viernes, 17 de octubre de 2008

SERES IMAGINARIOS

Con tanta violencia, hasta los espantos se niegan a salir por las noches.
Curiosa mitología ésta. El Centro Histórico está construido encima de una serie de leyendas. Intuyo que no existe otra ciudad en el mundo que tenga tantos fantasmas. Pareciera que aquí hay más muertos que vivos. Duendes que vigilan durante las noches a las mujeres de cabellos largos para trenzarlas meticulosamente. Mujeres con cara de caballo que conducen a sus lujuriosos acosadores hasta los barrancos. Perros negros y blancos que protegen a los bebedores (que pululan por todos lados) para que no sufran asaltos y lleguen enteros a sus casas. Lamentos de una mujer que busca a sus hijos ahogados en el río. Hechiceras que deciden huir del mundo navegando en el barquito que ellas mismas dibujaron en su celda.
Todos nuestros espectros se parecen, todos están tristes. Seres clavados en esta ciudad. Enfermos por una pasión que los devoró en vida. Amores frustrados. Pobreza. Ignorancia. Moralismo. Soledad.
Curiosamente nosotros también nos parecemos a ellos. Al caminar por las calles del centro uno descubre personajes que tarde o temprano serán leyenda. Como ese indigente que apodan “El Minero” y que se dedica durante las noches a recorrer la Sexta Avenida de extremo a extremo en busca de las cosas que la gente botó durante el día: aretes, anillos, cadenas… O la poeta que vende lapiceros y que pareciera recitar lentamente la Divina Comedia mientras camina O el cuida carros que según sus compañeros se transforma en perro durante las noches.
Aunque con tantas notas rojas, los fantasmas resultan siendo propiedad exclusiva de la literatura. Está claro: el dolor no nos aniquila la imaginación.

1 comentario:

cecilia dijo...

y los fantasmas antigüeños, parientes de los del Centro Histórico, también desaparecieron de aqui ya hace algunos años... el turismo masivo espantó a los espantos...