miércoles, 28 de julio de 2010

DE LOS "PILAS" Y DE LOS "MULAS"

En Guatemala existen definiciones que resumen mucho de nuestra cultura ciudadana. Voy a tratar de explicar la diferencia entre ser “bien pilas” y ser “bien mula” en nuestra sociedad; de eso tal vez podemos sacar algunas conclusiones.

1.Usted logra evitar una larga cola de tránsito provocada por un tramo en construcción, rebasa a los demás automovilistas que están en la fila y obliga a que le cedan su lugar ocasionando más congestión: usted es bien pilas.

2. Usted va en un bus atiborrado de gente y decide cederle el asiento a una mujer con tres niños que no paran de llorar, se queda parado recibiendo empujones e insultos: usted es bien mula.

3. Usted compra una cajetilla de cigarros con un chiclero, le paga con un billete de a diez quetzales, él le da un vuelto de uno de a cien, y como no se da cuenta, usted se queda con el dinero: usted es bien pilas.

4. Un policía lo detiene en un retén, le pide papeles y usted lleva todo en orden, pero se acaba de tomar dos cervezas, el agente le dice que lo va a consignar a menos que le colabore con trescientos quetzales, usted se niega a darle mordida y le pide que le pase la prueba del alcoholímetro, lo que provoca que lo consignen: usted es bien mula.

5. Usted anda armado con una pistola 45 que apenas sabe usar, pero que le hace sentir protegido: usted es bien pilas.

6. Usted cree que la violencia es algo que se mejora con educación, con fuentes de trabajo y con una participación política transparente : usted es bien mula.


¿No cree que ya es hora de invertir los papeles?

lunes, 19 de julio de 2010

OPTIMISMO COLONIZADO

Carretera. A medida que uno viaja al interior del país, el verde de las montañas se descubre totalmente. Toda esa belleza que en Guatemala nos viene como un relámpago. Los cronistas españoles dedicaron gruesos textos de alabanza a estos mismos parajes. Ante su asombro, describían una tierra fértil y maravillosa, bendita al punto de hacer brotar cualquier semilla que rodara por el suelo. Desde entonces los guatemaltecos hemos recurrido a esta imagen colonial para seguir alentando nuestro optimismo por el paisaje. Desde el Siglo XVII y XVIII, pasando por los textos nacionalistas encomendados por Manuel Estrada Cabrera y por Jorge Ubico, y concluyendo con la caracterología de documentales “turísticos” made in Inguat, nuestra identidad está afincada en los volcanes, en el cielo y en los lagos. Un espacio idílico donde el indígena no es más que la persona que atrae al turista con sus vestimentas y sus costumbres exóticas. Esa es la imagen de ensueño que propone vivirnos como un paisaje y no como un país. Un lugar sin diferencias (o sin convergencias) culturales ni contradicciones políticas. Una tierra que busca –como la Cenicienta- existir a partir de un primer mundo que descubra su belleza y la transforme en algo económicamente funcional. Por lo visto ni el esfuerzo de los cronistas ni de los dictadores ni de las instituciones gubernamentales han dado su fruto. No lograron convencernos de que la belleza sea suficiente para hacernos existir como nación. Creyeron que la marginación no es más que otro ingrediente en el paisaje de la carretera o que la pobreza es algo soportable para quienes salen en la postal y no dicen nada.

lunes, 12 de julio de 2010

VOCABULARIO GUATEMALENSIS (SE ACEPTAN SUGERENCIAS)

Cúpula empresarial: Grupo de amigos y familiares unidos por la consigna de comprar barato, vender caro y quedarse con el vuelto.


Grupos organizados: Colectivos de gobierno y de sociedad civil encargados de velar por los derechos humanos, diferenciados por el hotel capitalino donde organizan sus congresos y po el país que paga a sus consultores.


Hoyo (dar el): Acto de vender nuestros dos agujeros (el de la zona 6 y el de la zona 2) a empresas transnacionales para su explotación comercial.


Independencia 15 de septiembre: Feriado nacional que conmemora la fundación del Cacif.


Instituciones de gobierno: El sostén de nuestros pechos.


Izquierda guatemalteca de posguerra: Extraño fenómeno inventado por la derecha guatemalteca.


Manifestantes: Aglomeración de personas que se junta frente al Palacio Nacional de la Cultura en horas laborales.


Países amigos: Gobiernos desarrollados que desean que Guatemala cambie (o que no).


Mesas de diálogo: Espacios de negociación que garantizan que la gente progresista tenga espacios en el gobierno, siempre y cuando sean puestos sin presupuesto y sin poder de decisión.


Narcotraficante: Acaudalado benefactor de jaripeos y palenques, vistoso por su colorida vestimenta, sus novias siliconeadas y sus vehículos agrícolas.


Partido político: Clan de personas que cree en las asambleas multitudinarias y en las cancioncitas pegajosas, empresa particular que hace prestamos pagaderos en cuatro años plazo.


Poderes ocultos: Grupo de personas que salen todos los días en las noticias de prensa y que nunca van a la cárcel.


Sistema penitenciario: Curso intensivo de sobrevivencia y organización criminal con miras a ampliarse a todo el país.


jueves, 1 de julio de 2010

LA GUERRA POR LA CULTURA

De sobra se sabe que la cultura nunca está presente en el llamado “diálogo nacional”. Que los temas impuestos en las mesas de análisis, siempre se van por los linderos de la economía desarrollista y de una corrección política que sea un canto de sirena para los fondos internacionales. Que la definición de “cultura” se asemeja en mucho a una estampa inofensiva y folclorizante de grupos que viven muy bien dentro del eterno pasado guatemalteco.

De tener un mínimo interés, los funcionarios y tecnócratas medianamente instruidos propondrían darle un giro al pensum educativo nacional, incluyendo la cultura -no como algo inerte y lejano- sino como una transformación continua e indispensable para entender nuestras diferencias. Lamentablemente el criterio formativo en las aulas no pasa de ser una rápida visita por la lectura obligatoria de cursis tratados de mojigatería y simplismo muy a lo Cuauhtemoc Sánchez.

Queda siempre ese resquemor de tratar al arte como un producto decorativo para gente snob. Sin embargo es indispensable que se revalore el papel de los creadores y de los símbolos que producen. La imaginación también es parte de nuestra historia y de nuestro legado, es nuestro futuro y es nuestro presente.