miércoles, 18 de noviembre de 2009

EUFEMISMOS


Decidir si una persona pobre debe ser llamadapersona de ingresos bajos”, “persona en situación marginal” o “persona pre-próspera”, pareciera ser el fin último de los funcionarios de la conciencia. Ellos opinan que el lenguaje del poder ha marginado a las clases oprimidas y por lo mismo es necesario enmendar y reivindicarlas a través de las palabras y de los mecanismos legales que velen por el uso apropiado de esos términos. Así entre el dogma y el activismo, nos adentramos en una nueva era donde las palabras bien intencionadas dirigirán nuestra percepción del mundo: el siglo de los eufemistas.

Eufemismo: Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante. Pienso en cómo se verán los diccionarios dentro de algunos años y en las muchas correcciones que caerán sobre Henry Miller, Francisco de Quevedo y Miguel Ángel Asturias. De sopapo habrá que lapidar también a Cri-Cri al trío Los Panchos y a José Alfredo Jiménez. Todo para alcanzar ese fin orwelliano de aventajar las relaciones de convivencia y de tolerancia, limpiando el idioma como si se tratara de una playa infesta de botellas quebradas.

Lo más curioso de todo esto es que la imposición de un idioma cribado y cuidadoso de manejar las sensibilidades y las diferencias, ha pasado de ser una bandera política de la izquierda progresista de los años sesenta, para insertarse dentro del aparato conservador más reaccionario. ¿Cómo?, pues muy sencillo: discutamos las diferencias, pero no permitamos los cambios. Normalizar para luego controlar, una palabra adecuada o un fingido interés es siempre más barato. Igualdad en las palabras y desventaja en el plano de las acciones. Hablemos de marginación, no de explotación y miseria; hablemos de discriminación, no de racismo. En fin. Afortunadamente para la verdad, aún nos queda la literatura.



1 comentario:

Carmen Martínez dijo...

En otras palabras no confundamos el agua con el aceite, aunque ambos sean líquidos...
Gracias por la buena literatura y estos artículos tan reflexivos!