miércoles, 5 de enero de 2011

NUNCA HE ESTADO EN UNA GUERRA

Nunca he estado en una guerra. No sé lo que es el ataque ni la defensa. No sé nada acerca de matar ni de ver morir. No entiendo las jerarquías de la disciplina militar, tampoco lo que es recibir órdenes para ejecutar familias enteras sin cuestionarme nada. No sé lo que es tener que tomar las armas para cuidar la soberanía de nada. Nunca he disparado un arma, nunca he desfilado con un uniforme verde olivo. Nunca me he involucrado en una lucha, no sé nada de enfrentamientos ideológicos que duran décadas y terminan con cientos de miles de personas muertas. No tengo cicatrices ni mutilaciones ni remordimientos. Nunca estuve acorralado por mi condición económica ni étnica, nunca estuve en la situación desesperada de sumarme a una lucha para sobrevivir. No sé lo que es el dolor de ver a mis parientes morir en manos de soldados que crecieron conmigo en la infancia. No sé como se secuestra y se asesina con tal de financiar una revolución. No puedo imaginarme quemando una aldea junto a sus ancianos y sus niños con tal de proteger la propiedad privada. No sé lo que es fusilar a una persona por el simple hecho de que representa una ideología contraria a la mía. Nunca he tenido que dejar mi hogar para sobrevivir en otro país, saliendo sin nada más que lo que llevo puesto. No sé lo que es vivir en una silla de ruedas como veterano de guerra. No sé lo que se siente ser un ex guerrillero sin empleo que observa como sus ideales son transformados en demagogia partidista.
Nunca he estado en una guerra. No sé nada del dolor. No sé nada de este país.

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