jueves, 25 de junio de 2009

MERA-OPINIÓN


Si yo fuera así de pobre lo que haría es... Si mi pareja me maltratara lo que habría hecho es... Si yo estuviera sin trabajo lo que me pondría a hacer es... Si yo fuera ese empresario... Si yo fuera el director de la Policía Nacional... Si yo fuera el Presidente... Si a mí me tuvieran amenazado...
Opiniones de sobra. Continuamente nos damos la licencia de acusar, apelar, cuestionar y sancionar las acciones y la situación de otros. Los problemas desde fuera se ven simples. Claro, porque el mero-opinionismo se desenvuelve dentro de ese nebuloso espacio de la razón especulativa. Ese territorio de la suposición donde todos somos súper héroes capaces de hacer añicos la injusticia, la corrupción, la pobreza y donde podemos imponer un orden a prueba de contradicciones. Todo eso a muy corto plazo y sin que se produzca el mínimo desgaste.
El opinionismo es demagogia, porque demagogia también significa el tener opiniones que nunca se llevan a la práctica. Recurrir a las posturas críticas en nuestro país es arrinconarse detrás de la trinchera de la inmovilidad. Una receta muy sencilla y útil para cualquiera que desee adquirir cierta relevancia: 1. Un discurso sencillo y efectista 2. Citar ejemplos fuera de contexto y 3. Dar rebuscados argumentos teóricos acerca de la pobreza, la religión, la política o la ética.
En este país opina el que no acciona y acciona el que no opina. Así se esconde el autoritarismo y el miedo. La gente con poder tiene voceros dispersos por todos lados. Y los analistas indignables (de esos que nunca se arremangan la camisa para hacer algo por alguien, pero se consumen en la pasión criticona), no pasan de hacer su bien montado show de narcisismo en todos los medios posibles. Urge un buen remedio contra es tipo de imposturas.

1 comentario:

Hilda Guzmán dijo...

Mmm creo que tampoco se puede generalizar que opina el que no acciona y acciona el que no opina.

Muchas veces opinamos quizá con la tonta idea de producir un cambio en la conciencia humana y, aunque las acciones no se hagan a grandes niveles, se empieza desde adentro, desde uno mismo y eso no significa que el planteamiento se haga con un fin heroico sino en busca de una mejora, sin importar lo mínima que sea.