miércoles 7 de diciembre de 2011
¿SE ACUERDA DE RAMBO?
¿Quiere que le pase la uno en la barba?... Pues como le contaba, en la época que sí estuvo jodida la cosa para el negocio fue en la de los jipis. Todos los patojos andaban peludos y con las patillas largas; ni se arreglaban ni se bañaban, querían parecerse a los bitles. Aquí los miraba pasar con la guitarra, muchos eran hijos de antiguos clientes míos. Los papás los traían a la fuerza para cortarles las mechas, pero cuando era así, yo les decía que no, yo no le corto el pelo a la fuerza a nadie. Fue en el tiempo de Peralta ¿o en el de Arana?, que un diputado decidió que ya no quería ver peludos en la calle y decidieron sacar a un matón que le decían Galápago. Sí, Galápago le decían. Él tenía la consigna de que si miraba a alguno con planta de vago, tenía que pijacearlo y subirlo a un bus para tirarlo en algún pueblo. Este Galápago era cosa seria, se la pasaba rondando las calles, vigilando a todos los que parecían drogadictos, que andaban con guitarra o con las mechas largas. A las patojas incluso las amenazaba que si no bajaban el ruedo a sus minifaldas iban a meterlas al bote. Viera qué tiempos esos. Aunque para serle honesto, no había la violencia que usted ve ahora. Uno salía tarde de la noche y mire… todo tranquilo. Hace unos días los mareros de este instituto salieron a malmatarse con otros de allá abajo, plomazos y todo. Bueno, como le contaba de estos patojos, luego de verlos con la guitarra y con los libros, dejé de verlos. Tiempo después me enteré que se volvieron guerrilleros. Uno de ellos apareció muerto en una cuneta allá por la zona 18, otros se fueron del país; a una patoja bien chula, hija de un mi cliente, la hicieron desgracia unos judiciales en un cuartel de la policía. Afuera se estacionaban los carros que vigilaban a los patojos del instituto, allí los controlaban y cuando salían los jalaban, los pateaban y los subían en las cherokis. En el tiempo de Arana usted ya no miraba ni peludos ni patojos con mala planta por acá, no digamos en el tiempo de Lucas. Todos peloncitos y sin mates, el negocio entonces comenzó a prosperar de nuevo. Como en los ochenta empezaron a ponerse de moda los cortes más varoniles, así, pegaditos de los lados y algo largos de atrás, iguales a los que usaba aquel Estalón, ¿se acuerda de él?, el Rambo, ¿se acuerda de Rambo?
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