miércoles, 11 de mayo de 2011

CORAZONES FUERTES

Madre soltera con un hijo y con una sobrina. Tiene la enorme responsabilidad de cuidar de la niña, porque su hermana, que también era madre soltera, murió de cáncer y se la dejó encargada.

Una vida complicada en una situación difícil. Los mil cuatrocientos quetzales que gana no le alcanzan para llegar a fin de mes. Trabaja como encargada de limpieza en un edificio de la Zona 10, pero ella vive en Mixco. Siempre toma el bus a las siete de la mañana -aunque debería tomarlo a las seis-, porque tiene que dejar a los niños en una guardería. Se levanta a las cuatro de la mañana, deja hecho el oficio de la casa, deja el almuerzo listo, así, al volver los niños con la vecina que le hace favor de ir a recogerlos, sólo calientan su comida.

Los días se ven iguales. La secretaria pidiéndole mandados que no le corresponde hacer; el mensajero lujurioso; la licenciada con su mal carácter de siempre; la sopa instantánea de vasito que es su almuerzo. A las dos y cuarto llama al celular de su vecina para confirmar que todo está bien por la casa, y cuando no le contestan, su angustia es demasiado grande, no puede pedir permiso, no tiene dinero para irse volada en un taxi y ver a sus niños.

Sale a las seis en punto. A veces pasa a Paiz comprando algo para la cena, mira algunos pintalabios, algún tinte para el pelo... y sólo lleva lo que tiene que llevar. Tras el vidrio de la camioneta observa las vallas iluminada. Ella ve el rostro de las mujeres que van para la presidencia o la vicepresidencia, y piensa: ¿Tendrán algo en común con mi vida? Sus pensamientos se disipan cuando tres tipos con cara de asaltantes se suben y comienzan a hablar con el chófer, le pide a Dios que no sea un asalto, que no la maten, sino ¿quién se va a hacer cargo de los niños? Afortunadamente no sucede nada. Y cuando llega a su casa se siente contenta, pero, eso sí, muy, pero muy agotada.


2 comentarios:

paulaemorales dijo...

Y asi "la vida siguio como siguen las cosas que no tienen mucho sentido" una y otra vez en la calle de la enterna monotonia

angie barruez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.