miércoles, 19 de enero de 2011

AUNQUE NO LE GUSTE A NADIE

Guatemala tiene una docena de partidos políticos, pero una pésima opinión de la democracia. Un país difícil de gobernar, con un presupuesto estatal desfinanciado, asediado por el narcotráfico, con un atraso educativo de siglos y una deslucida imagen de sus instituciones ante la población en general. Una población que se ha vuelto completamente apática a la participación política, tan sumergida en el miedo como en el egoísmo, somos una masa que pide líderes para que resuelvan nuestros problemas y tomen nuestras decisiones, para que se apropien de lo que es nuestro y mantengan al mando a los viejos ( o a los nuevos) monopolios, señores del cielo y de la tierra.

¿Cómo un país con una gobernabilidad tan cuesta arriba tiene tantos candidatos a la Presidencia? No se necesita mucha suspicacia para pensar que lo único que interesa a nuestras “opciones políticas” no es más que ese bisne llamado Estado Guatemalteco. Es notorio luego de escuchar los enunciados propuestos en sus discursos. Elusivos y simplistas: cubrir las necesidades de la población más necesitada, garantizar mano dura contra la delincuencia (no contra la impunidad) y enderezar la tributación sin perseguir a los evasores ni imponer nuevos impuestos ¿?

La verdad es que no existe un sólo candidato que inspire un verdadero liderazgo. Tanto sus discursos como su propuesta no pasa de ser un ejercicio de marketing basado en las estadísticas acerca de las necesidades más urgentes que aquejan a los votantes, a la gente hay que decirle lo que quiere oir. Este es acaso el peor de todos los males de nuestro sistema político, desvanecerse tras la imagen de ese caudillo salvador lleno de respuestas fáciles para problemas complejos. Un verdadero líder no endulza oídos, un verdadero líder es quien dice la verdad, aunque ésta no le guste a nadie.

No hay comentarios: