miércoles, 4 de noviembre de 2009

EL CUARTO DE LA MUCHACHA

Nadie quiere invertir en el cuarto de la sirvienta. No importa si es estrecho, si no tiene bombilla, si es húmedo o si está cayéndose el repello. ¿Para qué gastar dinero en un sitio que a nadie le interesa? La muchacha tampoco pide demasiado, un catre donde dormir y un radio para escuchar música por las noches, con eso basta y sobra.

Guatemala es, para la mayor parte de la elite empresarial, como el cuarto de la muchacha. Un país dormitorio, con impuestos y sueldos a la medida de sus ganancias e intereses. Muchos optaron por vivir en Estados Unidos desde hace muchos años y vienen a reuniones de negocios una vez por semana. Ahora es mucho más fácil dirigir a distancia y dejar bien custodiados sus valores poniéndolos en manos de perros guardianes, muy atentos de que nadie asalte los monopolios y las prebendas fiscales de sus amos. Cualquier partidito político emergente necesita darse el viaje para ir a solicitar los recursos y las bendiciones de estos mandarines. Si a los guatemaltecos nos matan como moscas o si se contamina el lago de Atitlán o si hay censura y represión contra la libertad de expresión, nada de eso les importa, al fin de cuentas en este país sólo vivimos sus choleros, sus mal pagados empleaditos y sus delirantes nuevos ricos.

Desgraciadamente no nos hemos dado cuenta que el cambio nunca vendrá de arriba, desde el panóptico de los empresaurios. Jamás llegará ese buen finquero a traernos la prosperidad como si de un par de zapatos se tratara. Los únicos responsables de este país somos quienes lo sobrvivimos día con día. A nosotros nos corresponde sacarlo de su, cada vez más profundo, subdesarrollo.





4 comentarios:

Juan Pablo Dardón dijo...

Dura verdad mi querido Javier, pero muy cierta. El criollismo, esa falsa patria, donde se pretende ser mejor que el otro afecta desde el aspecto político, social hasta el cultural. Todos conocemos o nos llegan rumores sobre el empresario que mal paga a los que le hacen la fortuna para luego darles la patada en el culo. O el intelectual que ningunea las nuevas tendencias o valores estéticos simplemente porque a él o ella, no se les ocurrió primero. O los envidiosos del éxito ajeno, que sus columnas en periódicos son superadas en lecturas por blogs en la internet, o que su blog no sirve y por eso hackean los de los otros que sí. Raro caso este país mi amigo, donde todos somos la muchacha de alguien, literal o figurativamente. Un abrazo mi Javier.

Walter dijo...

Desde el cuarto de la muchacha llamado El Salvador, saludos Javier. La ignorancia, la falta de educación y de un buen sistema educativo convierte a nuestros países latinoamericanos no solo a El Salvador en muchedumbres perplejas y masacradas, mal gobernadas y violentadas, en este continente tan asolado por plagas casi bíblicas. La corrupción administrativa, vicio heredado desde los tiempos de la colonia hasta los nuestros, sigue galopando en nuestro continente; cada quien desea desarrollar su feudo propio, con cuota económica y de poder político.Hay que olvidar las querellas individuales para formar un pueblo con poder de decisión, con poder de expresión, con una cultura propia y con memoria histórica y eso solo se logra a través de educación de calidad para dejar de debatirnos en entre las miserias de siempre.
Walter Velasco.

Noelia H. dijo...

si, por supuesto... quien voltea la cara y sigue como si nada somos todos; en algùn momento de nuestra vida, o peor aùn, en toda nuestra vida, volteamos la cara y nos acostamos todas las noches en el catre mal oliente, sucio, frìo, infestado de ratas que carcomen los pies de nuestros niños... ¡nuestros niños! ¿culpa de què tienen? las làgrimas quieren salir a borbotones pero esa no es la soluciòn. el futuro de mas del 90% de Guatemala està en nuestros niños de hoy.

Miss Trudy dijo...

Muy cierto. Da tristeza oír cuanta gente cree que la "salvación" del país vendrá de la "inversión del extranjero" y la exoneración de impuestos, blah blah blah. Y nadie se para a pensar a quien realmente benefician semejantes movidas y todas las formas en las que los demás no nos beneficiamos ni nos beneficiaremos jamás de todo esto. Tenemos que producir nosotros para nosotros mismos, y que los recursos del país se queden con nosotros--al menos en su mayoría--y no se manden a enriquecer las arcas de afuera. Pero como dicen, no hay peor sordo...