viernes, 17 de octubre de 2008

OCTUBRE

La revolución de octubre de 1944 propició una germinación cultural en un país de penumbras intelectuales y políticas. Al ser derrocada en 1954 toda aquella estructura de artistas jóvenes fue desechada y, como era de esperarse, la cultura recibió el azote de la represión. Gente de gran talento conoció la tortura, el exilio o fue asesinada. Tristemente nadie tomó en cuenta esto al redactar los Acuerdos de Paz, nadie le dedicó una sola línea al arte y ningún intelectual humanista fue invitado –tan siquiera por condescendencia- a poner su firma en dicho documento. Esto delata el profundo desprecio que existe por todo lo que no acarree a hordas de mediocres bases populares que se puedan conducir políticamente sin sensibilidad ni criterio. Desde ahí lo fallido.
Los intelectuales guatemaltecos de la revolución del 44 salieron del país como escapando de una isla de leprosos. México fue el destino de varios de ellos. Luís Cardoza y Aragón, Augusto Monterroso, Mario Monteforte Toledo y Carlos Illescas siguieron luchando por la cultura en el país vecino, a pesar de las limitaciones y de la persecución política que acompaña a los exilados en cualquier parte del mundo. A estos cuatro guatemaltecos también los persiguió el dogmatismo de una izquierda que trataba de encogerlos al mero papel de mecanógrafos del enorme panfleto de la lucha armada. A pesar de ello nos dejaron como legado importantes reflexiones acerca de Guatemala.
Vivimos en tiempos que requieren nuevos compromisos. Octubre del 44 fue muy importante, pero es necesario situarse en el presente. Podemos deshacer los nudos ideológicos y buscar la forma de hacer que los cambios sean duraderos. La más fuerte voluntad se contrapone a la prueba y al error. El pasado es otro lugar.

1 comentario:

DAC dijo...

La cultura en Guatemala, lastimosamente en casi todas las épocas ha sido el eslabón perdido de la inversión pública. Decime ¿Qué gobierno ha invertido en la cultura? O ¿Qué gobierno se ha preocupado realmente por implementar políticas culturales acordes a nuestra realidad? Así va a seguir siendo hasta que crean de verdad que el arte y la cultura son tan importantes para un pueblo como comer, estar saludable y dormir bajo un techo.