miércoles, 28 de abril de 2010

PRIMEROS CHANCES

Aquí tenemos a nuestro muchacho. Sus manos son cortas, pero bien aguantan el peso de una pistola calibre 45. Tiene 13 años y ya mató. Su primer chance será asesinar a una mujer frente a sus niños. Él sabe que actúa solo, pero vamos a pagarle lo suficiente para que se emborrache y se compre un par de piedras de crack. Luego vendrá de vuelta con los dedos llenos de sangre. Si lo atrapan será necesario hundirlo en lo más profundo de un basurero hasta que aprenda que las personas como él merecen la cárcel y la muerte.

Aquí tenemos a nuestra muchacha. Menudita y con facciones de niña. Tiene 13 años y está embarazada. Su primer chance, sexo de lunes a domingo en un hotel frente al mercado. Vamos a tenerla escondida hasta que cumpla la edad legal para sacarla a la calle. Vamos a pagarle lo suficiente para que le dé de comer a su hijo cuando nazca. Ella sabe que actúa sola. Si la descubren vamos a quitarle a su niño, vamos a violarla dentro de una radiopatrulla o vamos a dejarla hecha pedazos en un terreno baldío.

Aquí tenemos a nuestros muchachos. Sus primeros chances, limpiar los vidrios de nuestros carros. Tan pobres, tan mugrosos, tan hambrientos. Vamos a darle un par de monedas antes de que cambie el rojo de los semáforos, así sentiremos que nuestra conciencia queda en paz durante todo lo que reste del día.

miércoles, 21 de abril de 2010

ROÑA

Un amigo me contó que durante su clase de maestría en política, en una prestigiosa universidad privada, preguntó a sus alumnos si conocían la obra de Karl Marx, ante el silencio general una muchacha levantó la mano y respondió: ¿Era uno que era guerrillero, verdad? Aunque risible, esta es una reducción caricaturesca de los nuevos profesionales. Sin embargo no es muy distinta a la de los eternos militantes de la izquierda exquisita que cuando oyen el nombre de Friederich Hayek o Von Mises sacan de inmediato sus rosarios llenos de consignas y prejuicios, y no se inmutan en señalar de teóricos neoliberales a John Stuart Mill o Isaiah Berlin sin haber leído una sola página de sus obras. No menos pintoresco es el caso de los hepáticos gurús empresariales que afinan sus dardos contra el Estado señalándolo de corrupto e innecesario, pero que sufren de amnesia temporal cuando se trata de cerrar jugosos negocios con el mismo. Ni los periodistas que proclaman la libre expresión del pensamiento, siempre y cuando este sea muy afín al grupo social que está detrás de ellos. En la misma canasta caben los intelectuales añejos que se dedican a resobar argumentos contra los jóvenes, simplemente por miedo a que su influencia les sea poco relevante. O los habituales opinionistas amargados que dedican años de columnas intrascendentes a señalar nuestras ridículas e incivilizadas carencias, pero que difícilmente pueden disimular su racismo y misoginia. Quedan los que dicen que quieren irse, pero nunca lo hacen… desgraciadamente.

Mis preguntas difíciles son: ¿Me siento digno de tirarles la primera piedra?, ¿Será que yo no soy peor que todos ellos?

http://www.sigloxxi.com/opinion.php?id=8673

miércoles, 14 de abril de 2010

LA ISLA

Sobran los atajos para olvidar la historia guatemalteca reciente. Suficiente con tener a lo peor del pasado injertado en el presente, como si en realidad no alcanzáramos el olvido, únicamente el ser olvidados.

Tuve la oportunidad de ver La Isla, la película más reciente de Uli Stelzner, y puedo decir que no salí ileso de ella. Este trabajo documental aborda la espinosa temática de la memoria histórica, pero vista desde los escombros de un archivo repleto de atrocidades. Los personajes son los folios y folios de documentos desclasificados de la Policía Nacional, alrededor de los cuales se presentan vidas atravesadas por un dolor muy profundo. Para quienes les toca revisar y ordenar las piezas del rompecabezas, hallar los rostros de familiares y amigos desaparecidos por el terrorismo de Estado, hace que su testimonio calque una huella inmediata en el espectador. Por otro lado están quienes se acercan buscando, entre esa nomenclatura de códigos y fotografías, una pista que les dé una luz acerca de sus desaparecidos. Durante una hora y media la película indaga en la pregunta, ¿cómo es posible que estas heridas se borren, así nomás, como si nada?, y nos provoca a repensar el rumbo que lleva nuestro país al no querer enfrentar su propia verdad.

A través de un trabajo honesto y coherente, Stelzner ha creado documentos cinematográficos invaluables, pero es en La Isla donde encuentro mayor claridad. La estructura impecable y el muy relevante trabajo de cámara de Guillermo Escalón hacen que esta producción sea un logrado y poético testimonio. Sumamente recomendable, será exhibida los días 16, 17 y 18 de abril, a las 19:00 horas, en la Gran Sala del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias.

miércoles, 7 de abril de 2010

QUEDAN MUCHAS COSAS

Nada se hace en vano. Quedan muchas cosas logradas. Un jardín sencillo, pero cultivado con gran esmero: rosales, plantas y flores diversas. Los gruesos tomos de literatura inglesa; las notas al pie en una obra de Shakespeare; los retazos subrayados en los libros de Umberto Eco; los muchos poemas que una vez leídos se transformaron en almas. Queda una casa cálida, el flan de la abuela cocinado a las cinco de la tarde. También permanece la serena generosidad de una sonrisa ancha.
Queda la esperanza puesta en nuevas auroras. El sueño de alcanzar la poesía en el vivir mismo y no sobre las estanterías ni debajo de los escritorios. Queda el compromiso de transformar el mundo desde este país tan golpeado como doloroso y repetir el rastro de tu claridad intelectual y tu ética inquebrantable.
Quedan muchas cosas en tus vecinos que te recuerdan: la señora con quien conversabas en el mercado, tus hijos inmensamente tiernos y el resto de los mortales que movemos las hojas agazapados en el viento de la noche.
Yo realmente puedo decirte muy poco. Te agradezco la amistad transcurrida y la enseñanza de este enorme trabajo que es escribir.
Para Ana María Pedroni (6 de agosto de 1930-27 de marzo 2010): maestra, escritora e intelectual argentina. A la huella imborrable de su paso por Guatemala. Sin lugar a dudas uno de los mejores seres humano que he conocido en la vida. Somos muchos quienes vamos a echarla de menos.

lunes, 5 de abril de 2010

DISENTIR

De nada sirve discutir. Somos incapaces de llegar a converger en un punto común, porque culturalmente se nos educó para no dialogar. Acostumbrados a sermonear o a dar sermones, nuestra herencia cristiana nunca se aparta de nosotros. De eso que disentir sea una forma de atacar y no de hablar. Nos comunicamos desde el púlpito de nuestras certezas y jamás lo hacemos tratando de entender el punto de vista de los demás. Resolvemos desde un tribunal donde los otros son nuestros jueces o nuestros condenados. Mantener esa falsa solvencia moral encima de los demás, sostiene y justifica nuestra intolerancia.

Pedimos justicia. Pedimos un alto para la impunidad. Nos asumimos como víctimas de un sistema completamente falible. Pero marginamos cualquier idea que sea distinta a lo que se nos ha inculcado. Disentir se ha vuelto una amenaza para una sociedad que tuvo su origen en la inquisición española. Pienso en los grupos de linchamiento organizados para vapulear y quemar desde un delincuente hasta cualquiera que amenace el punto de vista dominante de la aldea o del barrio. El simple hecho de disentir parece acercarse a un delito.

No todo el mundo está en contra del consumo de drogas, no todo el mundo es heterosexual, no todo el mundo es cristiano, no todo el mundo quiere casarse y tener una familia, no todo el mundo cree que amar a su país sea llevarse la mano al pecho y cantar el himno nacional, no todo el mundo encaja en el formato impuesto a partir de nuestros miedos y errores comunes.