miércoles, 12 de noviembre de 2008

SILENCIO, VIOLENCIA, MIEDO...

Ni el crimen ni la corrupción se vencen con el silencio y la indiferencia.En Guatemala no sé que será primero, el silencio, la violencia o el miedo. Tal parece que todas estas posturas se complemen-tan. Nuestro silencio tiene un fuerte argumento: cualquier esfuerzo por romper el ciclo del miedo y de la violencia es -inútil. Re-conocemos con amargura que estamos sumergidos en la podredumbre institucional y que de nada sirve buscar la justicia. ¿Acaso no es más fácil adquirir un arma o contratar a un sicario para que haga efectiva nuestra urgente necesidad de una jus-ta venganza? Es muy preocupante que día con día nos enfrentemos a noticias sobre crímenes verdaderamente aberrantes. Violan a mujeres a plena luz del día en la vía pública. Roban. Secuestran. Todo con una brutalidad inconcebible. Las autoridades de Gobernación reiteran una y otra vez que se trata de grupos delincuenciales casi invencibles. ¿Acaso podemos creer que existen bandas de crimen organizado dedicadas a robar las pocas pertenencias de los usuarios del transporte público y que además sea imposible desmantelarlas? Tal parece que nuestra indignación no supera la amargura ni la impotencia ante las atroces muestras de vandalismo que nos afec-tan. Que mientras estemos resguardados y nuestro patrimonio esté a salvo, importa muy poco lo que pueda sucederle a otras personas. No aportamos nada para solidarizarnos con la tragedia de los demás y exigir soluciones para que estas cosas no sucedan. Queremos amurallarnos en un sitio seguro hasta que venga ese milagro que ponga a este país en orden y haga funcionales las instituciones del Estado. Ni el crimen ni la corrupción se vencen con el silencio y la indiferencia. Todos somos responsables por el tiempo perdido y por cada nueva víctima que cobre nuestra mediocre forma de esperar una solución mágica para nuestros problemas.

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