miércoles, 22 de agosto de 2012

POSGUERRA

El pasado miércoles participé en un foro titulado “Narrativa guatemalteca de posguerra” y me tocó, junto a mis compañeros de mesa: Carol Zardetto, Gerardo Guinea , Carolina Escobar Sarti y Arturo Arias, hacer referencia a los libros publicados durante los últimos quince años y que se acercan literariamente a temas como la memoria histórica, el desencanto político y el lento paso del autoritarismo a la democracia en Guatemala.


La discusión fue por demás interesante. Por extraño que parezca, a la fecha no se había conversado acerca de la “posguerra” en el plano meramente literario. Recuerdo que cuando empezamos a publicar nuestros primeros libros, a finales de la década del Noventa, nos colocaron dicho marbete de forma inmediata. Ahora, diez años después, opino que tal categoría no es acertada. La posguerra no la conformábamos los intelectuales que en ese entonces salíamos de la adolescencia. Todo lo que esto significa estaba encriptado en la obra de escritores que vivieron el exilio, la derrota histórica de la izquierda o la tristemente anunciada privatización de la vida que ocupó a los gobiernos de la región centroamericana a inicios de este milenio.

Creo que a mi generación le tocó ser más testigo que protagonista de ese cambio de escenarios políticos y sociales que trajeron consigo los Acuerdos de Paz. Sin embargo fue a partir de los primeros años del Dos Mil cuando la literatura comenzó a buscar en los despojos de la guerra su significado. Novelas que tienen como punto de partida los Archivos de la Policía Nacional (Material Humano de Rodrigo Rosa), o el retorno luego de un largo éxodo (Con Pasión Absoluta de Carol Zardetto), o las enormes contradicciones ideológicas de la lucha armada (Sopa de Caracol de Arturo Arias), o la barbarie asumida como política de estado (El árbol de Adán de Gerardo Guinea, El arte del asesinato político de Francisco Goldman) o la victoria del desencanto cínico y trágico (Indolencia de Horacio Castellanos Moya, Ruido de Fondo)... todo eso que son acaso las formas adoptadas para transcribir este laberinto lleno de minotauros que hoy llamamos Guatemala del presente.

2 comentarios:

Miss Trudy dijo...

Agrego a tu lista "300" novela sobre los AHPD, publicada por Rafael Cuevas Molina, cuyo hermano desaparecido aparece en el Diario Militar. El Dr. Cuevas es hoy día director de un posgrado en la Universidad de Costa Rica y un reconocido novelista en el exilio, pero reconocido en Costa Rica mucho más que en Guate, tristemente.

karen leal dijo...

hola para mas información vídeos mas exactitud visita http://loquepasadespuesdelasguerras.blogspot.com/