jueves, 26 de febrero de 2009

HORARIO ESTELAR

Personajes que resuelven misterios, castigan culpables y previenen delitos. Héroes mitológicos creados para consuelo y en-tretenimiento de muchos. Semidioses que, durante los 60 minutos que dura la serie de televisión, se enfrentan contra narco-traficantes, terroristas, delincuentes comunes y jueces corruptos. Saltan por las calles de Nueva York o de Los Ángeles con sus patrullas encubiertas, agotan las tolvas de sus relucientes pistolas 45 milímetros y se rifan el físico a golpes contra peligrosas pandillas de hispanos, árabes o afroamericanos. Es curioso. Por la noche, al volver del trabajo, uno pulsa todos y cada uno de los botones en busca de “algo que ver”, pero todos los canales de cable muestran lo mismo: series policíacas, más o menos violentas. Algo que no es extraño. El entretenimiento ne-cesita echar mano de la Policía para generar íconos que resuelvan las crisis de valores que enfrentan las sociedades. Mostrar que los postulados de orden y justicia propuestos por el sistema son incuestionables. Mostrar que aquellas malezas que nacen en el jardín de la democracia deben ser erradicadas con violencia justificada. Los policías de las series de televisión tienen su casa propia, su carro propio y muestran con orgullo su placa. Trabajan en oficinas lle-nas de cubículos y buena iluminación. Hacen ejercicio. Beben poco. Tienen acceso a la tecnología más avanzada. Creen que el sistema al cual sirven es el mejor de todos los posibles. Todas esas características de la ficción mediocre, diseñada para alejar momentáneamente nuestro sentimiento de impotencia y derrota. Del paraíso paralelo de la televisión, a esta realidad llena de halitosis, sangre y tripas. Gobiernos disfuncionales y desempleo. La evasión sigue siendo la mercancía más rentable. Desgraciadamente el mundo ya se acostumbró a ver en los héroes de carne y huesos, únicamente a solitarios, cándidos y trasnochados idealistas.

2 comentarios:

Ulises Bloomsbury dijo...

Te equivocaste de profesión broder, voz sos Cirujano.

Saludos.

shampubrand dijo...

Hola Javier que bueno leerle, me recuerda siempre a mi adolescencia en guate.
Saludos
A. Brand