fueran combustibles, en cada esquina habría un pozo de petróleo ardiendo. 

Si las vidas que se pierden cada día fueran combustible, podríamos pavimentar todas las carreteras de Centroamérica. Si la sangre derramada fuera combustible, los precios de la gasolina estarían por los suelos. 

Si el racismo chapín fuera combustible, podríamos llenar los tanques en los cohetes de la NASA. Si  nuestra intolerancia fuera combustible, todos los cruceros se abastecerían en nuestros puertos. Si el prejuicio de los guatemaltecos fuera combustible, no sabríamos lo que es el desabastecimiento ni las políticas monopolistas de las gremiales. 

Si la corrupción de los funcionarios fuera combustible, el servicio eléctrico sería gratuito en todo el país. Si las promesas políticas fueran combustible, le venderíamos gasolina a Venezuela. Si el cinismo de los diputados reelectos fuera combustible, podríamos hacer quebrar a Arabia Saudita. Si la incapacidad política en la gestión pública fuera combustible, todos los guatemaltecos viviríamos como millonarios trabajando sin parar en las refinerías. 

Si la ignorancia fuera combustible, cada uno tendríamos bombas para llenar el tanque en nuestra casa. Si la mediocridad educativa fuera combustible, nunca nos cobrarían el  gas propano. Si el derrotismo fuera combustible, no podríamos encender un fósforo sin temer que todo estalle alrededor. 
Pero nada de esto sirve de combustible, así que la gasolina seguirá subiendo hasta que muy pocos puedan pagarla. Pero nada de esto sirve de combustible, así que no podremos  mover hacia ninguna parte nuestra indignación. Pero nada de esto sirve de combustible, así que no tendremos de otra  que mantener nuestra esperanza para tiempos mejores. Pero nada de esto sirve de combustible, así que el precio de cubrir nuestras  necesidades básicas subirá hasta el cielo. Pero nada de esto es combustible, así que no queda otra que caminar y caminar y caminar hasta encontrar un nuevo rumbo.

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