miércoles, 16 de febrero de 2011

EL PAISAJE DEL PAISAJE

¿Qué rostros hay detrás de los nuevos rostros de la política partidista? Respuesta: las mismas miradas opacas, con las mismas intenciones de siempre. No encuentro en sus miradas otra cosa que la continuidad histórica de la infamia. ¿Qué otra cosa es la infamia en Guatemala, sino la negación de la historia? Nuestra historia escrita encima de quienes apenas reciben un párrafo entre mil páginas. Unas cuantas mujeres, unos cuantos indígenas, nada más. Detrás de los rostros de los actuales candidatos y aspirantes a gobernar Guatemala están las ramas de ese árbol genealógico de la intolerancia. Detrás del alcalde con rostro indígena, puede estar escondido un inmisericorde capataz de finca. Detrás de la mujer con discurso radicalmente femenino, puede ocultarse el macho más mezquino y prepotente. Detrás del empresario joven, puede estar el rostro de este viejo sistema guatemalteco corrupto y reaccionario.

Curiosamente, las cacareadas “nuevas generaciones” imponen que los rostros sean distintos y diversos. Algo que la añeja politiquería guatemalteca entiende como un renovar sus máscaras. Máscaras en todo, en la ideología, en la historia, en el presente y en esa falacia que nombramos futuro.

Con mucho esfuerzo lograremos esa historia oculta, la de los que no están nombrados. La historia de aquellos que hoy no son más que estadísticas dentro de los informes de la cooperación internacional, la de los acarreados a mítines, la de aquellos que vistos desde el poder no son más que el paisaje del olvido. Para salir adelante no necesitamos únicamente que los rostros sean nuevos en la política, necesitamos -ante todo- una manera nueva de hacer política.

2 comentarios:

GUSTAVO A. ABRIL dijo...

Si no fuera porque me he tomado muy seriamente las palabras de Serrat "La verdad no es triste, lo que no tiene es remedio" diría: TRISTE NUESTRO CASO.

Excelente texto, Javier.

Alvaro Montenegro dijo...

Los que nos dedicamos a escribir tendremos que unir a nuestra sociedad. Te dejo un poema:
os han enseñado desde siempre

Que somos tontos y notablemente hediondos

Sudamos cuando acarreamos costales en la costa

Y el sol nos faja las mejillas diariamente,

Pero nos hemos mantenido

Atentos a las estrellas,

Talando la caña, cortando el café, limpiando las mesas.

Nuestros padres guiaron al mundo

Con precisos observatorios,

Los libros y la cruz nos enseñaron

Que debemos morir como esclavos.

Nunca lo hemos creído

Y nunca lo creeremos.

El cielo, la oscuridad del cielo nos lo ha dicho:

El tiempo es corto,

Los siglos son segundos,

La moneda caerá derrumbando,

Seremos menos que uno solo

Y más que todo junto.