jueves, 15 de enero de 2009

LOS PARIENTES POBRES

“Los parientes pobres siempre son parientes lejanos”. Metiches e insolventes, los centroamericanos somos los parientes pobres de los países de América. Entrampados en deudas interminables, guerras y dictaduras. El factor común de nuestros 5 países pareciera ser el de siempre estar iniciando sus democracias. Somos los árboles más torcidos que dejó la Época Colonial. Llenos de revoluciones fallidas y de anemias productivas, siempre queremos colarnos a la fiesta de los estados más desarrollados para salir en las fotografías posando nuestros modestos atuendos. Siempre pidiendo algo. Buscando compradores caritativos de nuestros productos. Constantes en las planillas de pago de las agencias de cooperación. Exhibiendo por todos lados nuestros vergonzosos índices de analfabetismo. Defenestrando a nuestros intelectuales. Encumbrando políticos rancheros y charlatanes que han lisiado hasta lo más profundo nuestra fe. Nunca intentamos nada diferente si no lo ha empezado otro. Segundones en la fila, queremos ver resultados de forma inmediata, porque siempre estamos ahogándonos en la desesperación. Teniendo enormes talentos emergentes, sólo celebramos las viejas novedades y las glorias pasadas con sus edulcoradas consignas. Esa envidia tiñosa al jardín de al lado. Parecemos una familia numerosa repartida en 5 cuartitos.
Quizá lo más curioso de los centroamericanos es nuestra posición geográfica. Parecemos una larga carretera de paso llena de foquitos y ventas de recuerdos. Cerca de los potentados del norte y de la efervescente economía del sur, nuestra gran contradicción es vernos tan distantes de ellos. Distantes de las enormes ambiciones.
Soñar es un término evitable gracias al patético uso que le dan algunos negociadores del fracaso. Pero es necesario desear otra realidad y no simplemente quedarnos resolviendo nuestros males inmediatos. Eso es lo que nos hace pobres hasta el desconsuelo.

4 comentarios:

Staff - eze nika dijo...

Celebro que es un centroamericano quien escribe. Tu reflexión me cuadra porque nos ubica a los americocentraleños en medio de la decepción y de la consciencia, dos cosas que hasta hoy me hacen ver a Centroamérica como una mina de novelas y suicidios.

Abrazos viejito.

MarianoCantoral dijo...

Q excelsitud, si, Guatemala es visto como un tumor para ese cuerpo llamado América, todavía no han determinado si es maligno o benigno, aunque a veces es uno y a veces es otro, dependiendo del escenario de momento.

Parientes lejanos, si, no nos mandar cartas, cheques, saludos ni siquiera felicitaciones por un año más de miseria, se olvidaron de nosotros, tampoco, pero por el momento no podemos aportar soluciones para las crisis, somos anodinos, talvez si llega el futuro, se van a jacatar de ser nuestros hermanos, nos van a presumir, quiza seamos nosotros quines los coloquemos en un chance de supervivencia.

Saludos

Ulises Bloomsbury dijo...

El retiro de George será abominable. Imagino que en lo que menos va a pensar es en los muertos, en la conciencia, o en absurdos remordimientos para románticos e idealistas…, me recuerda mucho a los glamorosos dictadores latinoamericanos. El arma de destrucción masiva, como lo ha comprobado la sociedad norteamericana fue la ignorancia y el poder. In god we trust.

Miss Trudy dijo...

Que deprimente. Pero es verdad, muchas veces siento como que los cambios culturales y el progreso saltan de un extremo a otro del continente, dejándonos en medio, abandonadones, como ese juego de pelota "zopilote", mientas el niño en medio tratando siempre de agarrar la pelota, esperando que se les caiga a los otros. Pero quizás--quizás--algún día nos dejemos ya de babosadas y nos animemos a cambiar en serio. Va costar cambiar tanta mediocridad enraizada, pero no me cabe duda de que se puede. Al menos, los nuevos juicios a personas involucradas en genocidio, algo parecen vislumbrar. Que la impunidad no durará para siempre, talvés. Ojalá.