lunes, 8 de agosto de 2011

CIUDAD GÓTICA

Es triste admitir que este país se convirtió en aquel que imaginé de niño: el de los episodios de la serie Batman de los sesenta. La ciudad de un superhéroe a go-go que resplandecía en aquel televisor Majestic que momentáneamente perdía los colores.

Es que todo se ha vuelto tan retorcido en Guatemala, que ya nada nos parece extraño. Entre la violencia incontenible, la impunidad, las situaciones delirantes (hoyos que se abren de pronto tragándose las casas, por ejemplo) y los ridículos disfraces que se ponen los candidatos a la presidencia, pues ya no queda mucho que envidiarle a los personajes de cualquier cómic. Entre pingüinos, guasones, hiedras venenosas y sin gatúbelas –lamentablemente- los guatemaltecos vamos descifrando la patética realidad que se nos presenta.

Somos como Ciudad Gótica, pero con héroes maniatados por la corrupción institucionalizada más poderosa de la región y donde el engranaje de leyes y sistemas de justicia no son otra cosa que las extremidades visibles de un crimen muy bien organizado.

Mi comparación es frívola, sin embargo la creo oportuna. Con sólo abrir los diarios cada mañana y ver las noticias, caigo de inmediato en una espiral de deterioro donde me siento como el pasivo lector de una historieta repleta de absurdos. Absurdos de una sociedad en la que reiniciamos cada día nuestra propia tragedia y donde rastreamos esperanza en cualquier politiquero con discurso de oferta.

Mi amigo Sergio Valdés afirma que la ficción reinventa la realidad. Yo también lo creo. Lástima que los guatemaltecos no estemos reinventados por Hojas de Hierba de Walt Whitman o por una colosal novela decimonónica, sino por una disparatada serie de televisión llena de situaciones bizarras y patéticas.

Maquilamos tanta incertidumbre y tanto desencanto que nuestra debacle está acercándose vergonzosamente a la comedia.

Acaso el estanco más difícil sea precisamente éste, donde el absurdo ha dejado de ser divertido y se ha convertido en nuestra rutina de todos los días.

1 comentario:

Juan Hernández dijo...

-Santas bizarradas tercermundistas, Batiyeras.
- Así es Joven Matequilla, así es.