jueves, 29 de enero de 2009

SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO

Una sociedad saturada de información, es una sociedad que olvida rápido. Todo lo que hoy es el blanco de la provocación suele convertirse en un ritual instantáneo que no pasará a la siguiente semana. Digámoslo así. Todo funciona para alimentar ese fuego inextinguible del morbo, que se acrecienta según el número de espectadores. Espectadores que no son otra cosa que zombis que reciben la información, que la rumian y luego la desechan sin que les deje alguna sustancia. El conflicto palestino-israelí, luego de airadas protestas, huelgas y encontradas opiniones, fue desplazado del ranquin de la información por la toma de posesión del presidente Obama. “Los ojos del mundo”, como le llaman a la manipulación del criterio que manejan los medios globales de comunicación, se trasladaron hacia Estados Unidos. La mayoría de sesudos analistas que una semana antes parecían desangrarse junto a las decenas de miles de cadáveres que provocaron los misiles, ahora apuntan su dirección hacia otro tema. Algo que vuelve a confirmar que la provocación irreverente y la indignación ante el sufrimiento por parte de muchos redactores de opinión, no es más que espectáculo. El mundo requiere de muchas catedrales para colo-car en ella a todos los intelectuales consecuentes y a todos los magnánimos mega-empresarios que nos muestran con imá-genes de alta definición todo el sufrimiento de la gente que no conocemos.La crítica aséptica y el tomar partido en situaciones que desconocemos a profundidad hacen que de pronto nos veamos como turistas en una realidad que millones de personas viven cada día. Tener un espacio en un medio de comunicación no debe quedarse en el vacío de ideas que nos conduce al oportunismo maniqueo y a la crítica superficial.

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