jueves, 12 de febrero de 2009

APOLOGÍA DEL ODIO

Para odiar no necesitamos mayores razonamientos. Se puede odiar a cualquier persona sin conocerla. Podemos odiar una manera de pensar que de inmediato nos resulta repulsiva o un razonamiento que va contra nuestros valores y principios. Ante la triste verdad de que todos los seres humanos somos distintos y de que las ideas entre una persona y otra son tan diversas, no queda otro remedio que amar lo que se conoce y odiar lo desconocido. Nada enciende tanto rechazo en noso-tros como aquello que nos rechaza. Así que la chispa del odio también necesita de más odio para que todo arda. Si un sentimiento es correspondido, crece, y si crece, se propaga.La Historia, leída y estudiada sin profundidad, hace que el odio traspase una y otra generación como si fuesen papel calco. Los vencedores —los que al final narran los hechos pasados— son los que construyen el prejuicio sobre los vencidos. Los vencidos cargan no solamente con la derrota, también con el desprecio y el odio. Pero: ¿Cuánto nos facilita la vida el odio? El odio justifica la esclavitud, los exterminios masivos y todas las prácticas reli-giosas aberrantes que existen. El odio también construye: construye fanatismos y nuevos venenos que se inoculan en mentes jóvenes dando como resultado guerras interminables o separatismos ridículos. Odiar es diseñar el desierto, es crear la esterilidad. El odio es una muy cómoda impotencia. Hagamos este ejercicio, la próxima vez que encontremos otro nuevo criminal en las fotos de prensa, odiémoslo con todas nuestras fuerzas, enviémosle todo nuestro desprecio y luego esperemos a ver qué pasa. El criminal se irá, como todo, pero el odio siempre permanece.

3 comentarios:

paloma dijo...

Muy buena, me ha gustado el texto, pienso que el odio y al fin y al cabo, no sirve para nada,te lleva a ser impulsivo,irreflexivo,y a hacer cosas que no quieres y luego arrepentirte,pero no se puede volver a atras, hay que pensar las cosas, para ello lo mejor es la ignorancia y una mente fria en ciertos momentos; Aunque tb sé que para muxa gente eso es imposible y se dejan llevar por los "sentimientos", en fin, muy triste.

Fiapo Jenses Chacon Luna dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Fiapo Jenses Chacon Luna dijo...

El Estado en los países y en nuestra sociedad, en su conjunto, tienen el deber de garantizar, como cosa mínima, el RESPETO POR CADA VICTIMA DE LA SANGRIENTA DICTADURA CÍVICO-MILITAR (Chile, 1973-1990). Es deber también honrar su memoria, y no la de sus asesinos precisamente. El país tiene una deuda pendiente con sus ciudadanos (aunque muchos se hagan los huevones, acomodados en sus ministerios, subsecretarias, o en el mismo Parlamento en el que se sigue perpetuando el Modelo heredado de la Dictadura), EN LO QUE RESPECTA A VERDAD, REPARACIÓN Y SOBRETODO: JUSTICIA.

YA HACE 8 AÑOS QUE MURIÓ EL TIRANO.
Y A CADA DÍA, Y CADA HORA, SE HACE MAS Y MAS NECESARIO QUE MUERA DEFINITIVAMENTE TODO SU MAFIOSO, SANGRIENTO Y ODIOSO LEGADO.