miércoles, 10 de diciembre de 2008

EL PASADO ES OTRO LUGAR

Las uñas del pasado son muy largas. Son como los barrotes de una celda que retienen nuestra vida en sus momentos de gloria. Un sitio detenido en la añoranza. Una prisión cómoda y estable donde alcanzamos el mérito con el que queremos ser recordados. Esa juventud imposible de asir y que pareciera ser otro lugar, otro planeta. Todo ha cambiado alrededor, y somos incapaces de entenderlo. No comprendemos las nuevas palabras ni los impersonales aparatos tecnológicos. No comprendemos la ciudad donde vivimos. Tampoco entendemos a los jóvenes de hoy.Es extraño, el tiempo resulta siendo como una autopista. Puede que añoremos lo que dejamos o perdimos, mas no es posible detenernos y regresar. Tampoco podemos quedarnos a la orilla y dejar nuestro camino sin concluir. Algo debe mantenerse latiendo adentro de nosotros para sentirnos con vida. Esa insistencia de prolongar nuestras ideas y nues-tro asombro. De permitirnos creer que aún existen muchas cosas que se pueden cambiar. Lo que se ha transformado es la apariencia, pero aquello que despertó nuestra pasión muchos años atrás sigue intacto en algún sitio del presente. El motivo para no darnos por vencido seguirá siendo el mismo: esa curiosidad por ver qué nuevas razones tenemos para no sentirnos conformes con el presente y con el pasado.Ojalá podamos rescatar la juventud que tuvimos. Sobrevivir al día de ayer y no encallar en la quejumbrosa nostalgia. Creamos en aquella gente que aún puede creer. No permitamos que este país se convierta en una enorme fosa común repleta de injusticia, derrota, miseria y solemnidad.

1 comentario:

Lau Fu dijo...

No me arrepiento brother. Nos vemos en París.