miércoles, 25 de agosto de 2010

U

La primera vez que hablé con un estudiante encapuchado fue en febrero de 1994. Yo estudiaba Ciencias de la Comunicación en el horario de la noche. De 5 a 9 las aulas se llenaban de estudiantes trabajadores, donde la mayoría de nosotros llegábamos tarde a nuestros cursos, porque nuestros empleos, en todo caso, eran más importantes que la carrera. Recuerdo que entrar o salir de la Universidad de San Carlos durante los primeros meses del año era algo insufrible. Buses a reventar y enormes atolladeros de tránsito eran lo común. Un auténtico ejercicio de persistencia. Recuerdo al encapuchado que entró a la clase y, sin mediar palabra, suspendió el examen que estábamos haciendo. La mayoría de nosotros, cansados y hartos, nos paramos y ante la inutilidad del catedrático, quisimos echar al huelguero. En menos de cinco minutos llegaron otros miembros del comité para obligarnos a acatar por la fuerza. No hubo otra opción que bajar a escuchar la lectura del boletín de la Huelga de Dolores que, como siempre, estaba lleno de reivindicaciones agraristas, misoginia y demás consignas nostálgicas.

La USAC a mediados de los noventa comenzaba su proceso de decadencia. En nada semejaba a una vanguardia intelectual o política, no existía discusión, sólo catarsis y picaresca. Su activismo político se reducía a negociar la toma de calles y la quema de llantas. Las semanas culturales organizadas por las asociaciones consistían en conciertos de merengue con torito mecánico y concursos de playeras mojadas. Definitivamente había perdido su ventaja académica ante la corrupción

Triste pero cierto: hoy en día la San Carlos se debate entre el pasado y el futuro. Una joven generación debe superar la mediocridad y el atraso en que la “U” se encuentra. Autonomía, sí, pero con transparencia y evolución.

1 comentario:

el Garza dijo...

Es triste mi realidad. Me doy cuenta de la putrefacción que existe en ese lugar. Lucho por irme al extranjero y algún día regresar si se puede, pero con una imagen por los suelos escribir "graduado en la san carlos" es aveces vergonzoso. La única publicidad que se da es la mala y es esa porque es de la único que se puede hablar...