miércoles, 18 de abril de 2012

MONUMENTICIDIO

¿Qué sucedería si todos los monumentos de la Ciudad de Guatemala amanecieran sin cabeza?, ¿cómo entenderíamos ese mensaje? Unos dirían que fueron los zetas. Otros que es un asunto de las maras. Muchos analistas creerían que es un mensaje de los sectores más duros de la ultra-derecha. Algunos columnistas y empresarios opinarían que fue el sector magisterial o alguna célula de guerrilleros rezagados. El gobierno creería que fue la oposición. La oposición creería que fue el partido en el poder. Los curadores de arte opinarían que es una pieza de arte contemporáneo.


La prensa recibiría ésto como un mensaje de la censura. La comunidad palestina diría que fue Israel. Los israelitas dirían que fue una facción de palestinos radicales. Los venezolanos culparían a Estados Unidos. La embajada de Estados Unidos enviaría un mensaje diciendo que esto es una campaña a favor de la legalización de las drogas. El Ministerio Público investigaría tal tema como una extorsión dirigida al alcalde. El alcalde arremetería contra la prensa. Los culturalistas dirían que es una previa que trae el Oxlajuj B'ajtun. Los evangélicos se manifestaría en la Plaza de la Constitución para orar por Guatemala. La Iglesia Católica convocaría en una concentración a los pies de la estatua del Papa en la Avenida las Américas.


Los movimientos indígenas dirían que el Tecún Umán de González Goyri no los representa y que le da igual. Los sindicalistas dirían que el Monumento al Trabajo de Yela Günter no se parece en nada al proletariado guatemalteco y que también les da igual. Los escritores dirían que el Miguel Ángel Asturias de la Avenida Reforma tampoco los representa. Las feministas opinarían lo mismo de la Dolores Bedoya de la Septima Avenida zona 1.


Tal destrucción del patrimonio sólo incomodaría a quienes verían con gran indignación cómo el Justo Rufino Barrios y toda la zoología de lobos, toros y leones que luce nuestra ilustrada ciudad, aún se sostienen en sus pies, pero sin cabeza,

1 comentario:

Christian Kroll-Bryce dijo...

Sublime, broder... Te dejo esto, aunque probablemente ya la conozcas.


Durito y una de estatuas y pájaros

Dice Durito que el Poder crea estatuas pero no para escribir o recrear su historia, sino para prometerse a sí mismo la eternidad y la omnipotencia.
"Para contar la historia del Poder", dice Durito, "basta con describir las estatuas que en la geografía del tiempo y del espacio hay en el mundo".
"Porque", dice Durito que, "donde faltan las razones abundan las estatuas. Cuando el Poder no es todavía Poder sino está en lucha por serlo, sus dogmas se hacen declaraciones de principios, programas, planes de acción, en suma, son estatuas en proyección. Cuando el Poder se hace de la silla del Poder, sus dogmas se hacen leyes, constituciones, reglamentos, en suma, son estatuas de papel que luego son estatuas de piedra".
"Al Poder no le importa el consenso, el acuerdo, la palabra que nace a uno y a otro. Le interesa la dominación. El acuerdo legitima, el Poder legaliza. En el Poder, la carencia de legitimidad se soluciona con dogmas, es decir, con estatuas".
Dice Durito que una estatua es una VERDAD (así, con mayúsculas) que esconde debajo de la piedra su incapacidad para demostrar nada y la arbitrariedad de su existencia. Porque, según Durito, así como la "verdad" es la afirmación propia y la marginación de lo otro, de lo incomprensible; una estatua es la afirmación propia del dominador y la marginación del dominado.
"Pero resulta que la historia rueda, a los tumbos, pero rueda", dice Durito, "y el vencedor del hoy de la estatua ni siquiera es recordado en el mañana que somos, por más que los letreros nos digan, inútilmente, que "ésta es la estatua del Marqués de la Verdad Eterna, etcétera". El mundo "inteligente" del Poder aparenta complejidad pero es bastante sencillo, está compuesto de dogmas y estatuas. Y la genealogía del Poder se basa sólo en la discusión intelectual de qué fue primero, el dogma o la estatua".
"Hay quienes hacen de nuestras palabras una estatua (o un dogma, pero es lo mismo). Unos hacen piedra nuestro pensamiento, para luego derribarlo delante de muchos reflectores, en mesas redondas, revistas, columnas periodísticas, discusiones de café. Otros convierten en dogma nuestra idea, le ponen incienso y luego la cambian por otro dogma, más de moda, más a la medida, más ad hoc".
Dice Durito que unos y otros ignoran que el zapatismo no es ni dogma ni estatua, el zapatismo, como la rebeldía, es apenas uno entre miles de pájaros que vuelan.
"Como cualquier ave, el zapatismo nace, crece, canta, se reproduce con otro y en otro, muere y, como es ley que hagan los pájaros, se caga en las estatuas", dice Durito mientras vuela y trata de adoptar, inútilmente, un "aire entre tierno y duro, como un gorrión"

[Revista Rebeldía (México), num. 8, junio, 2003]

Abrazos!!!