miércoles, 23 de febrero de 2011

ALTERNATIVA, ROCK Y GUATEMALA

Desde el viernes pasado se está exhibiendo el documental “Alternativa: La historia del rock en Guatemala” en dos cines de la ciudad. Esta realización de Jorge Espaderos y Vinizzio Rizzo ha provocado diversos comentarios por parte de periodistas culturales, fans y especialistas. Se trata de un valioso documento visual que registra la historia contemporánea de nuestro país, paralela al surgimiento y entronización de un fenómeno contracultural que, como cualquier otra manifestación original y libertaria, ha sufrido la persecución política de nuestros gorilas-gobernantes y su casi exterminio a manos del paleolítico monopolio radial guatemalense.

En lo personal, ver este trabajo de Rizzo y Espaderos me hizo comprender muchas cosas acomodadas al fondo de mi memoria. Pertenezco a una generación, la Generación X, aquella que emergió durante la década del noventa en un país que parecía buscar una ruta esperanzadora a través de la firma de los Acuerdos de Paz, pero que se dio contra el muro de las enormes incongruencias políticas de sus improductivos líderes. Encontrarme de nuevo con los rostros de los amigos –ahora en pantalla gigante- hablando acerca de su entrega a un movimiento con identidad propia. Una identidad que no deja de incomodar a los más reaccionarios, porque es evidente que en un país que fue diseñado para ser un cuartel, un peludo inconforme siempre es y seguirá siendo una desagradable presencia. La lección que me deja este trabajo es que la lucha del movimiento roquero es igual a la de cualquier otro movimiento social: hacerse visible para seguir existiendo. Existiendo al margen de la descalificación malinchista, de la mediocridad del mercado local y de la marginación e indiferencia de las autoridades.

miércoles, 16 de febrero de 2011

EL PAISAJE DEL PAISAJE

¿Qué rostros hay detrás de los nuevos rostros de la política partidista? Respuesta: las mismas miradas opacas, con las mismas intenciones de siempre. No encuentro en sus miradas otra cosa que la continuidad histórica de la infamia. ¿Qué otra cosa es la infamia en Guatemala, sino la negación de la historia? Nuestra historia escrita encima de quienes apenas reciben un párrafo entre mil páginas. Unas cuantas mujeres, unos cuantos indígenas, nada más. Detrás de los rostros de los actuales candidatos y aspirantes a gobernar Guatemala están las ramas de ese árbol genealógico de la intolerancia. Detrás del alcalde con rostro indígena, puede estar escondido un inmisericorde capataz de finca. Detrás de la mujer con discurso radicalmente femenino, puede ocultarse el macho más mezquino y prepotente. Detrás del empresario joven, puede estar el rostro de este viejo sistema guatemalteco corrupto y reaccionario.

Curiosamente, las cacareadas “nuevas generaciones” imponen que los rostros sean distintos y diversos. Algo que la añeja politiquería guatemalteca entiende como un renovar sus máscaras. Máscaras en todo, en la ideología, en la historia, en el presente y en esa falacia que nombramos futuro.

Con mucho esfuerzo lograremos esa historia oculta, la de los que no están nombrados. La historia de aquellos que hoy no son más que estadísticas dentro de los informes de la cooperación internacional, la de los acarreados a mítines, la de aquellos que vistos desde el poder no son más que el paisaje del olvido. Para salir adelante no necesitamos únicamente que los rostros sean nuevos en la política, necesitamos -ante todo- una manera nueva de hacer política.

miércoles, 9 de febrero de 2011

TODOS TUS MUERTOS

En dos horas hablamos de todo. Me contaste que tenías resaca, que habías tomado mucha cerveza la noche anterior, y yo remedé aquella cita que le refieren a Miguel Ángel Asturias: En Guatemala sólo borracho se puede vivir. Me comentaste que te cuesta mucho levantarte cada mañana, que no tenés un trabajo estable, que vas dejando currículums de un lado a otro y que preferís andar kilómetros a pie, antes que subirte en una camioneta para que te maten. Luego pasamos a la desagradable necesidad de opinar acerca de las elecciones, aquí, en este país donde los partidos y sus representantes tienen una moral similar a la de un violador de niños. Nuestras conversaciones que antes eran agradables, ahora parecen sombrías. Salió el tema del artista de Caja Lúdica que asesinaron la semana pasada, guardamos un silencio incómodo, apreciábamos al chico y maldijimos a sus asesinos, los asesinos de nuestro ánimo y de nuestras esperanzas. Me comentaste que estabas preocupado porque tu novia estaba embarazada y que te sentías cruel e irresponsable por traer un niño para vivir en medio de esta situación tan podrida, de horizontes tan lejanos, en este país donde oponerse al facismo es ganarse una bala nueve milímetros en medio de la cabeza.
En dos horas conversamos acerca de todos nuestro muertos y de lo difícil que ha sido enterrarlos. Ya no queda tiempo para el duelo o el espanto, ya nada nos sorprende. Nuestras pláticas de viejos amigos ahora se reducen a eso, a mascar la amargura y el desaliento de todos. De pronto se oscurece la tarde en las calles del Centro, vos agarrás por tu camino y yo me vuelvo a mi casa, en silencio, disimulando que no me siento triste.

miércoles, 2 de febrero de 2011

NÉMESIS YOUTUBE

Youtube.com ha resultado como una suerte de Némesis catalizadora del desconsuelo guatemalteco. Linchamiento visual de lo peor que podemos engendrar. Empezando por el ríspido caso Rosemberg que tuvo una reacción inmediata y que a la fecha sigue reclutando simpatizantes anti-UNE entre aquellos que no se conforman con el desenlace de telenovela colombiana que se le dio a este trágico y orientado vídeo antigubernamental.

Desde hace unos días circula una imagen en el Internet que nos deja sin palabras. El atraco a un bus con ruta en Villa Nueva. Su silenciosa imagen resulta escalofriante. Una cámara oculta devela la cruda oscuridad del trayecto, el miedo dibujado en el rostro de los pasajeros –trabajadores que no tienen otra opción que ser usuarios de ese maldito servicio- y la violación de una pasajera que sin lugar a dudas está entre lo peor que hemos visto en este país tan acostumbrado a regatear el dolor de otros y la tragedia de otros. Una imagen dura que será tristemente explotada con fines electorales a través de todos los medios posibles.

Los que hemos sufrido un asalto en un bus urbano sabemos acerca de esa experiencia de miedo y humillación. Pareciera que alrededor no hay nadie que nos ayude. Nos sabemos solos y desprotegidos por un sistema que desde siempre ha velado a favor de las personas que pueden pagar su propia seguridad y su propio sistema de justicia. Porque las personas que abordan una camioneta cada mañana o cada tarde-noche, son las personas que trabajan por el mínimo de salario. Su miedo y zozobra no sólo le es indiferente a las autoridades de Gobierno, también lo es para un grueso de la población guatemalteca que vive muy lejos de esa cotidianeidad de trato indigno y exenta de derechos.