jueves, 9 de diciembre de 2010

WIKIGATE

La crisis de los principios comienza en quienes se nombran sus representantes. ¿A qué principios me refiero? Pongo en primer lugar la idea de “juego limpio” que durante décadas ha predicado la política exterior norteamericana. Habrá que ser demasiado ingenuo para creerla, cuando dicho arbitraje lo asume una súper potencia que necesita mantener su primacía dentro de la economía mundial. De eso que no sorprenden –aunque sí dejan al desnudo- los cables publicados a través de Wikileaks y todo el boom que han provocado. Encontrarse con el reflejo del dogmatismo y la prepotencia con que Estados Unidos define a sus “vecinos” y a sus oponentes ha dejado sin argumentos a sus defensores más fieles. De eso viene mi reflexión acerca de los principios que se enarbolan cuando se justifica la intervención a favor de garantizar la democracia y la libre expresión de las ideas. Algo contradictorio cuando tenemos a un Julian Assange exilado y perseguido por la justicia estadounidense bajo dudosos cargos de acoso y abuso sexual.
Cuando alguien dice “principios” crece la sombra de la duda. Quizá porque tal premisa ha sido muy común para ese status quo que asume que todo es cuestión de saber ocultar, evitando con ello el muy arduo y complejo trabajo de construir una verdadera democracia. Democracia es transformación económica y diálogo, educación e igualdad ante la ley. Fuera de esto sólo quedan dictaduras maquilladas por un supuesto pragmatismo conservador.
No cabe duda que están surgiendo nuevos principios y que estos no encajan con los viejos y caducos medios para ejercer el poder.

2 comentarios:

Christian Kroll Bryce dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Christian Kroll Bryce dijo...

Por un rumbo parecido: WikiLeaks y la inversión de la soberanía

pacaya.blogspot.com/2010/12/wikileaks-y-la-inversion-de-la.html

abrazo,
el perú