miércoles, 26 de diciembre de 2012

LAS PALABRAS


Gabriel García Márquez recuerda el día en que su abuelo  le dio un diccionario y le dijo: “Este libro nunca se equivoca”. El futuro novelista observa el grueso tomo y  le pregunta al anciano: “¿Y como cuántas palabras tiene?”. “Todas” fue su respuesta inmediata. 

En mi casa tuve un diccionario que pasó de mi abuela a mi madre hasta terminar en mis manos. UnPequeño Larousse Ilustrado, que en la última página tenía un colofón que lo fechaba en 1938. Era un objeto extraño, un pesado y bello libro de páginas amarillas a punto de romperse. Miles de palabras, fotos y mapas. Fue el primer libro que abrí en mi vida, comencé a leerlo y me perdí antes de acabar la A. Sus letras eran cursivas pequeñas hilándose unas con otras hasta el infinito. 

Me recuerdo abriendo en clase mi viejo diccionario. Los demás chicos de Segundo Primaria llevaban algo más portátil, unos Sopena de bolsillo que eran tan delgados que podían doblarse. No me gustaban, presentía que les faltaban demasiados significados. Para mí un objeto que careciera de significados no valía la pena. Mucho de eso llevo resguardado hasta el presente. Dar con la palabra justa, es dar con esa palabra que vale tanto como una pregunta, como una respuesta, como una realidad. 

En un presente que adolece de sin sentidos, cultivar el significado de esas palabras, hoy tan devaluadas: amor, felicidad, solidaridad, justicia, libertad... es acaso una digna resistencia. Una claridad que deviene al saber que todos estos términos no pueden comprarse, aunque los veamos ofertados en cualquier lugar y por cualquier motivo. Mi viejo diccionario podía definir y describir estas palabras, pero jamás su más profundo significado, porque para explicarlas era necesario resumir la experiencia humana a su más profunda esencia. 

Entre tanta palabrería cursi y mellada por voluntades pobres, hace falta reconducirse por una búsqueda más humana de los grandes significados. Aquello que sólo encontramos en la esencia, acaso una razón más poética que nos libere de tantas conciencias falsas, de tanto vacío, de tanta demagogia y de tanta intolerancia.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

A MEDIO DICIEMBRE



Aquí, entre la conmoción que genera la peor matanza escolar que se haya registrado en los Estados Unidos y la muy estrambótica instalación  de una pista de hielo ocupando la Plaza de la Constitución de la Ciudad de Guatemala. 

Aquí, entre las noticias “culturales” que no paran de hablar del accidente de avión que cobró la vida de una cantante mexicana que yo nunca escuché y los mega-parqueos atascados de todos los centros comerciales de nuestro país.

Aquí, entre el advenimiento de nuevas tradiciones locales: Black Friday  y  Thanksgiving day y esa muy drenada imagen de familias chapinas compartiendo un tamal alrededor de la publicidad nacionalistoide que explotan desde los bancos hasta la licoreras.

Aquí, entre las calles iluminadas por millones de lucecitas parpadeantes que cubren muchísimos árboles de la ciudad y la misma cantidad de personas sin aguinaldo… no, sin sueldo… no, sin trabajo que desde hace meses llegan su casa sin nada entre las manos.  

Aquí, entre la montaña de recibos que imprimen los aparatos POS por las compras al crédito durante un día de diciembre y las enormes colas que aguardan los guatemaltecos para obtener su DPI antes del dos de enero.

Aquí, entre las muchas madres, padres, esposas o esposos de migrantes que esperan a sus seres queridos detrás de la barra de salida del Aeropuerto La Aurora y el muy lucrativo negocio que representa la transferencia de remesas durante estas fechas para el imperio nacional de la usura.

Aquí, entre desalojos, amenazas de tomas, personas reprimidas junto a llantas ardiendo en pie de lucha y el optimismo ante la impredecible llegada de una nueva Era para la Cultura Maya.

Aquí, entre al fanatismo conservador que nos mantiene lisiados del alma y la arrogancia de quienes se asumen como jueces morales de una sociedad disfuncional sin comprometerse al trabajo duro de cambiarla.

Aquí, entre los niños que quieren nuevos videojuegos, adolescentes que sufren en las puertas de los almacenes de ropa, adultos que no alcanzan a pagar la casa nueva y los millones de guatemaltecos que tocan a la ventana de los restaurantes pidiendo algo para comer.   

miércoles, 12 de diciembre de 2012

QUERIDO GUATEMALTECO


¿Dónde rastrearte querido guatemalteco?, ¿dónde puedo hallarte? A veces te siento tan lejos. A veces, sin darme cuenta, estás parado frente a mí cuando me veo al espejo… sin embargo pierdo esa  imagen y no vuelvo a encontrarte. 
Cuesta llevar tu paso, querido guatemalteco; algunas veces vas tan deprisa, otras vas tan, pero tan lento, que pareciera que jamás vas a alcanzar el presente. Es que tu tiempo es extraño, estás aquí adentro, en este Jardín de las Delicias industrializado, pero vos solo aguardás un sitio alrededor de esa frágil hoguera de ignorancia  y de miseria que permanece como lastre de un mundo antiguo. A tus manos no llega la tecnología de la esperanza, llega el muy lejano reflejo de civilizaciones donde restaron balas y pusieron libros; donde las universidades son los verdaderos megatemplos; donde la identidad se dignifica con salarios justos y no meras campañas nacionalistas. 

¿Cuáles son las ceremonias donde puedo hallarte querido guatemalteco? No reconozco nada. No te encuentro ni en lo indígena ni en lo ladino, porque ya se parecen demasiado. No sé si el espectáculo que me muestras es algo auténtico tuyo, o es tan solo un truco para engañar a turistas o a cooperantes internacionales. ¿Dónde estás? ¿En el logo de una marca de cerveza? ¿En el eslogan de un banco? ¿En el Lago de Atitlán percudido por vallas publicitarias que anuncian cobertura telefónica en todo el país? Los museos están vacíos de gente como vos y los centros comerciales se llenan a reventar. ¿Será que por tristeza decidí mejor hacerte a un lado? Ahora estoy acá, encontrémonos. No puedo hacerte a un lado. No puedo huir.

Ojalá, mi querido guatemalteco, podamos reconciliarnos en esta vida. Ojalá pueda rastrearte en mi memoria y decir que significás todo: el celaje de luz entrando por la ventana, el papel de china moviéndose en el viento, la gente frágil para reírse, aquellos que conocimos, aquella gente sin miedo ni resignación.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

PEQUEÑO DICCIONARIO CHAPÍN NO ILUSTRADO


Aquí se ven muertos acarrear basura: Curiosa sentencia que apela a no asustarse ante lo inexplicable. Puede ir desde las realidades cotidianas de vergonzosa irracionalidad, hasta la reacción colectiva frente a algo intrascendente. Por ejemplo: En Guatemala es más fácil que destituyan  a un funcionario público por el rumor de infidelidad, que por actos comprobados de robo o asesinato. 

Más vale perder por chucho que por lento: Alocución popular que reduce a unas cuantas palabras lo más agresivo de la ley de la oferta y de la demanda. Es mejor perder todo por conseguir más, que perder todo por ser cauto. Esto puede desplazarse de lo económico, político y laboral; hasta las relaciones humanas en sus manifestaciones más íntimas.
  
A falta de pan... tortilla tiesa: Ante la carencia hay que  tomar lo que exista a la mano sin desdeñarlo. Este dicho popular es clave para entender cómo se da la negociación entre los gobiernos y los grandes capitales internacionales. 

Asustar con el petate del muerto: Enumerar las catástrofes que atraerá el no acceder a un chantaje. Asumir que de no seguir la tradicional línea de acciones el resultado será la debacle. Habitual método de coacción usado por conservadores que temen el ascenso de ideas nuevas.  

El coche más trompudo siempre se come la mejor mazorca: Imagen que hace referencia a  los tiempos y a las situaciones actuales en las que los reconocimientos y privilegios no son para las personas con méritos, sino para aquellos que se adaptan con habilidad en el común actuar  de oportunismo, de traición y demagogia.

Qué saben los coches de comer dulcitos: Otra espontánea referencia al marrano guatemalteco. Alude directamente a aquellos que no encuentran gusto por cosas que no sean meros asuntos vulgares. Oración que sirve de consuelo para la gente culta y solitaria cuando descubre el multitudinario  público que tiene la mediocridad.    

A mí no me dé, póngame donde hay: Credo que ha llevado a muchos políticos  guatemaltecos del poder absoluto a la cárcel. El corrupto que usa este término desconoce aquella premisa de que  lo único bueno que tiene el poder es  que también se acaba.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

LA HISTORIA EN PARTÍCULAS ELEMENTALES


La historia no se repite, sólo reincidimos  en nuestros errores. 
La historia no se borra, sólo la  alteramos para  el olvido. 
La historia no se inventa, sólo la erigimos en mitos falsos. 
La historia no se advierte, sólo buscamos sus  peores senderos.  
La historia no se adelanta, sólo la perdemos en la marcha. 
La historia no se reconstruye, sólo caen las falsas memorias. 
La historia no se planifica, sólo la encadenamos por largo tiempo. 
La historia no se equivoca, sólo se despejan las cegueras.

La historia no se transforma, sólo adelantamos nuevos caminos.
 La historia no se muere, sólo cambia  de voces en su relato. 
La historia no se traduce, sólo se traslada a otras coincidencias. 
La historia no se concluye, sólo encuentra sus desvíos.
La historia no tiene protagonistas, sólo tiene testigos privilegiados.

La historia no se escribe, se lee tarde. 
La historia no se lee, se escribe tarde. 
La historia no se enseña, se   acumula en el camino. 
La historia no se devuelve, se transforma en una cicatriz. 
La historia no se pelea, se congela en discursos. 
La historia no se vuelve puerta, se hace ventana.
La historia no es un monumento ecuestre. 
La historia no es un día de feriado. 
La historia no son  tantas fotos amarillas. 
La historia no son los museos. 
La historia no son las pizarras de las aulas. 

La historia no son los tomos con fechas entre la A y la Z.
La historia son los vicios individuales y los vicios colectivos. 
La historia son las acciones de lealtad con el presente. 
La historia son las pequeñas razones dentro de los grandes cambios. 
La historia son las historias que la asedian. 
La historia son esas partículas elementales, esas formas invisibles que se convierten en un todo. 
La historia son los lectores que abren este periódico para entender el presente. 
La historia son los nombres incluidos y también los que han sido tachados.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

PROSPERIDAD O MUERTE


“Prosperidad” es el discurso. Lo pienso luego de contar las vallas que se van quedando atrás. Dieciocho panorámicas en un tramo corto del camino a mi casa. Increíble, la mayor parte de anuncios proviene o está relacionado con bancos o con financieras. 

Mi silenciosa meditación automovilística  me deja una certeza: no es posible existir afuera del mito de la prosperidad. Tal pareciera —por la publicidad y por lo que indica— que nuestros grandes capitales, consolidados o emergentes, están sumamente preocupados porque los guatemaltecos alcancemos tal utopía. El crédito, el seguro, la inversión y el ahorro son los  ingredientes que han construido las economías más sólidas del planeta. Es de notar que todos los anuncios llevan dos palabras esenciales: “seguridad” y “familia”. 

La casa en un condominio, los dos carros parqueados en el garage, la pareja sonriendo junto a sus dos niños rubios... percibo cierta uniformidad, cierta mitología en lo que venden estas imágenes del bienestar. Los anuncios contrastan en mucho frente a la realidad que los circunda. Abajo sólo hay buses llenos a reventar, pasarelas utilizadas más por cabras que por peatones, malabaristas de semáforo y pequeños grupos de policías o de guardias de seguridad privada en cada esquina. 

El sábado leí una conmovedora noticia relacionada con la ola de suicidios que estaba provocando la crisis económica en España; un triste destino para una clase media asfixiada. La gente no puede hacer frente a sus deudas y es entonces que la escenografía de la prosperidad se derrumba. Es entonces que el crédito y la inversión segura se transforman en desahucios, en desalojos y en sobrevivencia. Sólo al llegar a ese momento puede transparentarse el sistema que soporta  esa  valla de un bienestar sostenido por la usura y por el proteccionismo de gobiernos corruptos. 

Tal pareciera que esas prosperidades mercantilizadas  no son más que  meros espejismos para una sociedad desinformada. Basta con salirse del marco de la foto y dar un vistazo, para entender si dichas promesas concuerdan con las realidades que las circundan .

miércoles, 31 de octubre de 2012

LA REGIÓN MÁS INVISIBLE




Un amigo me aconsejó que cuando esté en Centroamérica, diga que soy guatemalteco; que cuando esté afuera del istmo, diga que soy centroamericano; y que cuando esté en fuera de la región, diga que soy latinoamericano. El consejo me pareció acertado

Continuamente sucede que afuera del área hispanohablante, sólo reconocen una Latinoamérica y cuando sigo este consejo, me preguntan si soy mexicano, chileno o argentino. ¿Por qué sucede esto?

Esto lo he conversado con amigos escritores y artistas tanto del Caribe como de Centroamérica. Tal parece que somos la región más invisible de este lado del mundo. Me cuesta entender cómo en países como los nuestros, con ese inmenso bagaje cultural que hemos aportado al mundo, entremos al presente siglo como los parientes incómodos de nuestros vecinos industrializados. Tal pareciera que el pasado nos ha rebasado y ya no logramos conciliar el esplendor cultural de antes, con esta actualidad donde hasta la difusión cultural está condicionada por el mercado.


De un tiempo a la fecha, me he puesto como meta encontrar la vía para hacer visible culturalmente a Guatemala dentro de la región. Es difícil lograr convencer ( y convencerse) de que Centroamérica es algo más que guerras, bananos y miseria, que también somos países generadores de pensamiento, no meros estereotipos postaleros del trópico. Lo mismo sucede con la profusa literatura dominicana, puertorriqueña y cubana, lugares en los que se encuentran creadores de primer nivel que buscan salir de ese mismo marco. Quitando el caso cubano -con una impresionante estrategia de difusión cultural que lleva décadas- el resto de países buscamos dentro de los muy bajos presupuestos gubernamentales para la cultura y los muy, pero muy reducidos mecenazgos privados, abrir el horizonte para una nueva época de esplendor artístico.

Todo puede comenzar con el intercambio con nuestros vecinos. Conociendo la actual literatura centroamericana, lo más reciente del arte dominicano o cubano, a los poetas o a los filósofos puertorriqueños. Estoy seguro que es el diálogo entre nosotros, los invisibles, ese único y mejor medio para hacer notorio nuestro presente.  

jueves, 25 de octubre de 2012

CIEN AÑOS (EN DIRECTO)


Nuestra historia patria puede medirse por distintos siglos de soledad. Soledades que se arriman a todo sueño reformista, sueños que se terminan y con ellos aniquilan a generaciones completas de ciudadanos marginándolos de cualquier esperanza. Así fue construida la jarra de cenizas ideológicas de este presente.

Quizá el recuerdo más claro de mi infancia en Guatemala sea la imagen de la intolerancia. Pertenezco a la primera generación chapina que vivió los acontecimientos históricos por televisión. La memoria no me falla: una borrosa fotografía del Palacio, el sonido de la marimba y la voz en off de un locutor pidiendo a las cadenas nacionales aunarse al sistema informativo oficial tras un golpe de Estado; o tal vez los delirantes discursos moralistas del domingo por la noche pronunciados por un alucinado caudillo  evangélico de facto; o el  registro en video de una incipiente democracia guatemalteca que asomaba  en la imagen de Vinicio Cerezo,  el  primer presidente guatemalteco sin uniforme militar que vi en mi vida. 

A la fecha nuestra pupila llegó a almacenar tantas imágenes de policías golpeando, tantas imágenes de  manifestantes incendiarios y de funcionarios  cínicos y presos... que creo que los guatemaltecos construimos un testimonial político  gracias a esa memoria televidente.  Puedo decir que la muy pobre educación ciudadana del guatemalteco se inicia a partir de lo que observa en la TV.

Cinco siglos de historia caben en una sola imagen. En cada muerte simplificada que aparece en un noticiero –mientras una familia comparte su cena– podemos comprender el peso enorme de vivir en una nación construida sin consenso, sin participación ciudadana, sin diálogo, sin empatía por el otro. Hoy en día, la memoria es una extraña, presente y sutil presencia que afecta a todos, pero no preocupa a nadie. 

miércoles, 10 de octubre de 2012

CUÁNTO VALE CUÁNTO / CUÁNTO CUESTA


Una pregunta incómoda: ¿Cuánto cuesta una vida en Guatemala? 

Singularmente incómoda cuando pensamos que hay un estigma, en Guatemala todo apunta que hay unas vidas más caras que otras.  Y aunque todas deberían valer lo mismo, por lo visto solo tienen precio aquellas donde la inversión ha sido mayor. 

La inversión que se deposita en una vida es enorme. Si conjuntamos todos los recibos, desde el nacimiento, pasando por la alimentación y los estudios, la vida de un guatemalteco de clase media al llegar a una edad adulta es muy alto. Hay estudios que arrojan un dato frío  y colocan la cifra en un millón de dólares  llegados a los dieciocho años. Tal estadística me resulta   deshumanizada, pero en este tiempo cuando todo es un valor dentro del mercado, llega a convertirse en  una anécdota curiosa. 

O sea que  podemos cuantificar la existencia a partir de la cantidad de plata que hemos invertido en ella. Interesante. Vidas al alza según el precio de la canasta básica, la educación, la salud y todo eso que cada día se va privatizando. Entonces ya  podemos hablar de un precio por  ciudadano y de esa manera clasificar por categorías su valor: ciudadanos premium, ciudadanos de segunda y ciudadanos de tercera. 

Desgraciadamente en nuestro país la muerte llega a todos. Sin embargo, de inmediato reconocemos la categoría de la persona que nos ha dejado. La muerte de un ciudadano premium tiene tantas páginas de esquelas fúnebres en los diarios, que se hace imposible no darse cuenta de su muerte. En cambio la pérdida de un ciudadano de segunda, solo puede registrarse si dio un aporte a la sociedad, o sea, si se trata de una persona cuyo genio traspasó las barreras de clase social o de origen étnico. Opuesto a todo esto, queda el ciudadano de tercera, esas personas que se mueren por racimos y de los que apenas llegamos a conocer sus nombres cuando son los protagonistas  de un accidente o el saldo de una matanza. 

miércoles, 3 de octubre de 2012

CUANDO SEAS GRANDE


Un poema popular de Mario Benedetti lleva estos tres versos: “Uno no siempre hace lo que quiere / pero tiene el derecho de no hacer / lo que no quiere”. El texto vino a mi mente luego de hallarme con  la publicidad de conciencia  y con  los artículos acerca de la infancia que se asoman cada año con la celebración del Día del Niño. 

Recuerdo mi infancia, siempre participando en concursos de dibujo. Algunos  diplomas de entonces  dicen cosas como: “Para Javier Antonio Payeras por su participación en el Certamen Lo que haré por Guatemala cuando sea Grande”. Que sepa, mi madre ya no conserva los dibujos, pero estoy seguro de que estos no difieren en mucho con lo que otros niños  dibujaron y siguen dibujando: astronautas, pintados con crayones de cera, colocando la bandera guatemalteca en la superficie de Marte o bomberos apagando las llamas de un edificio... 

Lo común es que los adultos preguntemos, con solemnidad milenaria, la misma cosa: ¿ Qué querés hacer cuando seas grande? El niño, con sus seis, siete u ocho años de experiencia vital encima, no sabe  qué responder. Tal vez balbucee algo predecible y cinematográfico. O tal vez repita para complacencia general ese viejo credo familiar “Quiero ser como mi papá o mi mamá”. O tal vez se sienta intimidado y salga corriendo. 

Ese dilema entre lo aspiracional y  lo  ético: Llegar a ser lo que se quiere, pero sin hacer lo que no se quiere. Quisiera saber qué sucedería si en las escuelas del país le preguntáramos a los niños: ¿Qué es lo que no quisieras ser cuando seas grande? Creo que su respuesta nos daría  una buena oportunidad para hablar acerca de los pésimos ejemplos que los adultos damos ahora mismo, y de cómo ellos pueden hacer una mejor sociedad a partir de un No. Un No rotundo  a lo caduco, a lo corruptible, a lo  irresponsable, a lo cobarde y a lo mediocre de este terrible presente guatemalteco que  les  estamos heredando.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

COMBUSTIBLE


Si el ruido de las balas fuera combustible, tendríamos abastecida toda  Guatemala con gasolina barata. Si nuestro desencanto fuera combustible, llenaríamos los tanques de todos los aviones del mundo. Si nuestra rabia y  frustración fueran combustibles, en cada esquina habría un pozo de petróleo ardiendo. 

Si las vidas que se pierden cada día fueran combustible, podríamos pavimentar todas las carreteras de Centroamérica. Si la sangre derramada fuera combustible, los precios de la gasolina estarían por los suelos. 

Si el racismo chapín fuera combustible, podríamos llenar los tanques en los cohetes de la NASA. Si  nuestra intolerancia fuera combustible, todos los cruceros se abastecerían en nuestros puertos. Si el prejuicio de los guatemaltecos fuera combustible, no sabríamos lo que es el desabastecimiento ni las políticas monopolistas de las gremiales. 

Si la corrupción de los funcionarios fuera combustible, el servicio eléctrico sería gratuito en todo el país. Si las promesas políticas fueran combustible, le venderíamos gasolina a Venezuela. Si el cinismo de los diputados reelectos fuera combustible, podríamos hacer quebrar a Arabia Saudita. Si la incapacidad política en la gestión pública fuera combustible, todos los guatemaltecos viviríamos como millonarios trabajando sin parar en las refinerías. 

Si la ignorancia fuera combustible, cada uno tendríamos bombas para llenar el tanque en nuestra casa. Si la mediocridad educativa fuera combustible, nunca nos cobrarían el  gas propano. Si el derrotismo fuera combustible, no podríamos encender un fósforo sin temer que todo estalle alrededor. 
Pero nada de esto sirve de combustible, así que la gasolina seguirá subiendo hasta que muy pocos puedan pagarla. Pero nada de esto sirve de combustible, así que no podremos  mover hacia ninguna parte nuestra indignación. Pero nada de esto sirve de combustible, así que no tendremos de otra  que mantener nuestra esperanza para tiempos mejores. Pero nada de esto sirve de combustible, así que el precio de cubrir nuestras  necesidades básicas subirá hasta el cielo. Pero nada de esto es combustible, así que no queda otra que caminar y caminar y caminar hasta encontrar un nuevo rumbo.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

SUGERENCIAS PARA SUICIDARSE EN GUATEMALA


1. Colóquese estratégicamente en la porra roja del Estadio Mateo Flores con una camisola, una bufanda y  una gorra de los cremas. 
2. Tome un litro de agua del Lago de Amatitlán. 
3. Súbase en una camioneta 72 un día de pago a eso de las cinco de la tarde. 
4. Averigüe los nombres de las firmas de abogados asociados a las adopciones ilegales y publíquelas en este medio. 
5. Acapare la rocola de una cantina en Gualán, Zacapa (leer mi relato acerca del tema). 
6. Bocine a cualquiera de los picops polarizados que se estacionan impunemente frente a las oficinas del Decam por las mañanas. 
7. Saque a pasear a Tikal Futura cualquier edecán que sea novia de un narco. 
8. Asista a una narcofiesta y suba las fotos al Facebook.
9. Localice uno de los colectores que existen en el subsuelo de la ciudad y quédese esperando a que se hunda. 
10. Dirija una marcha campesina hacia la zona 14 con escalas en sus distintos edificios. 
11. Pídale a los miembros de la Huelga de Dolores que se quiten la capucha a cambio de darles su “contribución”. 
12. Organice una iniciativa para que las iglesias paguen impuestos. 
13. Proponga una depuración en el Legislativo. 
14. Proponga una depuración en el Ejecutivo. 
15. Proponga una depuración en el Organismo Judicial. 
16. Tatúese un dieciocho en la frente y pasee tranquilamente en territorio de la Mara Salvatrucha (o viceversa). 
17. Trate de cruzar el Trébol  a las siete y media de la mañana sin usar la pasarela. 
18. Póngase en huelga de hambre hasta que bajen los sueldos en el Congreso de la República. 
19. Dígale a una mujer mayor de 40 años que no le gusta la música de Ricardo Arjona. 
20. Apague el televisor de un restaurante cuando comience el clásico entre Barsa y Real Madrid… 
21.   Busque pelea en un concierto de reguetón. 
22. Impídale un jugoso negocio a un alcalde. Etcéteras…

miércoles, 12 de septiembre de 2012

MOVIMIENTO PERPETUO




Para bien y para mal, esas lecciones aprendidas en nuestro hogar traspasan una generación y la siguiente y la siguiente. A esas lecciones les damos la categoría de valores. Valores que involucran ese movimiento perpetuo que llamamos  “ser guatemalteco”. Aquí algunas frases que tal vez le parezcan familiares:

“Hay que ser honrado, pero no mula”. “Si te pegó mijo, regresá y le rompes la jeta”. “Si nadie lo reclama, entonces es tuyo”. “Para qué vas a hacerlo como la gente, si de todos modos a todo el mundo le pela”. “Hay que votar por los ricos, porque ellos no tienen necesidad de robar”. “Si vas a cargar una pistola, usala, ni preguntés”. “Búscate un trabajo que te dé pisto, con tus ideas raras sólo te vas a morir del hambre”. “A las sirvientas hay que traerlas chiquitas de los pueblos, sino se malacostumbran”. “Del amor no se vive mija, mejor búsquese un hombre que la mantenga, aunque no la quiera”. “Por maje te le ponés al brinco a ese policía, dale mordida de una vez”. “Ese tu abuelo era bien enamorado, por eso dejó hijos regados por todos lados”. “Lo que pasa es que la maestra lleva mal al patojo, hay que pedir que la saquen”. “En el tiempo de Ubico si alguien tenía cara de ladrón él lo mandaba a fusilar, eso nos hace falta ahora”. “Sos tan necio, parecés indio”.  “De chiquito eras canchito, nomás creciste te pusiste negro y feo”.  “Déjelos, es su problema, quédese callado sino a usted lo van a joder”. “Hay mujeres que sólo te hacen caso si les pegás”. “Esas babosadas de los derechos humanos sólo sirven para defender criminales”. “Necesitamos un presidente con  los pantalones bien puestos”. “Yo sabía que era un criminal, pero era buena gente”.  “Quisiera ser diputado, estar sentado todo el día y ganando un dineral”. “Voy a meterte al ejército para que te hagás hombre”. “Si querés dedicarte a eso del arte tenés que irte de Guatemala, aquí sólo gente ignorante vive”. “La vergüenza pasa, pero el pisto se queda”. “Está bien que roben, pero esos del gobierno de verás que se pasan... (Se aceptan sugerencias)



miércoles, 5 de septiembre de 2012

LO QUE NO TIENE LUGAR


En las páginas de los diarios guatemaltecos queda mucho lugar para la tristeza. En las curules del Congreso de la República sobra espacio para el cinismo. En las cárceles siempre hay un lugar para los criminales sin dinero ni influencias. Debajo de los semáforos hay mucha calle  aún para esos indigentes que nos muestran el fracaso económico en el que vivimos. 

En nuestra memoria quedan cuartos colmados de miedo. En la historia oficial cabe mucha más falsedad de la que existe. Muchos pueblos aún pueden albergar más hambre, más indiferencia y más olvido. Nuestros muy respetables bancos del sistema todavía aguantan con muchísimos  más narcomillones que lavar. Los jóvenes, que tanto celebran los demagogos, todavía pueden cargar con tasas más grandes de desempleo. 

Todavía sobra impunidad para regalarle a los asesinos del pasado. También sobra mucha corrupción para proteger a los criminales del presente. Aún quedan muchas pistolas calientes a la orden de muchos poderosos. En Guatemala aún sobran espacios para los intolerantes. 
Queda mucha tierra virgen por desalojar, vender y expropiar. Quedan muchos ríos para echar todo tipo de porquerías. Queda mucho cielo azul por ennegrecer. Queda mucha madera por talar. 
La esperanza es lo único que no sobra, pero sí queda. Permanece en los reductos sin lugar de un país que se apaga. Allí donde no se quiere ver, quizá en el mismo diario que usted está leyendo. Así es, puede que la encuentre al  pasar de la ignominiosa fotografía de una neurótica que mató a golpes a su hija, luego de la nota acerca de los pandilleros capturados en Villa Nueva, poco más adelante de las notas internacionales acerca de los inmigrantes centroamericanos... digamos que en esos espacios que están lejos de las noticias más relevantes. 

Aquí abundan lugares para dejar la vida, así lo hemos permitido. Para darle un nuevo significado al presente es necesario darle un espacio a la dignidad invisible. La dignidad incómoda. La que asume sin bajar la mirada sin bañarse de falso optimismo.

miércoles, 29 de agosto de 2012

ALGO EN COMÚN


La cultura es una guerra de símbolos. Sólo pueden ganarla quienes dejan sus ideas para el futuro. Cuando se abren los márgenes de la tolerancia y cuando el sentido común gana la batalla a los ignorantes de siempre, entonces, aquello tan minoritario y tan extravagante en su momento, se convierte en una identidad común.

Pensar la cultura desde el presente, y en Guatemala, tiene varios frentes. Pienso en los símbolos que nos rodean. Entro al Palacio Nacional de la Cultura y tal pareciera que los murales que cubren las paredes del segundo nivel aún tienen la misma vigencia que tuvieron hace setenta años, cuando fueron pintados por encargo del presidente Jorge Ubico. Con la imagen conciliadora de una conquista por la vía de la religión católica y de la educación española -como lo muestran los murales de una de las alas del edificio-, el dictador quería dejar su opinión acerca de una nación fundada encima del genocidio y de la esclavitud indígena. Pienso en tanta gente conservadora (de cualquier clase social y de cualquier edad) que encuentra sus valores y su idea de país representados en dichos murales. ¿ Es Ubico vigente por la simbología que dejó a la posteridad ?: sus edificios y su enorme ego no han podido ser desterrados de entre nosotros. Nuestra época democrática no ha invertido un sólo centavo en dejar nuevos símbolos. De eso que nuestras fichas sigan detenidas en la misma casilla del tablero. Existen contados esfuerzos institucionales (aunque valiosos) por dejarle al guatemalteco símbolos de una nueva época, pocas obras públicas de arte realizadas por artistas guatemaltecos contemporáneos. Dichos esfuerzos son mensajes que se cuelan por debajo de la resignación política y del adocenamiento consumista de los chapines .


Si el arte puede aportar algo a una sociedad, es precisamente dejando símbolos que nos pertenezcan a todos. Una escultura permanece mucho tiempo después que la civilización que la creó; un mural puede despertar el interés por la historia y por el pensamiento con gran efectividad entre quienes transitan cotidianamente y lo observan de reojo. Creo que un sueño sobrevive cuando llega a tener algo en común con la realidad. 




miércoles, 22 de agosto de 2012

POSGUERRA

El pasado miércoles participé en un foro titulado “Narrativa guatemalteca de posguerra” y me tocó, junto a mis compañeros de mesa: Carol Zardetto, Gerardo Guinea , Carolina Escobar Sarti y Arturo Arias, hacer referencia a los libros publicados durante los últimos quince años y que se acercan literariamente a temas como la memoria histórica, el desencanto político y el lento paso del autoritarismo a la democracia en Guatemala.


La discusión fue por demás interesante. Por extraño que parezca, a la fecha no se había conversado acerca de la “posguerra” en el plano meramente literario. Recuerdo que cuando empezamos a publicar nuestros primeros libros, a finales de la década del Noventa, nos colocaron dicho marbete de forma inmediata. Ahora, diez años después, opino que tal categoría no es acertada. La posguerra no la conformábamos los intelectuales que en ese entonces salíamos de la adolescencia. Todo lo que esto significa estaba encriptado en la obra de escritores que vivieron el exilio, la derrota histórica de la izquierda o la tristemente anunciada privatización de la vida que ocupó a los gobiernos de la región centroamericana a inicios de este milenio.

Creo que a mi generación le tocó ser más testigo que protagonista de ese cambio de escenarios políticos y sociales que trajeron consigo los Acuerdos de Paz. Sin embargo fue a partir de los primeros años del Dos Mil cuando la literatura comenzó a buscar en los despojos de la guerra su significado. Novelas que tienen como punto de partida los Archivos de la Policía Nacional (Material Humano de Rodrigo Rosa), o el retorno luego de un largo éxodo (Con Pasión Absoluta de Carol Zardetto), o las enormes contradicciones ideológicas de la lucha armada (Sopa de Caracol de Arturo Arias), o la barbarie asumida como política de estado (El árbol de Adán de Gerardo Guinea, El arte del asesinato político de Francisco Goldman) o la victoria del desencanto cínico y trágico (Indolencia de Horacio Castellanos Moya, Ruido de Fondo)... todo eso que son acaso las formas adoptadas para transcribir este laberinto lleno de minotauros que hoy llamamos Guatemala del presente.

miércoles, 15 de agosto de 2012

LA VOLUNTAD DE LOS INVISIBLES


Los invisibles son seres de acero. Desde el principio, su vida es una constante lucha por no dejarse borrar. Saltan directo a los brazos de la partera o del estudiante residente de turno en cualquier hospital nacional. Uno de los tres, cuatro, cinco… hijos de una familia pobre. Casi siempre con pocos estudios, la escuela está siempre lejos de la casa y lejos del jornal que apenas alcanza para darle de comer a todos. Caminan, caminan, caminan y caminan; toda su vida están en tránsito, de peor a mejor y de mejor a peor. La mayor parte de su existencia es un largo préstamo, porque si quieren mantener algo calentándose en el fuego, tienen que recurrir a los usureros de siempre.

Los invisibles apenas si ocupan un sitio. Colman cuartos alquilados por trescientos quetzales; pasan días buscando quién necesite un empleado de confianza; se pierden entre los peatones que cruzan velozmente el periférico y que más de algún piloto maldice o atropella.

Los invisibles se hacen ver  tarde o temprano. Pueden sobresalir, pero tienen que demostrar un talento extraordinario para ser vistos. La mayor parte de la gente nunca los podría en su vitrina de héroes; no se parecen a los modelos que promocionan vehículos o refrescos en los programas de cable; su apariencia está más cerca de quienes salen en las noticias esposados y consignados por la Policía.
La voluntad de los invisibles que vienen de pueblos invisibles de países invisibles; esos que vienen de lugares como Guatemala, donde esperamos que los mesías bajen de helicópteros o de vehículos blindados. No esperamos que vengan caminando, que vengan andando. Solo su gran pasión y su voluntad a prueba de todo, pueden hacer  que nos fijemos en ellos. Cuando dejan su huella en nosotros. Cuando todos –sobre todo los oportunistas y demagogos- los señalan y dicen: “Los vi primero”.

La grandeza en nuestro país comienza a crecer donde nadie la ve; de eso, su verdadera grandeza. Gracias, Érick, por tu inspirador ejemplo de voluntad y de sencillez.



martes, 7 de agosto de 2012

ESPEJITOS Y ANOREXIA CULTURAL

Un amigo que vino de visita recientemente me comentaba lo ridículo que era encontrar más agentes de seguridad cuidando una panadería, que custodiando el Archivo General de Centroamérica o el Museo de Antropología e Historia. Su observación me causo una reacción muy confusa: ¿De dónde nos viene a los guatemaltecos tanto desinterés por nuestro verdadero significado?

Tanto en el Archivo como en el Museo coinciden valores que los guatemaltecos nunca hemos terminado de comprender. Nuestra historia, por ejemplo, se explica fácilmente en los documentos resguardados en el heroico edificio del Centro donde se conserva la memoria de cuantos intentos han existido por construir una Guatemala. Paso todos los días frente al Archivo General de Centroamérica y observo a las personas que esperan su bus enfrente; los veo con sus rostros cansados esperando esa camioneta que nunca pasa, mientras del otro lado de la calle, sin ninguna fanfarria, aguarda el tesoro documental más importante del Istmo; tan cercano y tan lejano de quienes sufren por las visiones desviadas de quienes tienen hegemonía en esta nación.

Por otro lado el Museo de Antropología e Historia -acaso el sitio de interés más importante que hay en la ciudad- protege, con su enorme estructura de palacio ubiquista, la colección más grande de tesoros arqueológicos mayas que existe. Es triste que un templo de la identidad nacional no despierte en la voluntad colectiva la misma fascinación que provoca un centro comercial en domingo. Con nuestro analfabetismo funcional de adultos, los chapines sentimos como una aberrante pérdida de tiempo el visitar un museo, he visto a compatriotas despotricando por los cinco quetzales que le cobran en la entrada, porque está muy generalizado entre nosotros creer que la cultura no nos debe merecer ningún esfuerzo.

Somos una sociedad de valores errados. Valores errados para todo. En vano esperamos que los espejitos que cambiamos por oro valgan algo. De eso que en la historia, como en el presente, los guatemaltecos dejemos expuesto lo más valioso que tenemos a cambio de resguardar esas baratijas que consideramos nuestros tesoros.

miércoles, 1 de agosto de 2012

PANTALLA DEL MUNDO PRESENTE


Extraño mundo presente. El público corre despavorido porque un loco, James Holmes de 24 años, irrumpe en el estreno de la última secuela de Batman "The Dark Knight Rises" con un fusil de asalto, una escopeta y dos revólveres. Dispara a la multitud, mata a 12 personas, hiere a más de medio centenar.

Extraño mundo presente. Holmes no pudo incorporarse a la legendaria Asociación Nacional del Rifle (una noble aspiración para cualquier televidente que digiere todos los programas para amantes de las armas que pasan en History Channel) porque es un tipo repulsivo, un raro con pelo teñido de anaranjado y con apariencia de drogadicto. Alguien que dista mucho del marine controlado, normalmente bélico y macho. Éste pobre diablo es un desequilibrado de tantos, un nerd, un inadaptado, otro de esos adultos melancólicos que sobrevivieron a una infancia solitaria frente al televisor mientras sus padres trabajaban.

Extraño mundo presente. Los fanáticos de la versión cinematográfica de Batman de Cristopher Nolan, sufren las consecuencias de los trastornos de este loco. Un tipo que vestido como el Joker, popular enemigo del hombre murciélago, arroja a la audiencia una bomba de gas y le dispara indiscriminadamente. La gente real cae muerta en los graderíos del cine.



Extraño mundo presente. En la pantalla la muerte se ve tan bien: las explosiones, los helicópteros cayendo en llamas, los balazos... pero cuando uno paga la entrada para ver una película en 3D que ofrece aparatosos efectos especiales de este tipo, uno no espera esa realidad dolorosa. La realidad que no tiene nada glamour, la realidad sin héroes vestidos de negro, la realidad sin gente linda que antes de morir dice palabras inspiradoras.



Extraño mundo presente. Queremos el espectáculo de la muerte, no encontrar la muerte en el espectáculo mismo. Otros deben ser los que sufren. Los protagonistas de los titulares de prensa siempre deben ser los otros. Así es como la vida transcurre en la pantalla del mundo presente. Pero aún con las tragedias, ya sabemos, el espectáculo siempre debe continuar.


miércoles, 25 de julio de 2012

CULTURA ASONANTE

En alguna parte leí esta definición: Cultura es todo aquello que no es natural. Ante tal cosa hice un apunte a la orilla de la página: Entonces cultura es absolutamente todo. 
Cuando dicen “cultura”, de inmediato viene a nuestra mente la imagen de un adiposo cantante de ópera, un cuarteto de cámara de riguroso esmoquin o un tutú color champán con una magra figura deteniéndose de puntillas. 

Por todas estas asociaciones,  eso que tan deleznablemente llaman “pueblo” odia  tanto la cultura. Quizá porque las manifestaciones artísticas siempre se asocian a una élite económica que paga malos salarios, abusa de sus privilegios y se enseñorea en la justicia. Se relaciona de inmediato la cultura con el collar de perlas, con los lentes chiquitos de carey y con la ovación de pie, en primera fila, de un teatro con una taquilla impagable. Así es como los populistas que adquieren el poder político en nuestro país, siempre consideran la cultura como algo elitista (no para la masa de borregos votantes) o, todo lo contrario, algo para hippies comunistas y mariguanos. Es por eso que la cultura no es importante para el poder. 

Uno de los prejuicios más absurdos es decir que la cultura no aporta al crecimiento económico de un país. Prejuicio que se viene abajo si consideramos que desde la nueva película de Batman, hasta las procesiones de Semana Santa en Antigua Guatemala son acontecimientos culturales. Acontecimientos que dejan réditos que luego son rotulados en el Ministerio de Finanzas como “turismo” o “entretenimiento”. Lo que consideramos bellas artes, es apenas una milésima de lo que representa el acontecer cultural guatemalteco. El cine está creciendo al margen de si existe una ley o una institución que lo apoye. Nuestros artistas visuales van y vienen de exposiciones internacionales. Músicos chapines ya son capaces de llenar auditorios. Incluso ya existen lectores adolescentes que se acercan a los stands de la Filgua, preguntando por autores nacionales. 

Ante todo esto, no existe argumento más falaz que decir que la cultura es algo que nos rechaza, algo minoritario e improductivo. Cultura no es “algo”, porque es absolutamente todo. Es nuestra  capacidad de razonar, hacer y sentir.

miércoles, 18 de julio de 2012

¿EN QUÉ PAÍS VIVIRÍAMOS?

Si uno de cada diez guatemaltecos se diera cuenta que este rumbo nos lleva a lo mismo. Tan sólo uno que tuviera la claridad que les falta a los otros nueve. Uno que se negara a ponerle la otra mejilla a toda esta corruptela que secuestró la política. Uno de cada diez que se enfrentara a la anquilosada y estéril doble moral chapina.

Un guatemalteco de cada diez que no se corrompiera. Tan sólo uno que no hallara, en la miseria y en la necesidad del otro, una oportunidad para hacer más dinero. Uno que asumiera acciones a cambio de reacciones. Un talento que no se hundiera en este océano de conformismo y mediocridad.

Si uno de cada diez guatemaltecos se diera cuenta de la desventaja en la que vive y quisiera cambiarla. Uno que tuviese el valor que no tienen los otros nueve para actuar sin achacarle toda la responsabilidad a los demás. Uno sin ese patético gusto por el desprecio al esfuerzo ajeno. Uno de cada diez que lograra saltar el muy alto cerco de ignorancia que nos encierra.

Si uno de cada diez guatemaltecos dejara el: perdone sería tan fino de hacerme el favor de devolverme lo que me pertenece. Si ese uno le enseñara al resto que la dignidad no es algo parecido a salpicar peatones desde un carro. Uno que no se dejara arrastrar por los vicios heredados por sus padres y que éstos heredaron de los suyos y éstos de los suyos.


Si uno de de cada diez guatemaltecos no se tragara la píldora de esta normalidad tan adocenada. Tan sólo uno que no creyera que “el pasado siempre fue mejor”. Uno que no buscara simulacros de fe en las cajas registradoras de los megatemplos. Uno que no se anticipara a la vejez desde muy joven. Uno que abriera las puerta para que otros entren. Uno que sirviera por diez, diez que existieran por mil, diez mil que dieran ejemplo a cien mil, cien mil que asumieran por el millón que no lo hacen: ¿En qué país viviríamos?

miércoles, 11 de julio de 2012

ES CUESTIÓN DE DAR GRACIAS


Gracias por los treinta y seis años de guerra fría en Guatemala, porque nos inculcó el miedo, la paranoia y la intolerancia. Gracias por la pésima educación gratuita y privada, porque hace que los jóvenes desprecien el conocimiento y los reduce a serviles engranajes del status quo. Gracias por la baja estima propia de los chapines, porque hace que nuestra identidad sea un remedo de otras culturas. Gracias por los monopolios, porque eso evita la libre competencia y la innovación. Gracias por la nula conciencia acerca del medio ambiente, porque dará más oportunidades para construir centros comerciales encima de los ríos secos y de los bosques devastados. Gracias por los mareros, porque ellos nos distraen de los criminales de saco y de corbata que están como si nada. Gracias por la presencia del narcotráfico en nuestro país, porque le permite a muchos partidos pagar sus campañas políticas. Gracias por los pilotos de bus, porque despiertan nuestro mal humor e indignación desde muy temprano. Gracias por los programas de cámara escondida en la televisión, porque nos hacen bloquear los canales nacionales. Gracias por el fanatismo ideológico de algunos columnistas de prensa, porque nos hacen visitar la sección de clasificados. Gracias por las carteleras de cine, porque al poner Magadascar y la Era de Hielo en todas las salas, nos obligan a comprar películas donde el Buki para verlas en casa. Gracias por el analfabetismo real o funcional, porque nos obliga a los escritores a ser más necios. Gracias por no apoyar la cultura con buenos presupuestos, porque eso da la oportunidad de que los artistas se vayan del país buscando un mejor destino. Gracias por la inexistencia de una ley de registro de teléfonos celulares, porque nos da la oportunidad de vivir un asalto y de aprender a valorar la vida (en un país donde ésta no vale nada). Gracias por las clínicas abarrotadas del Seguro Social, porque nos enseñan a cultivar al máximo la paciencia y la humildad.

Así es lectores amigos, todo es cuestión de dar gracias.
 

miércoles, 4 de julio de 2012

HÉROE DE CLASE O.


Sabino Esteban es uno de los más talentosos poetas jóvenes de Guatemala, lleva publicados dos libros imprescindibles para entender nuestro presente literario, actualmente se gana la vida como maestro de primaria en una escuelita en Huehuetenango.

Wilson Espinoza escribe aforismos, sabe de memoria fragmentos de Así hablaba Zaratustra de Friedrich Nietzsche y quiere compilar sus anotaciones acerca del filósofo en un libro: Wilson, desde muy temprano, recorre la ciudad en el camión recolector de basura donde labora.

Antonio Pichillá, importante artista visual tzutuhil, recientemente su obra ganó la única mención de la Bienal Continental de Artes Indígenas en México: Pichillá se dedica a ser guía espiritual en San Pedro la Laguna.

Eduardo Juárez, uno de los novelistas más originales que hay en Centroamérica, autor de la crónica más honesta de la marginalidad en Guatemala: es maestro de inglés en un colegio de la capital.

Washington Chicas autor de relatos y ensayos, lector de Julio Cortázar y de Augusto Monterroso, ha ganado varios certámenes literarios en provincia, a la fecha estudia un profesorado en lengua y literatura los fines de semana: trabaja en la Policía Nacional Civil.

Cuando trato de comprender nuestro presente, pienso en ellos. Esa maravillosa circunstancia de creer, en un país donde lo único que sabemos es condenar. No cabe duda que un asesino guatemalteco tiene más prensa que un talento emergente. La popularidad de los criminales viene junto al asco que provocan. Pero cuando se trata de hablar de lo que brilla en lo marginal y en lo sencillo, todos fijamos la vista hacia otro lado. Quizá porque esperamos que algo importante surja de los espacios inútiles donde hemos puesto nuestra fe. Quizá porque de tanto ver hacia abajo o hacia arriba, nunca vemos alrededor. Quizá porque ser un genio y nacer sin “beca”, es más difícil en Guatemala. Quizá porque es algo que pocos entienden, decidí escribir sobre esto.

miércoles, 27 de junio de 2012

APUNTES PARA MI COLUMNA OPTIMISTA

Esta columna no es para deprimir a mis lectores, así que prometo no escribir mi catarsis acerca de lo que me provoca el tema de la corrupción en el futbol nacional, porque considero que rebasa mi capacidad de asombro ante la crisis de valores que vivimos. Tampoco quiero hablar del triste saldo de palabras que me dejó el artículo de Siglo.21 acerca de la banda de violadores de la calzada Roosevelt, porque activa la rabia y el miedo con solo imaginar que pueda suceder tal cosa. 


Prefiero evadir el tema de los estudiantes de magisterio que decidieron  volver a  las pedradas de siempre y a las autoridades de Gobierno que vuelven a los antimotines, a los palos y  a las bombas lacrimógenas  de siempre. 


Tampoco quiero mencionar  el estancamiento de la Ley de Enriquecimiento Ilícito que únicamente devela el estado de cinismo y corrupción al que ha llegado el Congreso de la República. Evitaré referirme a los muy lamentables atentados sufridos por personas como Yolanda Oquelí, cuya postura frente a  las empresas mineras fue respondida a balazos. 
Mi intención tampoco es reseñar libros de ex presidentes con claras intenciones de congraciarse con un  país  sin criterio ni memoria histórica. No digamos hablar de un invierno que se aproxima y que seguramente traerá de nuevo el desastre a las poblaciones que no viven dentro del mapa de los inversionistas. 


Esta vez no quiero deprimir a mis lectores, así que debo limpiar un glosario de palabras como desempleo, impunidad, inseguridad, racismo, misoginia, izquierda, derecha, libertad de expresión, presupuesto para la educación, presupuesto para la cultura. Es imprescindible que deje a un  lado muchos decenios de historia; que  aparte nombres, sustantivos, adjetivos y verbos; que suprima una montaña de malas noticias; que ni siquiera mencione  ni a los monopolios ni al analfabetismo real y funcional ni a  la muy mala televisión ni al vacío de opciones políticas ni a  la casi nula participación ciudadana existente. Quitando todo esto es fácil hablar de optimismo; así que ya tachada toda la lista, ahora  me toca hablar de lo bueno...

miércoles, 13 de junio de 2012

¿NO LE GUSTA? VÁYASE A SUIZA


La muletilla más utilizada por nuestras autoridades es  aquella vieja promesa: “Vamos a perseguir y a castigar a los responsables”. Los protocolos del  idioma nos traicionan cuando lo usamos para  repetir los mismos esquemas:  ¿Cuándo se va a perseguir y a castigar a los irresponsables?
Los problemas más recurrentes en Guatemala devienen de dos términos  puntuales: responsabilidad e irresponsabilidad. Decir que se castiga al “responsable” es arremeter contra toda persona que esté a la mano, no necesariamente contra aquel que comete el delito. 
El responsable es quien se ajusta al absurdo de las leyes de nuestro país, es quien entrega puntualmente su planilla de impuestos, es quien respeta el reglamento de tránsito, es quien asume que vivir entre otros seres humanos es respaldar consensos y tolerar diferencias. Pero en medio de todo este absurdo, la responsabilidad siempre sale desfavorecida: usted será castigado por pagar sus impuestos y no por evadirlos, como lo prueban desde las empresas más grandes hasta la economía informal confortablemente establecida.
 Usted será castigado si lo encuentran hablando por celular mientras maneja, aunque a la par suya se atraviese un rojo otro autobús rebalsando de gente. Usted será castigado si es el policía que detiene al funcionario influyente que  maneja borracho; usted será castigado si es el que denuncia a los delincuentes de su propio barrio; usted será castigado si aguarda cola mientras  una colmena de tramitadores se cuelan ante los ojos del guardia de turno. 
El irresponsable tiene la sartén por el mango en un sistema que lo premia. Su dinámica es vivir del desorden y de la impunidad tolerada. Nuestra cultura lleva endosada esa lógica de que apegarse a las reglas hace más lentos los resultados. 
Por eso es tan común que si usted  señala a los irresponsables, alguien con mucho veneno (pero con mucha verdad), le responda: Ay, mire, si no le gusta como somos, ¿por qué no se va a Suiza?

miércoles, 6 de junio de 2012

LA GRAN PATRIA

La patria es un discurso / que todos conocemos. / Es una hemeroteca / repleta de cadáveres, anuncios y / crónicas sociales” Luis Alfredo Arango.

Lejos de la corrección política, eso que llamamos patria -con fervor de lunes cívico- no es más que una exposición de fotos amarillas, siempre útiles para la retórica electorera. La patria también es un masticado disco de marimba al medio día. Es la banderita plástica tirada en medio del parque y el opaco sonido del redoblante en las bandas escolares. También suele llevarse en una pancarta (en medio de una manifestación financiada quién sabe por quién) o en la retórica gubernamental después de un invierno catastrófico. La patria es la vejez. La patria es la cabeza de Miculax y de Serapio Cruz sobre una mesa. La patria es una modelo rubia disfrazada de indígena en una exposición de turismo.

La patria es un empresario hablando de la patria en un canal de cable. La patria es un slogan que dura cuatro años. La patria es el salario más mínimo. Es el funcionario corrupto que sale risueño y liberado de toda culpa. La patria es el optimismo miope. Son los chistes acerca de indígenas, homosexuales y negros. La patria es la constitución escrita para los ricos por quienes los representan.

La patria es un pajarito atrapado entre dos bayonetas. La patria es una paz sin nadie. La patria es Jorge Ubico. La patria es la sombra de un helicóptero en la montaña. La patria es la vida que se fue de los huesos en una fosa común. La patria es un caudillo detrás de otro y encima de otro. La patria es la familia canchita anunciando seguros de vida.

La patria es un mapita que dice “Belice es nuestro”. La patria es el himno más largo del mundo. La patria es la foto postal del lago de Atitlán y un niño con una carga de leña. Son los códices perdidos entre la selva petenera.

La patria es un monumento que nadie recuerda.

miércoles, 2 de mayo de 2012

PEQUEÑAS TRAGEDIAS


Me sorprendió leer el artículo “El peligro acecha en los autobuses de la capital” publicado en Siglo 21 el lunes recién pasado y firmado por Rodrigo Pérez.

Guatemala es un país de grandes, medianas y pequeñas tragedias. Un país de grandes, medianas y pequeñas injusticias. De cada una están repletas las páginas de los diarios: escándalos de corrupción que pasan de gobierno a gobierno como jugando a la tenta; terribles imprevistos naturales que borran aldeas y cosechas; masacres coronadas por ejércitos de narco sicarios; espectáculos parlamentarios protagonizados por quienes lamentablemente nos representan, y así... todo ese derrumbe nacional que deviene de los miserables aplazamientos que los chapines (gobernantes y gobernados) hemos endosado de generación a generación. Aplazamientos que nos tienen sitiados; nudos que van cerrándose hasta casi asfixiarnos.

Es extraño hallarse un reportaje acerca de esas pequeñas tragedias diarias, esas pequeñas tragedias que tienen una nula presencia en los periódicos y que sólo se hacen visibles cuando se trata de una grotesca nota roja que tiene como escenario un autobús.

Al igual que a los mafiosos identificables en el Congreso, pero que alcanzan la inmunidad más descarada gracias al sistema legal que ellos custodian, el problema del transporte urbano es algo evidente y vergonzoso. ¿Cómo un asunto tan visible puede romper todas las reglas con total impunidad? ¿Cómo un asunto tan visible puede restregarse en la cara de los planes de ordenamiento municipal y en todas esas decorativas medidas impuestas por EMETRA a los pilotos responsables? Frente a las autoridades los dueños de buses blanquean el dinero de las pandillas en las zonas de mayor conflicto. Frente a nosotros se abusa de los derechos humanos de los usuarios y de aquellos que son la mayoría -los trabajadores, los pobres- sin que exista un mínimo consenso por acabar de una vez por todas con este problema.

No existen las pequeñas tragedias. Pero en el marasmo de grandes males, como en una guerra, se hacen invisibles dolores agudos y constantes, el transporte público de la Ciudad de Guatemala es un ejemplo claro de eso.

miércoles, 25 de abril de 2012

PUNTO Y LÍNEA SOBRE EL ALTIPLANO


Hoy por la tarde estaré moderando una charla con tres de los artistas jóvenes más importantes de Guatemala: Sandra Monterroso, Ángel Poyón y Benvenuto Chavajay. Esta conversación titulada “Punto y línea sobre el Altiplano” se realizará en San José de Costa Rica en el marco de un encuentro regional de arte contemporáneo titulado Temas Centrales. Entonces hablaremos de la creación emergente realizada por intelectuales del interior del país; creación que ha soportado el desdichado marbete de “arte indígena”, una añeja clasificación por demás estereotipada y mediocre.




Multidisciplinarios, creativos, idealistas y geniales dentro de lo que cabe, se han saltado la muy chapina actitud de “víctimas estables” para convertirse en los gestores de una avanzada cultural sin precedentes. Limitados por las mil y una razones que tenemos para la inmovilidad, han conformado colectivos artísticos que vienen posicionando a municipios como San Pedro la Laguna (Sololá) o San Juan Comalapa (Chimaltenango) en el panorama de la crítica latinoamericana de arte. En su mayoría de origen tz´utujil y kaqchiquel, su obra deviene de una manera muy compleja y sofisticada de observar su realidad inmediata. Sin los atavismos del folclore y del colorismo asignado al arte “primitivista”, muchos de los creadores jóvenes prefieren tomar otro lindero, el del arte contemporáneo, el de la música experimental, el del teatro performance, el del cine y el de la literatura urbana. Benvenuto Chavajay y Ángel Poyón recién vuelven de México, donde exhibieron en la muy prestigiosa Zona Maco, la feria de arte contemporáneo más importante de Latinoamérica. Sotzil Jay es en la actualidad uno de los grupos más influyentes de creación escénica en Centroamérica, algo que lograron investigando su propia tradición dramatúrgica. Rosa Chávez ha representado varias veces a Guatemala en el Festival de poesía de Medellín, ante una audiencia de varios miles de personas. Sin dejar de mencionar los aportes de Luis Eligio Calí a la música experimental y de René Dionisio a la propuesta electrónica.






miércoles, 18 de abril de 2012

MONUMENTICIDIO

¿Qué sucedería si todos los monumentos de la Ciudad de Guatemala amanecieran sin cabeza?, ¿cómo entenderíamos ese mensaje? Unos dirían que fueron los zetas. Otros que es un asunto de las maras. Muchos analistas creerían que es un mensaje de los sectores más duros de la ultra-derecha. Algunos columnistas y empresarios opinarían que fue el sector magisterial o alguna célula de guerrilleros rezagados. El gobierno creería que fue la oposición. La oposición creería que fue el partido en el poder. Los curadores de arte opinarían que es una pieza de arte contemporáneo.


La prensa recibiría ésto como un mensaje de la censura. La comunidad palestina diría que fue Israel. Los israelitas dirían que fue una facción de palestinos radicales. Los venezolanos culparían a Estados Unidos. La embajada de Estados Unidos enviaría un mensaje diciendo que esto es una campaña a favor de la legalización de las drogas. El Ministerio Público investigaría tal tema como una extorsión dirigida al alcalde. El alcalde arremetería contra la prensa. Los culturalistas dirían que es una previa que trae el Oxlajuj B'ajtun. Los evangélicos se manifestaría en la Plaza de la Constitución para orar por Guatemala. La Iglesia Católica convocaría en una concentración a los pies de la estatua del Papa en la Avenida las Américas.


Los movimientos indígenas dirían que el Tecún Umán de González Goyri no los representa y que le da igual. Los sindicalistas dirían que el Monumento al Trabajo de Yela Günter no se parece en nada al proletariado guatemalteco y que también les da igual. Los escritores dirían que el Miguel Ángel Asturias de la Avenida Reforma tampoco los representa. Las feministas opinarían lo mismo de la Dolores Bedoya de la Septima Avenida zona 1.


Tal destrucción del patrimonio sólo incomodaría a quienes verían con gran indignación cómo el Justo Rufino Barrios y toda la zoología de lobos, toros y leones que luce nuestra ilustrada ciudad, aún se sostienen en sus pies, pero sin cabeza,

miércoles, 11 de abril de 2012

DISTANTES Y DISTINTOS

Desde las opiniones especializadas, hasta las más grotescas posiciones políticas, tienen lugar en esas galaxias denominadas “redes sociales”. Redes, porque se tejen hebra a hebra y atrapan millones. Sociales, porque acercan y familiarizan a personas completamente distintas y completamente distantes.

Facebook es insondable. Si nos llega a enganchar, podemos pasar días y noches enteros, durante años, husmeando las vidas de aquellas personas que nos aceptan y aceptamos como amigos. Muchísimos rostros que tratan de decirnos algo en cada lacónica hoja de vida puesta en su perfil. Adolescentes que se retratan a sí mismos colocando un Blackberry frente al espejo; adultos que buscan la foto que los enmarque como sofisticados o como iconoclastas. Esas miradas que desfilan en el casting de nuestra existencia virtual y que dentro de ésta nos convierten en espectadores y actores de su cotidianidad.

Twitter es mucho más agresivo. La única certeza de la vida en esta red, es que existir allí es un acto de consumir, verificar y producir información nueva. Con frases breves el tuitero busca crear vínculos o enunciarse respecto a temas específicos. Recuerdo una vez que, pasados dos minutos luego de un fuerte sismo, se multiplicaron por cientos las reacciones de otros guatemaltecos que habían pasado dicha experiencia frente a la pantalla de su computadora.

El blog es, sin lugar a dudas, el medio más democrático que existe para la discusión y la difusión de las ideas. Cualquier persona con un correo electrónico puede abrir uno y está al alcance de cualquiera que acceda a este medio. Los blogs son hojas de palabras que flotan en el Internet buscando un lector. Su diversidad es vasta, lo que representa su fuerza y su debilidad, pero leyéndolos podemos formarnos una idea de las contradicciones y de los senderos paralelos que toma el libre albedrío cuando los medios de comunicación tradicionales tratan de imponer una agenda a la opinión pública y una visión unilateral a los acontecimientos inmediatos.